Confianza hacia Dios

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Escritas: Confianza hacia Dios

Introducción

Uno de los significados de la palabra confiar que suministra la Real Academia de la Lengua Española (RAE), es “esperar con firmeza y seguridad”. Por esta razón la palabra confianza tiene como significado “esperanza firme que se tiene de alguien o algo”.

Entre los diferentes términos hebreos para la palabra confianza podemos mencionar Chacah (kha-so’) la cual significa “huir para protección, confiar en, tener esperanza, hacer refugio. También el hebreo Yacal (ya-chal) cuyo significado es esperar, ser paciente, esperanza, tardar, quedarse. Hay más palabras hebreas para confianza, sin embargo con estas es suficiente para tener una idea de su significado.

En griego, también se puede mencionar algunos términos para la palabra confianza. La palabra Elpizo (el-pi’-zo) con el significado de “esperar o confiar”, el griego pisteuo (pis-tyu’-o) que significa “tener fe, confiar, creer, comprometer, poner la confianza en”

Por lo que se plantea anteriormente, sobre la palabra confianza, podemos decir que debe ser una de las características espirituales que debemos adquirir en nuestra vida cristiana ya que debemos aprender a confiar en Dios en medio de las diferentes situaciones o circunstancias de nuestra vida.

I. DEBEMOS APRENDER A CONFIAR EN DIOS

El ser humano tiene la tendencia a desconfiar. Recordemos que en el huerto del Edén el ser humano fue engañado por satanás, pues este enemigo de nuestra alma no quiere que confiemos en Dios.

Dios había dicho “…más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17); sin embargo, satanás le dijo a Eva “…No moriréis…seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal…” (Génesis 3:4-5), y de esta forma engañó al ser humano.

El ser humano debe aprender a confiar en Dios y no prestar oído a la voz de satanás, quien siempre tratará de crear desconfianza mediante el engaño. Debemos confiar en la palabra de nuestro Dios y hacerlo parte de nuestra vida como cristianos.

II. FUENTES PRINCIPALES PARA ADQUIRIR CONFIANZA EN DIOS

1. LA PALABRA DE DIOS

Sin duda alguna la palabra de Dios debe ser una fuente de confianza en Dios. En ella se nos enseña en quien confiar y nos da las instrucciones y ejemplos necesarios para aprender a confiar. La escritura nos orienta a inclinar nuestro oído y oír las palabras de los sabios, pero también a aplicarla en el corazón (Proverbios 22:17).

En el mismo capítulo 22 de proverbios se nos dice “para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber hoy a ti también” (vers. 19). Oír la instrucción de la palabra de Dios trae fe a nuestra vida, pues “…La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Esta fe es la que traerá confianza a nuestra vida. Sin oír no puede haber fe y sin fe no puede existir confianza.

Para llegar a tener confianza se necesita en proceso. Se podría decir que este proceso consiste en inclinar nuestro oído a la palabra de Dios, escucharla, creerla y aplicarla a nuestra vida y de esta forma aprender a confiar en Dios. Jamás podríamos decir que tenemos confianza en Dios si no confiamos en su palabra.

2. LA EXPERIENCIA QUE HEMOS ADQUIRIDO

Nuestra experiencia adquirida en el camino como cristianos sin duda alguna será una fuente importante para poner nuestra confianza en Dios. En medio de las pruebas que atravesamos, las circunstancias en tiempos difíciles, heridas, y cosas semejantes producirán en nosotros que depositemos nuestra confianza en Dios.

David expresó: “Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste”. David podía decir con toda seguridad que podía confiar en Dios como su escudo, pues su experiencia le había hecho ver cómo Dios lo había librado de violencia.

Por tal razón, nuestra experiencia en el transitar de la vida como cristianos, nos hará confiar más en nuestro Dios, pues nos daremos cuenta que esperar en Dios nos brinda una seguridad aun en medio de las dificultades y cuando sentimos que no hay respuesta, aun con todo seguimos esperando en Dios.

3. LA INSTRUCCIÓN ES OTRA FORMA DE ADQUIRIR CONFIANZA EN DIOS.

Debemos aprender a escuchar y poner en práctica el consejo sabio. Tenemos padres, pastores, amigos, líderes, de los cuales podemos aprender y tomar orientación de acuerdo a las situaciones vividas por ellos mismos, situaciones de las cuales aprendieron lecciones y que nos pueden ser útiles para aprender a confiar en nuestro Dios.

LA FE Y LA CONFIANZA EN DIOS

Muchas veces confundimos la fe con la confianza en Dios. Podemos tener fe en Dios, pero al mismo tiempo no confiar completamente en Dios, pero no podemos decir que confiamos en Dios si tampoco tenemos fe.

La confianza es una extensión de la fe, podríamos creer y no confiar totalmente, por tal razón, cuando nuestra fe no nos saca automáticamente de la situación difícil que estamos pasando nos hundimos en la desesperación porque nos hace falta confianza en Dios para esperar en él en medio de las tormentas de la vida.

Es decir, que nos mantenemos confiando en Dios a pesar de no haber recibido lo que hemos pedido, pero si ambas, fe y confianza, actúan en nosotros tendremos un arma poderosa que nos sostendrá en tiempos en los cuales la fe aun no nos libra de situaciones difíciles.

Recordemos que la duda tarde o temprano va a desplazar la fe, pero la confianza provocará que nuestra fe se mantenga firme. La confianza se levanta como un muro para protegernos de la duda de tal forma que a pesar de que la fe no nos saque de las situaciones difíciles, la confianza nos ayuda a aceptar las circunstancias de la vida y enfrentarlas teniendo la seguridad de que Dios está con nosotros.

Impulsados tener confianza

La fe nos impulsará a tener confianza y la confianza evitará todo tipo de amargura cuando no sean concedidas nuestras peticiones de tal forma que aceptemos la voluntad de Dios.

Pablo rogó al Señor tres veces por el aguijón que decía tener en su carne, pero no recibió respuesta positiva; sin embargo, su confianza en Dios permaneció (2 Corintios 12:7-9).

La fe es la que espera las cosas que no se ven, pero el confiar acepta las cosas. Tener fe producirá grandes cambios, pero el confiar se somete a aquellas circunstancias que no cambian. La fe alcanza lo que pedimos pero la confianza las retiene.

Tener fe da prisa a las cosas pero la confianza nos enseña a esperar. La fe es creer y la confianza es saber.

La confianza es una relación con Dios, pero con la fe mantenemos esa confianza. 

Sadrac, Mesac y Abed-nego tenían fe en Dios, y esa fe los empujó a decir “…Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará” (Daniel 3:17), pero también decían “…Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses…”. Es decir, que si su fe fallaba su confianza se mantenía en su Dios.

Pablo decía que podemos estar “…atribulados en todo…” pero no nos angustiamos porque nuestra confianza está en Dios. Podemos estar en “…apuros, mas no desesperados…” porque esperamos en Dios. “Perseguidos, mas no desamparados…” porque nuestra confianza es que Dios está con nosotros.

Pablo decía “…Derribados, pero no destruidos” porque confiar nos hace permanecer en pie de lucha porque a pesar de que nos derriben no nos rendimos, no nos damos por vencido y aun no estamos destruidos, pues Dios está con nosotros. Esta es nuestra confianza.

Muchos podrían confiar en las riquezas (Marcos 10:24); otros confían en los ídolos, pero “…serán vueltos atrás y en extremo confundidos…” (Isaías42:17); y a veces hasta llegamos a confiar en nosotros mismos pero Pablo nos dice que no confiemos en nosotros mismos “…sino en Dios que resucita a los muertos” (2 Corintios 1:9)

Los milagros hacen que vengan multitud de seguidores, pero la confianza se mantiene sin que se haga un milagro. Tenemos confianza en medio de las tormentas de la vida y cuando parece que el mundo entero está contra nosotros, nuestra confianza en Dios no será afectada por las circunstancias en las cuales nos encontramos.

En conclusión

La confianza crece en medio de la crisis, no se necesita milagro para que se haga presente en nosotros sino que se mantiene firme teniendo como base la fe.

© José Caqui Caballero. Todos los derechos reservados.

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