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La unción de Jesús

Predicas Cristianas

La unción de Jesús nos salpica. Los que crecen y maduran están cada vez más cerca de la nube de Dios. Pero los que menguan en el hambre, no crecerán y se les alejará la nube de ellos.

Madurez es no hacer lo de niño. Samaria lleva muchos años siendo “piso piloto” para la nación de España. Ser “piso piloto” requiere mucha disciplina que Él nos impone. Dios nos da órdenes exactas de cómo quiere las cosas. Nadie puede cambiar nada de lo que Él ha establecido.

Dios ha puesto su habitación dentro de sus Hijos: no de todos. Los cambios en nuestras vidas dependen casi al cien por cien de nuestra concentración. Iglesia piloto es lo básico: salvación, restauración, etc. pero luego, cada cual que entra a vivir, ha de enriquecerlo con los frutos, pero nunca saliéndose del orden divino.

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El perfume que derramó María, hermana de Lázaro, no fue para su hermano si no fue para Jesús. Si aquí vivo la palabra por los hechos y la fe, pero la Presencia y el caminar con Dios tiene lugar en los cielos. El justo Enoc, camino con Dios aquí y al final fue traspuesto a los cielos.

La Biblia, tal y como la conocemos estará con nosotros hasta que tenga lugar, la gran tribulación. Dudar de lo que está escrito en su Palabra, tiene asegurada una reprensión de Parte de Dios. No hay ningún sueño que Dios haya dado a sus ungidos, que tarde o temprano no tenga cumplimiento.

Los hermanos que son conscientes del mal que hacen, Dios no oró por ellos. Satanás le robó a Adán todo lo que Dios le había delegado pero con una estrategia muy sabia, en la cruz (y todo el proceso) Jesús lo encerró para robarle este dominio (sólo de la ley). La unción de Jesús, que él recibió, nos salpica a nosotros.

«…(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes?delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen…». Romanos 4:17 (RVR1960)

El ungimiento que era para Cristo también nos salpicó a nosotros.

También del ungimiento que recibió David, también les llegó a alcanzar a sus hermanos y padres. Abraham se pareció a Dios en la fe. Todos lo vieron y su se lo creen les alcanzará también. Para los que andan en corrupción ninguna salpicadura de fe, santidad o glorias les importa.

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La categoría o nivel que aquí nos hemos procurado mediante el precio de la obediencia, allí seremos considerados. Hay hermanos aquí que son catastróficos y no crecen ni dejan crecer a los demás, sino que les inculcan pensamientos de crítica, ruina y fracaso. Pues eso será lo que tendrán como recompensa.

En los palacios o en lugares donde se celebran recepciones a autoridades, siempre hay vajillas muy selectas que se usan con mucha exclusividad y son tratadas con mucha honra. Al igual dios tiene hijos que solo mueve cuando hay trabajos muy escogidos para hacer.

Hay pruebas de varias clases, no es lo mismo pasar por fuego, que ser reprendidos en su hablar solamente. Cuando Dios nos mete en una prueba fuerte, se dejan llevar por los sentimientos y caen en unos fosos donde son aconsejados por demonios enmascarados, que les inducen a consultar a espíritus de las tinieblas. A esto se le llama participar de las tinieblas o del ocultismo.

Las leyes de Dios son, las leyes de la vida, de hacer su voluntad, y de vivir una obediencia por fe. Nadie puede buscar a Dios desde su voluntad carnal, es mediante la fe en el Hijo. En la carne natural y nuestra sangre, somos iguales todos, pero en el caminar por fe no.

«…Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte…». Romanos 8:2 (RVR1960)

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Cuando el ungido comparte del Espíritu, nos salpica de la dádiva de Dios. Él nos ha dado la unción para conocerla en la intimidad. La vida de Dios va en contra de toda predicción de la carne. Vida es esperanza contra esperanza.

Abraham aprendió la diferencia entre milagros y proezas.

Milagros es una bendición, proezas son un millón de bendiciones concentradas en una sola vez. Lo que Abraham sabía, lo había aprendido desde la misma boca de Dios. Dios le trabajó la fe a Abraham. Lo hizo y lo trató como amigo.

La Gracia y la Fe, van de la mano a la hora de esforzarse y desear subir de nivel de Fe. En el paraíso no hay precio pagado. Nunca se puede pretender de hoy para mañana desear y alcanzar los cielos. Esto sucede mediante quebrantos muy fuertes. Dios no quiere líderes, desea siervos. Los siervos no hablarán nunca nada fuera de la voluntad de su Maestro.

El cielo que nos espera en su Gloria, primero hemos de verlo en la tierra, dentro de nuestro corazón. Muchas experiencias nos las da el Señor, porque estamos llenos de manías y por eso el Señor quiere que cojamos temor y le busquemos más ardientemente.

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El Pastor no busca amistades para que le reconozcan, sino que sean respetuosas a la palabra del cielo. El Pastor necesita consiervos, no líderes que lo único que pretenden es que se les respete como el Pastor.

Hacer vida de mártir, no es algo del pasado únicamente, hoy también pueden alcanzar estar en la presencia del Padre, debido a un sufrimiento extra por amor a la Obra y al nombre de Jesús.

Para obtener lo más alto de Dios, quiere decir ser mártires aquí. Querer llegar a ser padre, como lo deseó Abraham, quiere decir que no se puede debilitar en la creencia. Un creyente que es consciente que Cristo existe, no se conforma sino que quiere tocarlo. El cielo de allí, no me lo gano, si no soy consiervo aquí.

Cuando Él diga “pasa buen siervo”, el Señor conocerá a aquellos que han perdido aquí, todas sus categorías. Si somos hijos hemos de vivir, con la dignidad de ser hijos. Abraham superó la prueba por Fe.

© José Garcia. Todos los derechos reservados.

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Acerca de José Garcia

José García y Maria Martínez son los pastores de la Iglesia Samaria. Los dos nacidos en Cartagena, ciudad del sur de España. Allí contrajeron matrimonio y años después tuvieron tres hijos Maribel, Celia y Josué, formando así el principio de la familia García Martínez. Le invitamos a que nos viste: IGLESIA SAMARIA. TERRASSA - C/ Moncada 664 Terrassa (Barcelona - España) - Telf. (+34) 93 731 11 81

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