Como el buen vino

Predicas Cristianas

Predicas Crisianas Texto Biblico: Jeremías 48:11Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado”.

Introducción

Como el buen vino se pasa de vasija en vasija para que deje todo su sedimento y al final su presentación sea transparente y brillante, así somos los cristianos. El Señor nos hace pasar de prueba en prueba, a fin de que en cada una de ellas dejemos las cosas que arruinan el buen sabor, la transparencia y la pureza de nuestra vida cristiana.

Hoy quisiera hablarles del vino, un poco de cómo se hace, un poco de la calidad y también de cómo se hace para lograr esa calidad en forma artesanal, sin el empleo de alta tecnología o grandes inversiones. Recuerdan que el domingo pasado dijimos que somos seres individuales, que no había creado Dios una línea estándar para el hombre sino que cada uno de nosotros tenemos algo en particular que nos es propio, único y exclusivo.

Cada botella de vino tiene su particularidad

Bien, así es el vino, cada botella de vino artesanal tiene su particularidad. Puede ser mas seco o mas dulce, mas frutado o menos frutado, con mas color o menos color. En definitiva cada botella es distinta de la otra. Además de esto, podemos ver que cada variedad de vino se adapta mejor para acompañar una gama de comidas. Por ejemplo, los tintos para acompañar las carnes rojas, o los blancos para los pescados.

Comencemos ahora desde el principio. Lo primero que se hace es recolectar la uva. Es decir, separarla de aquello que no produce vino, es decir de las hojas, brotes, etc. Ese es el trabajo que hace el Señor, y en el cual debemos colaborar cada uno de nosotros como obreros suyos. Separar el fruto de lo que nada produce en el mundo, para poder ser transformados. Ese es el trabajo de evangelismo que debemos hacer para alcanzar al mundo con la palabra de Dios. Hagamos como dijo Juan. “Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega”. (Juan 4:35).

La cosecha

Es el tiempo de la gran cosecha de almas para Cristo, y en ella debemos ser partícipes todos (Mateo 13:37-43). No sé si alguna vez han visto una vendimia, pero en ella trabajan todos. Los varones acarrean la uva hasta el transporte. Las mujeres y jóvenes cortan los racimos y los colocan en los recipientes. Y los niños también colaboran recogiendo los granos o aquellos frutos que caen al suelo.

Hombres y mujeres, jóvenes y niños deben trabajar en la cosecha de almas del Señor, cada uno en su función. Cada uno desarrollando el ministerio, don o talentos que el Señor ha derramado a fin de cumplir con su propósito. Ningún hijo de Dios puede decir: “Yo no sirvo para la obra”. O “Yo nada puedo hacer en la obra de Dios”. El Señor nos ha diseñado para cumplir una misión, y debemos cumplir cada uno la suya.

El proceso

Próximo es la molienda de los granos, el procesado o rotura de ellos para obtener el mosto. Jesucristo nos aparta del mundo, nos recoge para Su reino, pero en ese momento estamos recubierto de una piel dura que impide que derramemos nuestro ser interior. El mundo se encargó de envolvernos de tal forma que perdemos nuestra personalidad, y llegamos a desconocer toda nuestra belleza interior.

El Señor nos ha llenado de ese potencial suave, dulce y agradable que todos desearían probar. Pero nuestra cubierta exterior nos impide derramarla, y cuantas veces es necesario que el Señor nos coloque en la prensa para poder extraer todo el jugo de nosotros.

Es necesario que sea rota la cubierta del orgullo, del ego, de todas aquellas cosas con que el mundo nos cubrió para que no veamos la verdad de Cristo. Es necesario que nos quebrantemos en la presencia de Dios para poder entregar todo lo que tenemos dentro nuestro.

Quebrantamiento

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita en la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y en la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. (Isaías 57:15)

Para verter lo mas puro el cristiano debe quebrantarse. Debe derramar sus lágrimas y su ser interior en la presencia del Señor para que vierta la pureza. La pureza es lo exquisito que Él ha puesto en nuestro ser, sin que sea contaminado con ningún color o sabor extraño.

Distintas calidades y características

Sabían que el mosto tiene distintas calidades y características según el momento en que se obtenga. Por ejemplo, tenemos el escurrido y el de prensa. Todo podría ser de prensa, pero se aparta el que proviene de la simple rotura del grano. Debido a que este tiene contaminación de color o sabor.

El Señor dice en Su palabra: “Muchos son llamados, mas pocos los escogidos”. (Mateo 20:16). De todos los llamados, una parte son escogidos. A través de su consagración se mantienen limpios de contaminación, son transparentes en todas sus acciones y su vida tiene el agradable sabor de la pura vida cristiana. Cuando los granos son pasados directamente a la prensa, el mosto recibe el color de la piel y el sabor de la hoja y de los palos del racimo. Esta contaminado y su calidad no es la misma.

El buen cristiano se quebranta, y vierte todo lo que tiene dentro. No es necesario presionarle para que se entregue en la obra de Dios. Ya no tiene sobre él las excusas que el mundo pone al alcance de la mano para no cumplir su propósito.

Jugo puro

El buen cristiano es jugo puro de Dios, libre de contaminación. Es jugo agradable y apetecible para el paladar de cualquiera. El cristiano debe ser claro y transparente, brillante, deseable y tan refinado como el oro. Los buenos cristianos “Deseables son mas que el oro, y mas que mucho oro afinado; Y dulces mas que la miel, y que la que destila el panal”. (Salmo 19:10).

Ya tenemos el jugo de la uva. Este se toma y se coloca en una vasija en la cual debe reposar por un tiempo, y en condiciones particulares según su tipo. Durante ese tiempo sedimenta todo aquello que esta suspendido. En el primer tiempo se produce la fermentación, se transforma el azúcar en alcohol.

Cada un lapso de tiempo, el vino va teniendo un cambio, y en cada cambio es necesario cambiarlo de vasija para separar la borra que arruina y contamina el vino con su olor, color y sabor. Es necesario que “No repose sobre su sedimento”. Este proceso continúa hasta que el vino sea claro y transparente, con aroma y fragancia selecta conforme al gusto de su fabricante.

Acerca Reenier Gonzalo Prado

Reenier Gonzalo Prado
Siervo de Jesucristo, proclamando la palabra de Dios a través de mensajes cristianos.

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