La lengua

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de Hoy: La lengua

Predicas Cristianas Texto Bíblico:Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!” (Santiago 3:5)

Introducción

Como dice en este texto bíblico, la lengua es un miembro poderoso del cuerpo. Puede resultar en una bendición muy grande, o por el contrario, puede convertirse en una maldición para el cristiano. En un solo miembro podemos encontrar estas opciones poderosas que podemos obtener. Es por eso que debemos usar la lengua con dominio propio y cuidado para llegar a ser de bendición a los demás.

1) La lengua – El poder de la palabra (Génesis 1:3)

Para comprender el poder de la palabra basta con leer Génesis 1:3 donde claramente vemos que la luz fue creada por el poder de la palabra de Dios. Dios no solamente lo pensó o imaginó sino que dio la palabra para que las cosas fueran hechas. No solamente en este versículo, sino en el resto del capítulo uno de Génesis Dios continuó hablando su palabra de poder y todas las cosas fueron hechas. Por el poder de la palabra de Dios.

Es por eso entonces que que la lengua es tan importante, si para Dios lo fue así de la misma manera para nosotros tiene una gran oportunidad. Oportunidad para bendecir o para maldecir.

Dios quiere que usemos nuestra lengua para bendecir. Una de las cosas que más desestiman los seres humanos son las mentiras. A Dios también le desagradan las mentiras. En el versículo 17 del capítulo 6 de Proverbios leemos que es una de las cosas que Dios aborrece. De ninguna manera queremos ser aborrecidos por Dios, entonces debemos tener nuestra lengua siempre refrenada y preparada para hablar solo la verdad.

2) La lengua y un cambio de vida (Romanos 10:10)

Dios quiere que usemos nuestra lengua desde el inicio de nuestra salvación. De hecho para ser salvos necesitamos confesar con nuestra boca como lo dice Romanos 10:10. Debemos confesar con nuestros labios que Jesucristo es Dios y por medio de su sangre recibimos perdón de pecados. Entonces el usar nuestra boca se convierte en un mandamiento de Dios que debemos aprender a poner en práctica. Y este cambio en nuestro vocabulario va unido al progreso nuestro en la vida espiritual.

a) Te reconocerán por tus palabras (Mateo 26:73)

Un cristiano se conoce hasta por su forma de hablar, pues nuestra boca debe estar siempre llena de la palabra de Dios. En Mateo 26 y versículo 73 vemos cómo las personas identifican a Pedro por su forma de hablar.

Al estar con Cristo y pasar tiempo con Él, Pedro no podía ser igua. De la misma manera nosotros al pasar tiempo en oración con Dios y al escudriñar su palabra todos los días nuestra forma de hablar cambia.

No solo cambia nuestro vocabulario, dejando palabra ociosas que antes usábamos, sino que empezamos a usar los términos bíblicos para muchas cosas. Pero lo más importante es que empezamos a hablar en términos espirituales y de fe.

Por ejemplo, la palabra imposible se deja en desuso pues sabemos que si Dios quiere nada es imposible. Incorporamos frases como “si es la voluntad de Dios esto o aquello pasara”. Que las personas nos conozcan por nuestra fe en Dios, aunque no estemos predicando directamente la palabra, nuestra forma de hablar que sea testimonio a los demás.

b) Labios para el bien (Proverbios 10:32)

La biblia dice que los labios del justo hablan verdad, hablan lo que agrada. En esto también podemos conocer si estamos en justicia, cuando nuestra boca no habla más perversidades, sino solamente el bien. El bien para nuestra vida y para los demás. Dejamos de ocuparnos en levantar críticas destructivas o chismes que no llevan a nada bueno. Más bien nos dedicamos a bendecir con nuestros labios la vida de los demás.

Cuando Jesús decía una palabra, esta se hacía realidad. Sí decía a un paralítico levántate, él se levantaba. Sí decía a un ciego abre los ojos, este los había y podía ver. Hasta los discípulos se gozaron cuando en el nombre de Jesús los demonios se les sujetaban. Así Dios nos da autoridad en nuestros labios para declarar bendiciones. 

Otro ejemplo es el de Elías como no llovió hasta que dio la palabra, por el poder de Dios. Tenemos ese tremendo poder en nuestros labios al ser testigos de Cristo. Si se nos da ese poder debemos usarlo con mucha responsabilidad pues el usarlo erróneamente puede traernos, en lugar de bendiciones, maldiciones. 

c) Labios para el mal (Proverbios 12:18)

Hay personas que su boca hablan solamente el mal. Es difícil tratar con personas que continuamente hablan cosas negativas y ningún progreso se puede escuchar de ellos. Si no cambian su forma de hablar y de ver el mundo se hunden en una espiral autodestructiva. Porque con la boca podemos autodestruirnos y destruir a los que nos rodean.

Es mejor hablar palabra de justicia y de bien. Las personas que están a nuestro alrededor nos lo agradecerán y agradamos a Dios. Estas personas que siempre tienen el bien y las cosas positivas en sus labios son con quienes los demás buscan relacionarse.

Rodéate de este tipo de personas que siempre tienen palabra de fe en sus labios, y no de aquellos que piensan negativamente. Así tus labios, de forma automática empezaran también a hablar de la misma manera. Rodéate de aquellas personas que viven el día a día basándose en la palabra de Dios. 

3) Refrenemos nuestra lengua (Santiago 3:2)

Santiago pone de ejemplo como un gran barco es gobernado por un pequeño timón, así nuestro cuerpo también está gobernado por un miembro muy pequeño. Debemos refrenar nuestra lengua, pero ¿Cómo hacemos eso? al principio tal vez sea difícil, pero en la medida en que nos vamos llenando de la palabra de Dios nuestro vocabulario cambia y podemos empezar a tener sabiduría al hablar.

De la abundancia del corazón habla la boca le dijo Jesús a sus discípulos. Entonces si estamos llenos de la palabra de Dios empezaremos a hablar de ella. Si estamos llenos de maldad, hablaremos cosas malas. en esto se identifica también a un buen cristiano, cuando sabe refrenar su lengua y la gobierna. Conscientemente sabe que está hablando y no ofende, no se da a los chismes ni calumnia a nadie. 

Es lo que Dios quiere, que nuestra lengua esté al servicio del señor. De esta manera nuestro cuerpo también se rendirá a lo que nuestra lengua proclame. Empecemos a experimentar como nuestro cuerpo es sometido y nuestro entorno empieza a cambiar, cuando hablamos solo el bien y bendecimos a los demás.

4) Nuestra lengua al servicio de Dios (Job 27:4)

Job lo declaró con sus labios. Aun cuando su esposa misma le dijo que maldijera a Dios y se muriera ya para dejar de sufrir, él solo podía adorar a Dios. Acá en el versículo 4 del capítulo 27 de la misma manera confiesa que no presta su boca para la maldad pues está consagrada a Dios. 

Declaremos igual con nuestros labios para que sea una realidad. Si tenemos problema para refrenar nuestra lengua un buen inicio es este de confesar con nuestros labios lo que queremos. Confesar que nuestros labios son instrumento de Dios y no de maldad. Confesar que nuestros labios no proferirán maldición sino que son instrumento de Dios.

Testifiquemos de Dios a los demás con nuestra boca, esto también hará que aumente nuestra fe. Dios nos dará junto con esto también el gozo del Espíritu. Prediquemos su palabra y seamos de bendición a otros.

5) La lengua para declarar bendiciones de Dios

Cuando hemos decidido que nuestros labios son del Señor, Él también nos bendice grandemente.

a) La lengua – Dios habla por nosotros (2 Samuel 23:2)

En la biblia leemos que no debemos preocuparnos por que decir cuando el Espíritu de Dios está en nosotros, pues él mismo pone en nuestros labios las palabras. Un predicador puede identificar este milagro, cuando se encuentra hablando a la iglesia y puede ver como las palabras fluyen, no de su conocimiento sino de la gracia de Dios. 

Dios puede hablar por nosotros cuando ponemos nuestra lengua al servicio del Señor. Que su palabra esté en nuestra boca, para que no tengamos el temor de equivocarnos. Dios no se equivoca, que Él hable a través de nosotros. 

b) El fruto de tu boca (Proverbios 12:14)

Dios promete que del fruto de nuestra boca comeremos. Entonces ¿seremos saciados de cosas deliciosas o por el contrario de cosas amargas? Seamos saciados de toda bendición como dice su palabra, al alimentarnos con la palabra de Dios todos los días. La palabra leída, escuchada y predicada. Saciemonos de ella y ella nos alimentara con bien. 

c) Palabras de bien permanecen (Proverbios 12:19)

El mentiroso no durará, se esfuma rápidamente dice la palabra de Dios. Pero si hablamos verdad permaneceremos para siempre. Quien habla mentira será descubierto y derribado, más quien habla verdad, aunque sea difícil hacerlo, será recompensado. Debemos siempre hablar con la verdad, así permaneceremos, no seremos derribados sino recompensados por Dios. 

Conclusión

La lengua es un miembro en nuestro cuerpo muy pequeño, pero tiene gran poder. Debemos sujetar la lengua para que siempre hable la verdad y palabras de bien, nunca de mal. Debemos hablar siempre con la verdad.

Debemos saciarnos de la palabra de Dios y pronto esa palabra dará su fruto en nuestra boca. Los que nos rodean se darán cuenta cuando nuestro ser esté lleno de toda gracia de Dios pues hasta en la forma de hablar se mostrará.

Al hablar solo verdad y justicia y dedicar nuestra lengua a Dios, Él nos bendecirá, nos defenderá y nos hará permanecer. Veremos cómo los mentirosos caen y nosotros somos saciados por los frutos de nuestra boca, gracias a Dios. Que nuestra boca sea usada por Dios para la gloria de su nombre. 

© Mauricio Alvarez. Todos los derechos reservados.

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Mauricio Alvarez
Siervo de Jesucristo y amante de la palabra de Dios.

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Un comentario

  1. El Señor les bendiga.

    Considero que es bueno avalar con textos la predica, pero que no sean tan espaciosos uno de otro, el comentario no sean tan extensos entre texto y texto y dar una conclusión a la predica. Encuentro bien el tema y después el texto base y a continuación el desarrollo . Gracias
    La gloria sea para Dios.

    Pd. Estoy aprendiendo y por este motivo envío mi comentario.

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