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Nuestras Bendiciones

Predicas Cristianas

Introducción

Hageo hace notar cómo los hijos de Dios pueden vivir y caminar bajo la constante bendición de Dios, pero también muestra las razones por que el pueblo pierde las bendiciones de Dios.

La verdad es que Dios bendice aquellos que caminan en fidelidad y obediencia, y no sé a Uds, pero a mí me gusta estar con las personas que saben obtener, y retener, las bendiciones de Dios pues hay algo de Cristo sobre ellos que me trasmite paz y la seguridad de que no tenemos que preocuparnos de si están arriba o abajo porque hay firmeza sobre su caminar con Dios.

Tristezas de un pastor

Una de las más grandes tristezas que un pastor tiene que es ser testigo de los cambios que tienen los cristianos de doble ánimo, pues “el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminosSantiago 1:8

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Estos creyentes que una vez están encendidos para Dios, dedicados y celosos en su obra, están contentos, bendecidos, creciendo en la fe, y madurando espiritualmente. Pero cuando algo les va mal se les acaban las sonrisas, se acaba el entusiasmo por la palabra de Dios. Se detiene el crecimiento porque empiezan a faltar a las reuniones, con lo que nos damos cuenta que la bendición de Dios no está con ellos.

Leamos la palabra de Dios

Proverbios 10:20-24 Plata escogida es la lengua del justo; Mas el corazón de los impíos es como nada. Los labios del justo apacientan a muchos, Mas los necios mueren por falta de entendimiento. La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella. El hacer maldad es como una diversión al insensato; Mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento. Lo que el impío teme, eso le vendrá; Pero a los justos les será dado lo que desean

Jesucristo dijo:El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de DiosJuan 3:18, entonces lo primero para tener la bendición de Dios es recibir a Jesucristo como Señor y Salvador, pues es la única manera para evitar ser condenado.

Nacer de nuevo

Cuando nacemos de nuevo y recibimos la vida eterna ponemos nuestra confianza en Jesucristo, y en ese momento hemos dado el primer paso para obtener las bendiciones de Dios. Hemos comenzado una nueva vida en Cristo, y estamos listos para recibir los consejos que en Su palabra ha dejado el Señor para ponerlos en práctica. “pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismosSantiago 1:22.

La palabra de Dios dice que si un miembro se duele, todo el cuerpo sufre. Y si no estás buscando al Señor con todo tu corazón el cuerpo, la iglesia, incluido el Señor, sufre. Esto es lo que marca Hageo, cuando ponían los intereses de Dios primero. Tenían comida y cuidado, sus viñas crecían, tenían paz y el enemigos no prevalecía contra ellos. Era un tiempo de bendición de Dios.

Pero cuando el pueblo se ocupó con sus propias cosas, cuando dejaron de hacer la obra de Dios para poner su mirada en sus intereses, retrasando la vida espiritual, entonces “codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleitesSantiago 4:2-3.

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Pero de ninguna manera estamos diciendo que Dios está en contra que proveamos para nuestro hogar, “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo1 Timoteo 5:8. Es decir que debemos ser diligentes en nuestro trabajo diario.

Juzgar y criticar

No debemos juzgar y criticar a quienes cometen errores o no son obedientes a la palabra de Dios, sino que de ellos debemos tomar consejo y aprender una lección de lo vemos. Debemos ver cómo se conducen otras personas en su relación con el Señor.

Debemos ser testigos de los resultados que cosechan las personas al actuar de determinada manera, para aprender para nuestro provecho y crecimiento. Ya sea que caminen de manera correcta o no, debemos aprender de ellas para imitarlas, o no hacer lo que ellas hacen.

Como cristianos debemos ser sabios, tan sabios como para ver y aprender, por eso nos dice el proverbio: “Miré, y lo puse en mi corazón; Lo vi, y tomé consejoProverbios 24:32.

Aprender

Muchos se quedan en la crítica del otro, pero no sacan provecho para su vida de lo que ven, o aplauden las bendiciones que recibió pero no aprovechan el modelo para imitarlo.

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Debemos aprender que cuando Dios nos permite ver distintas situaciones, a aquellos que reciben bendiciones constantemente, o los que no avanzan y le van mal las cosas, es para que podamos aprovecharlas, ya sea evitando los comportamientos negativos, como imitando los comportamientos acertados.

Salomón era un observador de los demás y de los resultados que cosechaban, y actuaba sabiamente conforme a lo que estaba observando.

Es tiempo de que los cristianos observen lo que siembran y cosechan los que les rodean para poder actuar con sabiduría, aprendiendo las lecciones que necesitan para crecer y recibir las bendiciones de lo bueno, y alejarse de los que están haciendo lo malo, buscando y hablando siempre la verdad.

Debemos ser observadores

El Señor nos decía que no debemos ser críticos, sino observadores de lo que les acontece a quienes nos rodean, conforme a su forma de actuar, usted observó cómo pierden las familias, o los cristianos la bendición de Dios. Se dio cuenta de qué produce esta falta de prosperidad, o su caída en la ruina.

Hageo da tres razones

La primera es porque los intereses personales comienzan a reemplazar los intereses de Dios, es cuando “este pueblo dice, No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificadaHageo 1:2, es cuando dejan de obedecer al Señor para llevar adelante sus propios pensamientos.

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Comienzan muy bien, ponen el fundamento de su vida cristiana con celo y entusiasmo, pero cuando se encuentran con algunas dificultades, van perdieron el interés en Dios.

Las cosas del Señor, que son las que afectan su propias bendiciones, se vuelven secundarias. Comienzan a construir sus propias ideas, y lo peor es que comienzan a usar lo que habían destinado para Dios, fruto de las primeras bendiciones, para sus propios deleites.

Segunda razón

La segunda razón por la que las personas pierden la bendición y el favor de Dios es porque no dejan de compararse. Una parte del pueblo de Dios se está rindiendo porque creen que nunca tendrán lo que necesitan.

Ponen a Dios primero buscando su voluntad, pero cuando miran sus vidas, dicen: Tengo tan poco por todos mis esfuerzos, tan poco de su gloria comparado con otros cristianos, no sirve el esfuerzo.

El problema es que tienen los ojos puestos la condición respecto de los demás, pero no comprenden que en los tratos con Dios están en el lugar correcto.

Acerca de Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos. Soy un fiel seguidor de la palabra de Dios.

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