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El llamado de Dios

Predicas Cristianas

Introducción 

Recibir un llamamiento de Dios significa recibir una invitación de Él para servirle de una manera particular, sabiendo que “muchos son llamados, y pocos escogidosMateo 22:14. A consecuencia de que de esos llamados no todos están dispuestos a consagrar su vida para el Señor, y prefieren seguir con la vida que traían. O acomodan una parte y siguen con los deleites del mundo.

En otras palabras, Dios está llamando a toda la humanidad para trabajar en Su obra de salvación. Pero la mayoría no está respondiendo, puesto que una tercera parte de la humanidad ha escuchado de Cristo . Pero no le ha aceptado como Señor y Salvador personal, y mucho menos pretende seguirle.

En ningún otro hay salvación

La Biblia dice de Jesús:En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvosHechos 4:12, y más adelante dice que “todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvoRomanos 10:13

Esto debemos entenderlo y tenerlo claro, todos quienes no se han rendido su vida a Dios obedeciendo sus mandatos, cuidando la salvación con temor y con temblor, (Filipenses 2:12), o no han aceptado a Jesucristo como su Salvador, no son salvos. Ellos perdieron la salvación por no escuchar el llamado.

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Lectura de la palabra de Dios

1 Samuel 3:1-10El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. … aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; … antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a Samuel; … él respondió: Heme aquí. … corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí, ¿Para qué me llamaste? … Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. … él se volvió y se acostó. Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. … levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? … él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. … Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. … él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. … vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.”

¿Estoy siendo llamado por Dios?

Quizás muchos se preguntan: ¿Estoy siendo llamado por Dios?, y la respuesta es: SI. Pero la gran pregunta es: ¿Estoy siendo escogido por Dios?. Allí es cuando debes mirar en tu vida si verdaderamente estás manifestando con tus acciones y cambios la conversión.

Puedo asegurar que interiormente la mayoría están inseguros de cómo responder, y muchos no tienen idea ni siquiera cómo enfocarlas correctamente, aunque todos responderían rápidamente: Me convertí porque ya hice la oración de entrega.

Pablo dijo a los creyentes de Tesalónica: “Absteneos de toda especie de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará1 Tesalonicenses 5:22-24. Eran creyentes llamados por Dios pero que estaban apartando la vista el verdadero evangelio.

Además, a los de Galacia les había dicho: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente” Gálatas 1:6, y a los corintios les escribió: “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles1 Corintios 1:26.

Lo que es un llamado

Muchos no comprenden lo que es un llamado y creen que es un sentimiento que viene y que atribuyen a Dios. Pero quiero decirles que un verdadero llamamiento de Dios es más que un sentimiento que el razonamiento humano concluye que viene de Dios.

Dios llama a toda la humanidad a salir del mundo para que se cumpla Su propósito supremo, que es la salvación, y de todos ellos, los que responden a Su llamado, aquellos que rinden y consagran su vida al Señor, son entonces los escogidos que van al arrepentimiento, al bautismo, a la conversión verdadera, y al servicio en la obra.

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Jesús dijo: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajereJuan 6:44, “y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él Juan 6:65-66.

Un llamamiento es algo que es dado

Muchos no pueden entender que un llamamiento es algo que es dado a ellos, es entender las verdades de Dios cuando uno las ve, lee o escucha. ¿Usted entiende las enseñanzas y verdades de la Biblia cuando las escucha? ¿Entiende lo que es la salvación y los eventos profetizados? ¿Comprende la advertencia de Dios para Su pueblo, Su ley, incluyendo el diezmo, la verdadera Iglesia? ¿Al leer o escuchar estas cosas tienen significado para usted?, si las respuestas son SI, entonces Dios le está llamando.

El mundo no sabe las cosas de Dios, entonces no distingue lo correcto de lo incorrecto espiritual. Pero como cristianos tenemos el conocimiento de estas cosas, y ahí viene la responsabilidad de actuar conforme a ellas. Pues:

  • al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecadoSantiago 4:17
  • Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicioHebreos 10:26-27

Dios nos hace más responsables

De manera que cada vez que aprendemos más de la verdad de Dios, Dios nos hace más responsables de nuestra acciones, y esto es parte del proceso de llamamiento.

Sirve para hacernos entender que cuando Dios llama a alguien es mucho más serio de lo que pensamos, “porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificadosRomanos 2:13, sabiendo que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientosSalmos 111:10.

Muchos necesitan que Dios les hable aunque tienen la Biblia donde les habla al leerla. Pero aun así no escuchan la voz de Dios. Esto sucede porque están dispuestos a hacer lo que no les parece a ellos, y no lo que demanda Dios. El tema es que en la iglesia necesitamos hombres y mujeres, que tengan el llamado de Dios, y puedan obedecerle para que Dios se glorifique al haberlos escogido para el ministerio.

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Samuel

Samuel servía a Dios desde niño, pero lo hacía conforme a la guía de Elí. Pues en esos días había escases de la palabra de Dios. Se cree que era debido al pecado, ya que Eli no tenía autoridad para reprender a sus hijos de sus pecados porque era tan pecador como ellos.

Es decir, que a causa del pecado no hay el mover de Dios, por lo que quienes están en pecado no pueden pretender que Dios les hable. Además, Pablo nos dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad2 Timoteo 2:15-16.

También vemos que Samuel fue llamado tres veces, y no pudo distinguir que era la voz de Dios, debido a la falta de oír la palabra de Dios. Es por esto que muchos no acuden al llamado, ya que al haber pecado en ellos no tienen palabra de Dios. Y mientras sigan en esta condición no sentirán el llamado, y perderán la elección ministerial que pudiera haber hecho el Señor en ellos.

Escuchar la palabra de Dios

La mejor manera de escuchar la palabra de Dios es a través de la lectura bíblica y de las predicas cristianas. Por lo tanto, debemos estar sensibles a lo que Dios quiere hablarnos, y no seguir nuestros propios deseos. Si queremos crecer espiritualmente en fe, sabemos “que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de DiosRomanos 10:17.

Después que Dios le habla varias veces, Samuel le escucha y entiende que ese que tantas veces le hablo, es Dios. Y recién después no solo está dispuesto a escucharle sino también a obedecerle. Eso es lo que necesitamos. Necesitamos tener los oídos espirituales dispuesto a escuchar a Dios, y también estar dispuesto a obedecerle.

Hacer lo necesario

De nada sirve saber lo que podemos ser, si no hacemos lo necesario para serlo. Es por eso es que muchos van a las iglesias a escuchar la palabra de Dios, o leen su Biblia por rutina, o para que los demás vean que parece cristiano, pero la realidad es que Dios quiere hacedores de la palabra no solo oidores, Santiago 1:22.

En este punto, cuando Samuel decidió escuchar la voz de Dios, recién Dios estaba con Samuel y cumplió lo que le había dicho cuando le llamo. Se lo había ganado por escuchar y obedecer la palabra de Dios. Si queremos el respaldo de Dios en el llamado que nos ha dado, necesitamos oír la palabra de Dios. Pero además, debemos obedecer a Dios ya que la mejor prueba de que oímos la palabra de Dios es cuando somos hacedores de ella.

CONCLUSIÓN:

En la iglesia de Jesucristo hay una necesidad de hombres y mujeres que le sirvan al Señor de corazón, estando atentos a nuestro llamado, y si ya nos ha hablado en varias ocasiones y hoy el llamado de Dios ha hallado cabida en nuestro corazón, no podemos defraudarlo; somos nosotros quienes debemos oír y someternos a la Palabra de Dios pues eso nos garantiza un ministerio eficaz para la gloria de Dios.

Esta es la única manera de acercarse al don que nos está siendo dado por Dios, sincerémonos en examinar todos los hábitos y actitudes malas que podamos tener, pues hay ciertos cambios que debemos hacer para crecer, venciendo todo aquello que nos impide escuchar la voz de Dios, pues todo está en juego si Dios le está llamando ahora, y tenga cuidado de no seguir el ejemplo del mundo, cayendo en la espera de una mágica sensación de que ahora es el momento.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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Acerca de José R. Hernández

Educación cristiana: Maestría en Teología. El Pastor Hernández es el fundador y pastor de la iglesia El Nuevo Pacto, localizada en el 50 W 29 Street, Hialeah, Florida. Tel. (305) 885-6534

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