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La bendicion de las primicias

Predicas Cristianas

Por medio de las primicias podemos demostrar que Dios es el primero pues sabemos Él desea tener el primer lugar en todo, en nuestra vida y en nuestro trabajo, por eso “oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón” Deuteronomio 6:4-6, y Jesús dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento” Mateo 22:37-38.

La ofrenda de los primeros frutos demuestra nuestro deseo de entronar a Dios como nuestro Señor, como el primero en nuestra vida, en nuestro trabajo, y en todo lo que hacemos, para la alabanza de Su gloria; por medio de nuestras primicias demostramos que antes que cualquier otra cosa damos a Dios primero, y el cumplimiento de este principio trae una gran bendición, por lo tanto, “honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto” Proverbios 3:9-10.

Leamos la palabra de Dios en Deuteronomio 26:1-11 “Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da por herencia, y tomes posesión de ella y la habites, entonces tomarás de las primicias de todos los frutos que sacares de la tierra que Jehová tu Dios te da, y las pondrás en una canasta, e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre. Y te presentarás al sacerdote que hubiere en aquellos días, y le dirás: Declaro hoy a Jehová tu Dios, que he entrado en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos daría. Y el sacerdote tomará la canasta de tu mano, y la pondrá delante del altar de Jehová tu Dios. Entonces hablarás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y habitó allí con pocos hombres, y allí creció y llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa; y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión; y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros; y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel. Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios. Y te alegrarás en todo el bien que Jehová tu Dios te haya dado a ti y a tu casa, así tú como el levita y el extranjero que está en medio de ti”.

Las primicias tienen que ver con mucho más que con dinero o finanzas y es por eso que Dios te bendice porque honras sus principios, no porque vea tu necesidad, por lo que es importante aprender a no escuchar más la voz del hombre que la de Dios, ya que al hacerlo podemos terminar confundidos y por no honrar el principio de las primicias no disfrutar la vida que Dios tiene para nosotros.

Las primicias deben recordarnos lo que Dios quiere enseñarnos con ellas, que Él desea ser el primero en nuestra vida y que le demos a Él lo primero, lo mejor y escogido del fruto de nuestras vidas así como Él entregó a Su Unigénito Hijo en sacrificio, “el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” Colosenses 1:18, resucitando a los tres días después de la celebración de la Pascua en la Fiesta de las Primicias.

El Señor nos dice: “Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios” Éxodo 23:19, y si este principio no se practica la puerta de las bendiciones permanece cerrada; pero debes tener claro que las bendiciones de Dios no se compran, pues no hay dinero en el mundo que las pueda comprar, pues la Biblia dice que “la comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto”  Salmo 25:14, “porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco” 1 Samuel 2:30.

Cuando traemos nuestras primicias tenemos que saber que Dios desea lo primero, lo mejor, lo escogido, como vemos en la primera ofrenda dada a Dios donde “Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas” Génesis 4:3-4, ya que lo que Dios ve con agrado es que el adorador propone en su corazón darle a Dios, por lo tanto, “cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” 1 Corintios 9:7.

Cuando no estás obedeciendo no habrá bendición, solo misericordia; cuando ofrendas Dios mira que estás haciendo conforme a lo que Él establece, estás obedeciendo y te va a prosperar; cuando das el diezmo, Dios va a sujetar al devorador porque estás obedeciendo al mandato; cuando traes las primicias Dios te va a prosperar y va a bendecir toda la cosecha, no porque trajiste las primicias, sino porque obedeciste, pues la obediencia es lo más importante para el Señor.

De manera que si honro a Jehová con mis bienes y con las primicias de todos mis frutos serán llenos mis graneros con abundancia,  y mis lagares rebosarán de mosto; esta es la fórmula para que seamos prosperados, para que alcancemos la provisión que Él tiene para nosotros, y que también su obra crezca y se fortalezca por medio de las ofrendas, diezmos, y primicias.

Debemos honrar a Dios con nuestros bienes, y lo hacemos cuando diezmamos y ofrendamos, pero las primicias son importantes porque fue la primera relación que tuvo el hombre con Dios donde después de recibir lo que la tierra le daba reconocía el Señorío de Dios en su vida, la dependencia, y trayéndole lo primero demostramos que nada es nuestro y sino que todo pertenece al Señor, trayéndole lo mejor de su producción demostramos la fe en la sobreabundante provisión de Dios.

Es un manera de manifestar lo que estableció como el primero y más grande mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, y con toda tu mente”, al consagrar los primeros frutos y lo mejor de las cosechas para demostrar que en nuestro corazón esta primero Dios.

Hay un poder en las primicias que no todos comprenden, pero Dios se ha comprometido a bendecir con abundancia a los que consagran sus primicias a Él, por lo que las ofrendas y los diezmos debían ser traídos al alfolí, pero las primicias deben ser entregadas para uso de las necesidades de la casa de Dios, y al consagrar las primicias al Señor estás santificando toda la producción restante, por lo que si todo el resto es santificado significa que Dios lo ha cubierto con el potencial para ser multiplicado sobrenaturalmente.

Cuando conocernos la palabra de Dios dejamos de ser niños, maduramos, y caminamos hacia donde no podemos ser engañados; cuando leemos Mateo 4 vemos que Jesús fue tentado pero la tentación vino para ser probado, no para ser seducido.

Éxodo 23:20-22 nos dice:

“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él. Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren”, y acá vemos los resultado de nuestra madurez al traer las primicias a la casa del Señor, y que no son económicos.

Nos dice que no caminaremos solos pues el Señor irá adelante dándonos guía y protección para que lleguemos al lugar de bendición que ya preparó para nosotros, pero también nos dice que solo si somos obedientes, dejando de actuar como el mundo, Dios nos protegerá de nuestros enemigos, es decir que cuando vives en obediencia tienes la protección de Dios, “Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá” Salmo 91:3-4, y sus riquezas nos alcanzarán, “creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados” 2 Crónicas 20:20.

Hoy quiere Dios que haya un traslado de la abundancia a los hijos de Dios que lo honran con su obediencia y hacen lo que El pide que se haga, y en la obediencia Él sustentará nuestra casa y la protegerá.

“Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel” Éxodo 9:4, es decir que a los obedientes no les tocará la pobreza y ninguno de sus hijos mendigará pan pues “a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas” Éxodo 23:25.

Señor, te pido que en estos momentos en que la economía está difícil hables a lo más profundo del corazón y de la mente de cada uno, pon ahí tu Palabra y la convicción, la confianza y la seguridad de que tu Palabra se cumple para que tu gloria resplandezca en cada uno de nosotros cuando hagamos lo que estableces, cuando obedezcamos todo lo que tú dices; y te damos gracias porque nos vas guiando para que seamos prosperados en todas las áreas, no solamente la espiritual como muchos piensan.

Nosotros sabemos por los testimonios que también la prosperidad en nuestros bienes, en nuestras posesiones, en nuestra economía, en nuestra salud, en todo lo que tengamos a nivel material se dará cuando nosotros obedezcamos tu Palabra; manifiéstate con poder a la vida de cada uno de mis hermanos y que tu gloria sea en cada uno de nosotros. Amén.

© Luis Coria. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos. Soy un fiel seguidor de la palabra de Dios.

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