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El sacrificio

Predicas Cristianas

Introducción 

Todo en la vida requiere de algún tipo de sacrificio, y Jesús lo tomó en carne propia siendo el Hijo de Dios, ofreció su vida en sacrificio por cada uno de nosotros, reconciliándonos con el Padre y abriendo un camino de salvación y bendición.

Hoy, día en que vamos a participar de la Santa Cena, quiero invitarles a revisar qué clase de culto damos a Dios, al único a quien debemos adorar:

así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Romanos 12:1-2.

Pablo dice que el verdadero culto que debemos rendir a Dios es nuestra vida, “vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”, y para lograr esto y vivir según la voluntad de Dios, es necesario mantenerse libre de la contaminación de este mundo, que tiene una mentalidad muy diferente a la de Cristo.

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Leamos la Palabra de Dios

1 Corintios 2:1-14Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”.

Sacrificios 

En Israel había multitud de sacrificios, muchos de los cuales iban seguidos de banquetes, banquetes de comunión que unían al pueblo entre sí y con Dios, quien dijo:

Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: Esta es la ley del sacrificio expiatorio: en el lugar donde se degüella el holocausto, será degollada la ofrenda por el pecado delante de Jehová; es cosa santísima. El sacerdote que la ofreciere por el pecado, la comerá; en lugar santo será comida, en el atrio del tabernáculo de reunión. Todo lo que tocare su carne, será santificado” Levíticos 6:25-27

Y Jesús se hizo ofrenda por nuestra salvación sustituyéndonos en la cruz y cargando nuestros pecados en esta ofrenda.

Dios es justo y su justicia demanda el castigo por el pecado, entonces aparece la ofrenda del cuerpo de Cristo, ofrenda como de un cordero sin mancha, una víctima inocente que derramaría su sangre primeramente para Dios, y es lo que en el libro de Levítico se representaba como holocausto.

Es decir, una ofrenda voluntaria que no tiene nada que ver con el pecado con el objeto de satisfacer la justicia divina, y una vez satisfecha la justicia divina, Dios acepta el sacrificio de Cristo como pago por el rescate del hombre.

El Señor nos enseña cómo debe ser el culto espiritual: Las obras, las oraciones, la vida conyugal y familiar, el trabajo, incluso las pruebas de la vida, si se sobrellevan pacientemente, se convierten en sacrificios espirituales que se ofrecen al Padre.

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¿Qué sacrificios, qué culto está esperando Dios?

Pero, ¿Qué sacrificios, qué culto está esperando Dios?, algo que está bien claro es que nuestro culto no será auténtico ni no hacemos la voluntad de Dios, si no hacemos lo que María pidió a los sirvientes en las bodas de Caná: “Haced todo lo que os dijereJuan 2:5.

Muchos cristianos están en el peligro de recaer en la mentalidad pagana ya que no es fácil para los medio convertidos al cristianismo permanecer en la fidelidad al Señor pues deben vivir vigilantes para no recaer en los errores pasados, y esto sucede ahora, donde nuestra actuación y los criterios que mantenemos no pueden ajustarse al mundo pues todos sabemos qué diferencias hay entre ellos y los del Señor.

Acerca de Ricardo Hernández

Siervo de Jesucristo.

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