¡Lázaro, ven fuera!

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Texto Biblico:Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: desatadle, y dejadle ir.” (Juan 11:43-44)

Introducción

El capítulo once del libro de Juan nos cuenta la historia de Lázaro y de cómo Jesús hizo un gran milagro ante la mirada de la multitud. Es también un relato de amistad y un relato de lo que Dios sigue haciendo en la humanidad. 

Dios sigue haciendo milagros, más frecuente de lo que muchos puedan pensar. Es necesario que nuestro ojos espirituales sean abiertos para que observemos las maravillas que Dios hace. Habrá muchos que los milagros le parezcan nada trascendentales, pero los que hemos creído podemos ver claramente la mano de Dios obrando en la vida de las personas.

Dios es el mismo de ayer, de hoy y seguirá siendo el mismo por los siglos de los siglos. Su grandeza es para siempre, por lo tanto en Él confiamos con todo nuestro corazón. Jehová de los Ejércitos es nuestro Dios y nos acercamos a Él con toda confianza. 

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1. Jesús nuestro amigo (Juan 11:3-4)

Llegó un mensaje a Jesús, su amigo Lázaro estaba enfermo. Dos cosas son importantes en esta situación: su amistad con el enfermo y la respuesta a los mensajeros.

a. Su relación con Lázaro

Para Jesús, Lázaro no era un desconocido. Él sabía donde vivía pues había estado en su casa, probablemente muchas veces. Jesús le conocía y a sus dos hermanas, Marta y María. Era grande la confianza que ellos tenían con Jesús, pues como vemos en Lucas 10:40 Marta se quejaba ante Jesús de que su hermana no le ayudaba con los quehaceres. 

El mensaje que estas hermanas enviaron a Jesús decía “Señor, he aquí el que amas está enfermo” (Versículo 3). No solo ellos eran conocidos por el Señor, sino que eran sus amigos, tanto así que Jesús amaba a Lázaro. Este es el mismo sentimiento que Jesús tiene con nosotros hoy en día. Fue tan grande su amor por nosotros que dejó su trono celestial para venir a morir en la cruz para perdón de nuestros pecados.

El que estaba enfermo era Lázaro, pero este relato creo podemos reemplazarlo con el nombre de cualquiera de nosotros. Dios nos ama, y el mensaje que estábamos enfermos llegó a sus oídos. Que no quepa la menor duda de su amor. Como dice Juan 3:16, Dios nos ama mucho para hacer lo que hizo. Su amor por nosotros no tiene límite. 

b) Su respuesta 

La respuesta de Jesús no fue de alarma, Él no se apresuró. La confesión de Jesús debió ser suficiente a quienes escucharon para saber que la enfermedad de su amigo Lázaro no era de gravedad. 

Hay tribulaciones que Dios permite incluso en sus hijos para la gloria de su nombre. Tal vez son pruebas que Dios deja en nuestra vida para mostrar su gloria. No debemos desanimarnos cuando alguna dificultad viene a nosotros, sino debemos seguir confiando en el Señor hasta el final. Este era el caso de Lázaro, Dios permitió esta enfermedad para mostrar su gloria. Debemos estar tranquilos y esperar en el Señor. 

Jesús no fue a ver a Lázaro, sino que se quedó dos días más donde estaba. Después de esto tomó camino a ver a Lázaro. Sus discípulos le sugirieron no ir, pues había quienes procuraban su muerte. Pero Jesús amaba a esta familia por lo que no importo el acercarse a la aldea donde estaban. Así hizo el Señor con nosotros, no le importó hacerse hombre para rescatarnos. Dios nos ama.

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2) La muerte de Lázaro (Juan 11:14)

Como Jesús había dicho, la enfermedad era para que la gloria de Dios fuera manifestada, pero con la noticia de que su amigo estaba muerto la esperanza de la familia de Lázaro y de los discípulos decae. Ante esta situación cualquiera hubiera perdido la fe, pues la enfermedad terminó provocando la muerte de Lázaro. 

De la misma manera, no había esperanza alguna para la humanidad, pues estábamos muertos en nuestros pecados. Y la esperanza estaba perdida, lo que merecían nuestros actos era la condenación entera. 

Jesús llegó donde su amigo cuando tenía ya cuatro días de muerto. Una dificultad más. Los discípulos habían sido testigos de muchos milagros, incluso cuando sanó a una niña muerta, pero en este caso el difunto tenía ya cuatro días, ya no estaba en casa sino en el sepulcro. La esperanza es casi nula. 

3) Jesús, la resurrección y la vida (Juan 11:25)

Marta era la hermana más impulsiva, ella salió al encuentro de Jesús y, en cierta medida le reclama a Jesús que no llegó a tiempo. Marta y su hermana habían enviado el mensaje conociendo el poder de Jesús y sabían que si Él llega la enfermedad de su hermano desaparecerá. Pero el Maestro no llegó a tiempo y Lázaro murió.

A veces la tribulación dura, y esperamos la intervención de Dios pero no llega. Rogamos ante Dios por un milagro que nos de la solución a los problemas pero estos persisten y nuestra esperanza parece desaparecer. Sabemos que Dios tiene el poder pero no sabemos si obrará en nuestra vida. Así le pasó a estas hermanas, sabía que Jesús podía sanarlo pero no sabían si llegaría a tiempo. 

Pero la respuesta de Jesús al reclamo de Marta fue “tu hermano resucitará” (Juan 11:23). Eso debe ser suficiente para cualquiera para aumentar la fe y creen en lo imposible. De los mismos labios del Maestro, Marta escuchó esas palabras. Jesús es la resurrección, Jesús es la vida y si creemos en Él tendremos vida eterna. El Señor preguntó a Marta si le creía y su respuesta fue afirmativa, ella creía en un Dios poderoso.

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¿Creemos nosotros en ese Dios de lo imposible? Nuestra fe debe ser inamovible y fundada en la roca de nuestra salvación. Nuestra fe debe ser completa en el Señor Jesucristo. Debemos responder como Marta y creen que Dios todo lo puede. Debemos confesar, como ella, que nuestro Dios vive y permanece para siempre.

4) Si crees verás la gloria de Dios (Juan 11:40)

Marta llamó a su hermana indicando que el Maestro había llegado. María se acerca a donde estaba Jesús y sus palabras fueron al igual que su hermana, le dijo a Jesús que si Él hubiera llegado antes su hermano no habría muerto. En este punto Jesús fue conmovido y en el versículo 35 se nos dice que el Señor lloró.

Acerca de Mauricio Alvarez

Siervo de Jesucristo y amante de la palabra de Dios.

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