Vida de victorias

Al igual que Ana no estemos más tristes, ni afligidos. Si a Dios entregamos nuestras peticiones y las dejamos ante Él con todo nuestro corazón debemos confiar que obrará como mejor nos convenga. No será en nuestro tiempo y no será de la forma que esperamos, pero Dios hará el milagro. Solo confiemos en Él. Confiemos y actuemos según Él nos indique. Así tendremos paz en nuestra alma.

IV. El cumplimiento de la promesa

La biblia nos enseña que si hacemos una promesa a Dios, no tardemos en cumplirla (Eclesiastés 5:4). Ana sabía que el niño no le pertenecía, sabía que Dios se lo dio y que había hecho una promesa que debía cumplir. A su tiempo Ana entrega a su hijo al templo para que sirviera a Dios. Con el tiempo ese niño crece y se vuelve un profeta de Dios. 

Que gran orgullo pudo haber sentido la madre de ese niño al entregarlo al Dios de los milagros. Que orgullo saber que ese niño habla con Dios mismo y que es su siervo.

Al cumplir nuestras promesas Dios se complace de nosotros. Si no cumplimos lo que prometemos, por el contrario, nos hacemos insensatos ante Él. Por lo tanto con prontitud debemos cumplirle a Dios, así como el cumple lo que promete.

V. Una vida de victoria 

Para tener una vida llena de victorias debemos aprender del ejemplo de Ana:

  • Acudir únicamente a Dios

En ningún otro hay solución, solamente en Dios. Acude a Él ahora y entregale absolutamente todo. Ten paz y no estés más afligido.

  • Ser persistentes

Dios a veces nos dice espera. No te desesperes, Él conoce mejor que nosotros cuando obrar, es Omnisciente y toda la sabiduría le pertenece. Solo debes estar preparado para ver su gloria.

  • Cumplir a Dios las promesas

Si queremos agradar a Dios, con rapidez debemos cumplir todo aquello que le prometimos que haríamos. Sin obviar ni una palabra. Dios cumple sus promesas y de esta manera debemos hacer con aquello que ofrecemos hacer para el Creador.

  • Ser agradecido

Ana después que entregó a su hijo al servicio de Dios ofreció sacrificios y adoro a Dios. Debemos ser agradecidos con Él por las cosas que nos da. También por las cosas que no nos concede, pues si no nos da lo que pedimos es por amor a nosotros.

Si estamos en la voluntad de Dios esto es fácil de comprender. Todo lo que Dios hace, si estamos en su presencia, es para beneficio nuestro. Nos ama con amor eterno y al conocer Él todo sabe qué nos conviene o no. No así nosotros que sólo conocemos parte de toda la realidad.

  • Darle la gloria a Dios

El milagro es de Dios, confesemos con la boca por fe que las cosas que no son se hacen realidad. Y cuando el milagro ha sido hecho pregonemos que fue por la mano de Dios. Esto agrada al Señor cuando le adoramos y damos a Él toda la gloria.

Conclusión

Si a Dios entregamos nuestras peticiones de todo corazón Él responderá con milagros y nos dará la victoria sobre nuestras necesidades y problemas, no importando lo grandes que parezcan. Tengamos paz y esperemos en Dios sin aflicción de espíritu. Al tener nuestro milagro demos toda la gloria a Dios y vivamos para él cumpliendo nuestras promesas. Así tendremos constantemente victorias y nuestra vida entera vendrá a ser una vida de victoria.

© Ricardo Hernández. todos los derechos reservados.

Predicas Biblicas… Predicas Cristianas Escritas

Acerca Ricardo Hernández

Siervo de Jesucristo.

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