Dios bendice la tierra, pero también la semilla

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Texto Biblico: Isaías 30:23-24

Introducción

Cuando hablamos de sembrar da la impresión de que hacerlo es un negocio perdedor ya que ponemos una cantidad de semilla en la tierra para luego no verla más. Y si hablamos de sembrar en el Espíritu pareciera que es muy ilusorio pues nos negamos la posibilidad de hacer lo que nos parece y aparentemente no obtenemos nada a cambio.

Sin embargo, cuando sembramos por medio del estudio de cómo vivir para Dios, y buscamos obedecer Su voluntad, no sembraremos en vano. Pues veremos el resultado de nuestra siembra física en esta vida tanto en lo material como en lo espiritual. Y la recompensa más grande la obtendremos luego al cosechar vida eterna junto al Señor.

Ahora, también actualmente el mundo está lleno de insensatez, de locura. Seguimiento a hombres, el hombre quiere tener todo lo ve, no se conforma con nada. Su vida está basada en cosas que no tienen ningún valor como si quisieran vivir en las telenovelas, o en las películas.

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Lo lamentable de esto es que son demasiados cristianos que no se dejan guiar por Dios y vuelven a ser atrapados por la imprudencia e insensatez del mundo. Cayendo nuevamente en el pecado del desorden, y olvidando que la salud, la paz, el gozo, y el amor no tiene precio.

El principio de siembre y cosecha

Muchos hablan del principio de siembra y cosecha. Y muchos también abusan del mismo para sus propios intereses. Pero esos malos ejemplos no deben desanimar a los cristianos que buscan la verdad de Cristo y se dejan guiar por la Palabra de Dios.

Conforme a lo que hemos leído, vemos que no solo hay que sembrar. Sino que también hacerlo en la tierra en la cual quieres cosechar. De manera que si donde quieres cosechar es en tu ministerio siembra semillas de capacitación y de entrega.

Si es en tu trabajo siembra semillas de desarrollo y de esfuerzo. Si es en tu salud siembra semillas de cuidado y de prevención, y si es en tu economía siembra semillas de generosidad y de responsabilidad.

Sembrar las semillas correctas

No debemos olvidarnos de sembrar las semillas correctas, como también de hacerlo en la tierra apropiada, para que podamos lograr una cosecha completa. Y fíjense bien que si decimos que no solamente hay que tener semilla, sino que además hay que sembrarla en la tierra apropiada.

Debemos pensar entonces que no solamente hay que tener recursos, capacidad, y preparación para desarrollar un ministerio, sino que además hay que utilizarlos de forma adecuada, y en el tiempo ordenado por Dios para que la siembra sea fructífera.

Y ¿por qué es así? Pues, porque de no hacerlo así, tanto la semilla como la tierra que no es sembrada quedan inutilizadas y no cumplen el propósito para el cual Dios las ha creado. Pero cuando se hacen las cosas correctamente, la semilla y la tierra que son sembradas serán bendecidas por el Señor y producirán un fruto abundante conforme Su voluntad.

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Cuidado en tu siembra

Pero de algo que debes tener cuidado en tu siembra es que tu temperamento te puede dejar afuera o adentro de esa cosecha de buenos frutos. Ya que el temperamento se traduce en nuestro comportamiento y, de acuerdo a cómo nos comportamos, eso nos facilita o dificulta nuestra vida, la economía, la vida familiar, o el ministerio.

Fíjense que David era un hombre conforme al corazón de Dios, y así deberíamos ser cada uno de los hijos de Dios (Hechos 13:22). Es por eso que “David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él1 Samuel 18:14.

David, al ser conforme al corazón de Dios se conducía prudentemente. Y cuando uno deja la locura de la vida mundana, con sus afanes y perdición para convertirse al Señor y conformar el corazón a Él, se debe conducir responsablemente para comenzar a transitar por esta tierra y desarrolla las cosas que emprende conforme a la voluntad de Dios, dejando ya de lado los gustos y pensamientos propios.

Muchos justifican sus berrinches y poca entrega al Señor diciendo que fueron arrastrados por los amigos o las circunstancias. Cuando en realidad se dejaron llevar por el viejo hombre. Uno no llega al lugar en que está por haber sido transportado allí. Sino porque se ha conducido de una determinada manera en la vida para bien si es conforme a la voluntad de Dios, o para mal si deja que el pecado sea quien le guíe.

Cuando una persona se conduce bajo la voluntad de Dios

le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruinaMateo 7:24-27.

Por su prudencia será una persona respetada aun por aquellos que no lo quieran tanto, ya que la prudencia será como un escudo de protección contra palabras o acciones que vengan en su contra. Pero para los cristianos esto tiene un valor especial, fíjense lo que pasó según la Biblia con Rubén: “Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; Principal en dignidad, principal en poder. Impetuoso como las aguas, no serás el principal” Génesis 49:3-4.

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Vemos que a Rubén le fue quitado su lugar de primogénito, que es un privilegio. No por una injusticia, sino por su temperamento. Es que al impetuoso no se le puede contener, ni siquiera sabe gobernarse a sí mismo ya que es emocionalmente inmaduro. Esto hace que sea inestable y apresurado para hacer las cosas, sin medir el resultado que realmente tendrá con su accionar. Es “semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminosSantiago 1:6-8.

Actuar impulsivamente casi siempre trae problemas

Como cristianos debemos tener en cuenta que actuar impulsivamente casi siempre trae problemas. Pues se actúa sobre la base de una suposición propia. Pero sin haberse informado correctamente, y queda así expuesto ante los demás por sus acciones imprudentes.

Este comportamiento no solo lo afecta en lo personal, sino que le trae consecuencias negativas en su familia, su ministerio, en la administración de sus bienes y en el desarrollo de todas sus tareas.

No te olvides de conducirte de forma prudente en todos tus asuntos y aprende a gobernar tus impulsos, para no perder lo que Dios ya te ha dado. Esto también será clave para que en el futuro puedas estar donde el Señor te quiere colocar y desarrollarte en ese lugar.

Conclusión

Si siembras la semilla que el Señor te ha provisto, y lo haces en la tierra adecuada, el Señor bendecirá no solo la cosecha, sino también la semilla y la tierra (Proverbios 1:24-33).

Aprovechemos ahora la oportunidad que nuevamente nos da el Señor de que nos acerquemos a Él, para entender razones prudentes para nuestras vidas. Abramos nuestro corazón para recibir sus consejos y empezar a gozar de sus bendiciones.

© Ricardo Hernández. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Ricardo Hernández

Siervo de Jesucristo.

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