Hay algo que muchos no entienden

Predicas Cristianas

Introducción

Hay algo que muchos no entienden en la forma de actuar que manifiestan algunas personas, especialmente los cristianos. Esto se debe a que muchos no conocen, o tienen en cuenta sus orígenes.

Cuando hablo de orígenes, no estoy hablando precisamente de su familia, de sus familiares directos desde ese vínculo que es la sangre.

Esto que muchos no entienden es que todos, absolutamente todos, tenemos un mismo origen, “El día en que creó Dios al hombre” Génesis 5:1. El día en que Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” Génesis 1:26

Desde allí es que aparece ese algo que no muchos lo comprenden a causa de que ellos mismos no lo valoran.

Y hablar de dignidad implica considerar que cada hombre, cada mujer, como hijos de Dios, tienen un valor especial que los hace merecedores de respeto. Y que los convierten en miembros valiosos del reino de Dios.

Leamos la palabra de Dios

1 Corintios 6:12-20 “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

Creación del hombre

Cuando Dios creó al hombre, “a semejanza de Dios lo hizo” Génesis 5:1, es decir que el hombre tiene la dignidad de Dios, pues a su semejanza fue creado, y esa dignidad es lo que distingue a los hijos de Dios.

La dignidad se explica por el libre albedrío del ser humano. Pues sólo el que sabe y puede gobernarse a sí mismo, según un principio racional, resulta dueño de sus acciones y en consecuencia. Al menos parcialmente, un sujeto libre; al regular su comportamiento según normas propias.

Desde la perspectiva ética

Desde la perspectiva ética, un hombre tiene mayor valor en la medida en que sirve mejor para la mejora del ser humano, ayudándole a conseguir la armonía y la independencia que necesita y a las que aspira, es por lo tanto esencial que los valores que se elijan y que se persigan en la propia vida se correspondan con la realidad del hombre, es decir, sean verdaderos.

Porque sólo los valores verdaderos pueden conducir a las personas a un desarrollo pleno de sus capacidades, cosa que no sucede con aquellos que se limitan a aprobar, o reprobar, todo lo que el líder les indica, ya que actuando de esta forma lo único que muestran es la falta de dignidad, libre albedrío, y en cierto grado una irracionalidad puesto que dejan de tener pensamientos propios para asumir como tales a los que les inculcan.

La dignidad propia del hombre

La dignidad propia del hombre es un valor que fácilmente puede reconocerse al verlo actuar y pensar por sí mismo. Es algo que nos viene dado, como decía en un principio, desde nuestra creación, es anterior a nuestra voluntad y reclama de nosotros una actitud adecuada para reconocerlo y aceptarlo como un valor supremo, como una actitud de respeto.

Para algunos, la dignidad es el resultado de un status social, o de leyes más o menos concretas. Pero basar la dignidad humana en leyes, ¿no significa dejarla en manos  de la volubilidad de las personas? ¿No vemos cómo a lo largo de la historia naciones enteras han negado y pisoteado la dignidad de seres humanos, despreciándolos según su raza, su fisonomía, su sexo, o su situación económica?.

En manos del hombre, la dignidad humana se convierte en frágil y pasajera, de manera que los que hoy son considerados dignos mañana tal vez serán despreciados, marginados, o perseguidos.

La dignidad humana

Este valor que es la dignidad humana se nos presenta como una llamada al respeto incondicionado y absoluto, primeramente por nosotros mismos, y luego por los pensamientos y convicciones de los demás. Por eso mismo, aún en el caso de que toda la sociedad decidiera dejar de respetar la dignidad humana, ésta seguiría siendo una realidad presente en cada persona, aun cuando algunos fueran relegados a un trato indigno, perseguidos, encerrados en campos de concentración o eliminados, ya que este desprecio no cambiaría en nada su valor.

Dignidad dada por Dios

La primera actitud que surge de la dignidad dada por Dios a todo ser humano es la de respeto por los propios ideales, y el rechazo de toda manipulación que pretenda ejercerse sobre un individuo como si se tratara de una “cosa”, o un medio para lograr los fines personales que pretende imponer el ego de quien se siente superior.

Como seres humanos hemos sido creados según la imagen y semejanza de Dios. De manera que nuestra dignidad no depende de lo que poseemos. Tampoco de lo que hacemos, ya que no se puede comprar, ni se debe vender la dignidad pues su valor provienen de Dios como un don completo.

Una parte inmortal

Tenemos una parte inmortal cuyo destino es vivir siempre con Dios en el cielo; somos llamados a ser santos como Dios es Santo y por medio de Jesucristo podemos alcanzar la santidad.

Tenemos la habilidad de razonar, pero no es esa la imagen divina dentro de nosotros; somos como Dios porque somos capaces de amar. Y todo esto “Porque habéis sido comprados por precio” 1 Corintios 6:20

Jesucristo ha ganado la victoria definitiva por nosotros. Él ha establecido para nosotros una esperanza en la vida eterna. Pero siempre conservando esa dignidad que proviene de Dios.

Acerca de Ricardo Hernández

Siervo de Jesucristo.

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