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Lo hizo para darnos vida

Predicas Cristianas

En este día quisiera que veamos algo que de pronto se da por sobreentendido en las iglesias, y solo se trata en las clases bíblicas elementales o en la escuela dominical, lo que no consideramos es que a la iglesia concurren personas nuevas a quienes nadie les ha presentado el evangelio, y por lo tanto desconocen eso que consideramos elemental.

El conocimiento de las verdades elementales del evangelio es lo que nos lleva a buscar a Cristo para recibirlo en el corazón, por fe, como Señor y Salvador personal, y receptor de todas las bendiciones y misericordias de Dios, entonces siempre es bueno presentar lo elemental para avanzar luego a las profundidades del conocimiento de la Palabra de Dios y presentarnos con las vestiduras blancas, sin manchas y sin arrugas ante el Señor el día que nos llame a su presencia.

Leamos la Palabra de Dios en Génesis 2:4-9

Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal”.

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Recordemos rápidamente desde el Génesis, es decir, desde el principio de la humanidad cuando Dios creó a Adán y Eva y los puso en un sitio muy lindo llamado el Edén, un sitio donde hubieran podido estar para siempre, tener sus hijos allí y hacer una gran familia y llenar la tierra, como Dios les ordenó: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadlaGénesis 1:28.

Pero el hecho es que tenían que aprender una lección muy importante, y ese fue el motivo por el cual Dios les puso una condición: “Del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirásGénesis. 2:17; Dios quería, a través de esa pequeña condición enseñarles a obedecerle, y al igual que Adán y Eva, nuestra vida depende hoy de nuestra obediencia a Dios.

El error que cometieron, y origen del pecado en la humanidad, fue querer ser como Dios, “la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el malGénesis 3:4-5, el diablo les mintió diciéndoles que desobedeciendo a Dios, iban a ser igual a Dios, e iban a saber tanto como Dios.

Y hoy les sigue diciendo a muchos esta mentira para que nos opongamos a Dios, para que dejemos de amar a Dios, para que no hagamos lo que Dios quiere para que nosotros vivamos mejor, pues todo lo que viene de Dios es lo mejor para nosotros en lo espiritual y también en lo material.

Adán y Eva, al desobedecer a Dios perdieron todos los dones que Dios les había dado, los perdieron para ellos y para todos sus descendientes, es decir, toda la raza humana, perdieron ellos y todos nosotros la Gracia, el Edén, y muchas otras cosas, pues a partir de ese momento, los seres humanos tendríamos debilidades físicas al punto que nos enfermaríamos, envejeceríamos, y moriríamos; y lo peor es que tendríamos debilidades espirituales que provocarían que en vez de tender naturalmente a hacer el bien, tendríamos una inclinación más fuerte al pecado.

Al hacer lo que el diablo les había propuesto, Adán y Eva cayeron en el pecado, pero aun así Dios no los abandonó sino que les prometió un Redentor, un Salvador, alguien que vendría para rescatar a todos los seres humanos del dominio del diablo ya que “el mundo entero está bajo el maligno1 Juan 5:19, y fue así que Jesucristo, el Hijo de Dios, vino para salvarnos, Jesucristo es el Redentor que Dios le prometió a Adán y Eva.

Muchas veces los inconversos nos preguntan: ¿Cristo nos salva, de qué?, y es algo que debemos tener claro, ser salvos significa que Cristo nos da la posibilidad de tener vida de nuevo, de no morir para siempre; es verdad que vamos a morir en esta vida terrenal, pero con Cristo tenemos la posibilidad de tener vida eterna junto con Él en el cielo, pues Adán y Eva, y nosotros, perdimos la inmortalidad del cuerpo después del pecado de desobediencia en el Edén.

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Entonces, que Cristo nos salva significa que podemos tener vida eterna en el cielo junto a Él después de nuestra vida aquí en la tierra, pero para esto suceda no podemos hacer como Adán y Eva, que desobedecieron a Dios; por lo tanto, nuestra vida futura en el cielo depende de nuestra obediencia a Dios en esta vida terrenal.

De las predicas cristianas aprendemos que para salvarnos, Cristo sufrió y murió en la cruz, y ese sacrificio es el que recordamos mediante la Santa Cena; pero Cristo, después de morir por nosotros en la Cruz, resucitó para salvarnos, para darnos nueva vida, la vida de la gracia, la vida de Dios en nuestra alma, la que habíamos perdido a consecuencia del pecado, para hacernos hijos de Dios, pues “a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de DiosJuan 1:12-13, y eso nos da derecho a la vida eterna.

De las predicas cristianas aprendemos que la nueva vida en Cristo significa cambiar de actitud frente al mundo, como también de la forma pensar y actuar, y esta nueva vida comienza desde el momento en que creemos en Cristo y le aceptamos como nuestro Señor y Salvador, reconociendo nuestras faltas y arrepintiéndonos de corazón; es un nuevo estilo de vida donde no hay cabida para Dios y para el diablo a la vez.

Pablo nos exhorta a que ya no andemos como otros andan, y nos despojemos del viejo ser para vestirnos de la nueva criatura que Dios nos hizo al recibir a su Hijo Jesucristo en nuestro corazón, lo que ocurre por la fe en Él; y eso implica dejar de mentir, no dar lugar al diablo ni hacernos sus colaboradores involuntarios muchas veces, no robar, no apagar el Espíritu Santo, y toda malicia, Efesios 4:25-31.

Pablo además nos exhorta a ser imitadores de Dios, para lo cual, en esta nueva vida en Cristo debemos tener la mente de Cristo y pensar en todo lo que es bueno, pero además, a hacer todo lo bueno, para que de esa manera podamos dar un buen testimonio de vida consagrada al Señor, siendo la sal y la luz del mundo.

De manera que si dijimos que la muerte y resurrección de Cristo vino a darnos una nueva vida, como Hijo de Dios vino a darnos la paz, “porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz Isaías 9:6; al recibirlo en nuestro corazón nos concede la paz con Dios que nos garantiza la paz interior, y en su segunda venida nos proveerá de la verdadera paz, plenitud de gozo y alegría junto a Él eternamente.

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Y cuando hablamos de la paz, hablamos de la paz de Dios en nosotros, lo que no significa una vida libre de conflictos y problemas como lo entiende el mundo, sino que “habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia. Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposoIsaías 32:16-18, “y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies” Romanos 16:20, y aunque estamos acostumbrados a escuchar que Dios es amor, la Biblia enfatiza que nuestro Dios es paz, es la fuente de la paz, y por eso es que debemos predicar un evangelio de paz, como “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de JesucristoHechos 10:36.

Jesús dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedoJuan 14:27, Jesús no está prometiendo que vamos a estar libres de problemas, sino que en medio de muchas aflicciones y dificultades, persecuciones y tribulaciones, tendremos la paz de Cristo en nuestros corazones, y todo aquello que te quite la paz, o todo aquél que te quite la paz, en ese momento no está sirviendo a otro que no sea al diablo.

Dios es la fuente de nuestra paz, por lo que cuando oramos lo hacemos también para que “el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera2 Tesalonicenses 3:16, sabiendo que Cristo nos rescató, nos redimió, y nos trajo a una nueva relación con Dios abriéndonos las puertas para que aún nosotros los gentiles podamos recibir las bendiciones y misericordias del Señor.

Entonces, al recordar la muerte del Señor a través de la Santa Cena, hacemos bien en recordar que por medio de su muerte hoy tenemos paz con Dios y hemos sido aceptados en su presencia, y si antes estábamos lejos hoy fuimos hechos cercanos, gozando de paz de conciencia por su sangre derramada, “porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?Hebreos 9:13-14.

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Acerca de José R. Hernández

Educación cristiana: Maestría en Teología. El Pastor Hernández es el fundador y pastor de la iglesia El Nuevo Pacto, localizada en el 50 W 29 Street, Hialeah, Florida. Tel. (305) 885-6534

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