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La boca de Dios

Predicas Cristianas

La verdad de cómo somos la sabemos nosotros y Dios, podemos disimular delante de la gente y la iglesia hablando como cristianos, yendo a la iglesia, aconsejando a los demás, pero cuando nadie nos ve, ¿Cómo somos realmente?.

Algunos se comportan y deciden sobre su vida según con quién están, por lo que lo que creen y aprendieron en la Palabra de Dios tiene fecha de vencimiento para ellos, y si quienes los rodean piensan, o hablan de otra manera, ellos actúan y hablan igual para agradarles aunque la Palabra de Dios es muy clara: “Que ellos se vuelvan hacia ti, pero tú no te vuelvas hacia ellos”.

Tenemos que ser luz y tener convicciones firmes basadas en la Palabra de Dios como Daniel, quien “propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarseDaniel 1:8.

Si un padre de familia le enseña a sus hijos lo bueno, ellos lo aprenden y siguen su ejemplo, pero si de pronto el papá hace lo que había aconsejado que no se debe hacer, el hijo se preguntará: ¿Se hace o no se hace?, y lo único que aprenderá es a ser hipócrita.

Leamos la Palabra de Dios en Jeremías 15:15-19

Tú lo sabes, oh Jehová; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me reproches en la prolongación de tu enojo; sabes que por amor de ti sufro afrenta. Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos. No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía; me senté solo, porque me llenaste de indignación. ¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió curación? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son estables? Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”.

Hay dos tipos de personas, los cristianos y los no cristianos, donde todos los no cristianos son iguales y todos los cristianos debiéramos ser iguales, pero no lo somos ya que no todos se han convertidos a Cristo para ser como Cristo, y tenemos que ser muy sinceros de corazón para reconocer verdaderamente cuál es nuestra situación para tener la posibilidad de ser transformado, ya que si no lo hacemos así nos vamos a mentir y engañar nosotros mismos, no a Dios.

Están los que han aceptado a Cristo, que le agradan las enseñanzas, y estar con los hermanos, pero llegan a la iglesia porque simpatizan con alguna persona entonces no se comprometen con Dios ni con la iglesia, solo quieren la parte buena, quieren recibir las bendiciones; y están aquellos que tienen algún conocimiento de Dios muy superficial, conocen algunos versículos y hablan de ellos para mostrar a los demás que sabe, pero podrán pasar años y jamás será convertido ni pondrá por obra la Palabra.

Mientras que el convertido ama al Señor, lee la Biblia para conocer la voluntad de Dios y ponerla por obra, de manera que dedica un tiempo a su oración personal donde fortalece su relación con Dios, se esfuerza para ser como Cristo, y se compromete con Dios responsablemente; ése es un hermano convertido y se le siente que Dios está con él, se siente la unción del Espíritu Santo en su vida pues está entregado al Señor, “por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellosJeremías 15:19.

Dios nos hace promesas de bendición si nos convertimos a Él, “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra2 Crónicas 7:14, y eso significa reconocer el pecado, arrepentirnos, y humillarnos delante del Señor para pedirle perdón y ser transformado.

Significa cambiar de pensamiento para dejar de hacer todo lo que hacía y que no es grato para Dios, por eso dice que nos convirtamos de los malos caminos y caminemos los caminos de Dios, eso es la conversión, no hacer lo que yo quiero hacer, no hacer lo que el mundo me enseñó hacer y hace, para hacer lo que Dios dice que haga, eso es convertirse.

Dios quiere pactos con cristianos convertidos, que le amen, que se entreguen responsablemente, que estén en la brecha humillados ante la presencia de Dios y con los oídos y el corazón abiertos para recibir la Palabra de Dios y hacer su voluntad, Dios quiere hacer pactos con cristianos así.

Dios, al que se convierte lo sana, lo restaura, lo fortalece, lo levanta, lo prospera, y si nos preguntamos: ¿Por qué Dios no nos contesta y nos da lo que le pedimos?, hay una razón, nos falta conversión, nos falta entrega; ¿Cuándo nos va a prosperar Dios, cuando se va a cumplir su Palabra?, pues Dios nos dice: Si “se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”; hay enfermedades, tristeza, y pobreza porque la tierra no está sanada a causa de que no hay conversión al Señor, falta entrega.

Así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré”, y sanarás, y te quitará la amargura, el dolor, la tristeza, y todo lo que hay en tu corazón que te impide caminar en la voluntad de Dios; Él me va a restaurar, pero para que Dios me restaure necesito convertirme, y entonces sí habrá un resultado, tendré bendiciones; pero si no me convierto no podré estar delante de Dios, así de sencillo y claro.

Conviértete para que Dios te restaure, establece el pacto y verás el resultado de entrar a la presencia de Dios siempre, como cuando Adán caminaba en el huerto y se encontraba con Dios y hablaba con Él, ¿recuerdas cuándo Adán dejó de estar delante de la presencia de Dios?, cuando se escondió porque había pecado, ahí dejas de estar en la presencia de Dios, cuando tienes pecado; no puedes hallar a Dios, sino que te le escondes porque el pecado está tocando tu corazón.

Es ahí donde necesitas volverte y convertirte al Señor, “si entresacares lo precioso de lo vil”, si descubriste que no estás convertido a Dios te tendrás que esforzar para obtener un resultado, debes reconocer que estás mal y tienes que entresacar lo malo para que se muestren las cosas buenas y preciosas que hay en ti; debes comenzar a trabajar con ellas, que los dones se manifiesten, que las cosas preciosas que todos tenemos en nuestro corazón las entresaquemos de lo malo para que reluzcan en la obra del Señor.

“Serás como mi boca. (Dice el Señor) Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”, pero no seremos como la boca de Dios cuando murmuramos con todos los hermanos que nos quieran oír, pues también a ellos vamos a contaminarlos y los hacemos partícipes del pecado que estamos cometiendo.

El problema es que nosotros no tengamos la conversión que pide el Señor pues mientras seamos así no seremos la boca de Dios, sino que seremos como la boca de Satanás, te parece que eso es muy fuerte, pues cambia, conviértete al Señor, entresaca lo precioso de vil, “y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca”.

Las iglesias estamos conformadas por humanos que cuando aceptamos al Señor no nos convertimos en ángeles, seguimos siendo humanos con defectos que “dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfecciónHebreos 6:1, y necesitamos entresacar lo precioso, Dios sabe que hay cosas viles en ti, y en cada uno de nosotros, Dios lo sabe y nosotros lo sabemos, y la voluntad de Dios es que cada uno entresaque lo precioso de su vida, y el Señor dice: “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparramaMateo 12:30.

La conversión es la totalidad, no es una parte, Dios está hablando y está diciendo: Si te conviertes; tal vez en muchas áreas estamos bien, pero quizás tenemos un problema en el corazón que está haciendo que no tengamos una conversión plena y por eso el llamado de Dios, y de manera bien clara lo dijo: Conviértete, conviértete.

Amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas, significa dejar a un lado el pecado para vivir como Dios quiere que vivamos, en su santidad, Dios quiere conversión.

Dios no quiere que algunas cosas las hagamos bien, pero otras las hagamos mal; que unas cosas sí las hagamos conforme al propósito de Dios y otras conforme a nuestro pecado, Dios quiere tu totalidad, y si tú no le entregas todo tu ser, y si tú no amas a Dios con integridad, con todo lo que tú eres, no lo estás amando, y no estás convertido.

© Luis Coria. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos. Soy un fiel seguidor de la palabra de Dios.

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