Llamado al servicio

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: Llamado al servicio

Predicas Cristianas Texto Bíblico: 1 Samuel 3:3-11

Introducción

Es común escuchar que los cristianos dicen haber sido llamados por Dios para ser parte de su pueblo, y que como parte de ese pueblo tienen derecho a recibir las bendiciones de un Padre.

Como siempre digo, el problema que tienen muchos cristianos, y por lo cual no reciben las bendiciones del Señor, es porque solamente leen y se aprenden de memoria algunos versículos aislados porque le favorecen. Pero la realidad es que para recibir las bendiciones del Señor hay que dar los que el Señor nos pide en Su Palabra.

Y hay que hacer lo que el Señor nos dice en Su Palabra, pues bien nos dice: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierraGénesis 3:19, y “No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos. Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oídoIsaías 65:22-24.

Cumplir con el llamado para recibir la plenitud de las bendiciones

En este día trataremos un tema que es muy importante que tengamos claro, si queremos recibir la plenitud de las bendiciones del Señor. Si observamos atentamente lo que leíamos en Génesis y en Isaías, hay algo común en ellos. Se trata de que en ambos casos habla de que hay que trabajar.

Muchos creen que el trabajo es una maldición la humanidad por haber caído en pecado. Pero cuando dice Génesis: “con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra”, no significa que antes de la caída no había trabajo.

Sino que el trabajo establecido por Dios se volvería complicado por estar la tierra bajo la maldición del pecado. Es evidente que no podemos decir que hoy trabajamos por causa del pecado, ya que Dios puso a Adán, Su imagen, en el huerto del Edén para que trabajara (Génesis 2:15), y Jesús dijo: “Mi padre hasta ahora trabaja” (Juan 5:17).

La felicidad implica que uno se sienta bien acerca de uno mismo en medio de la congregación, y para esto debemos ver el trabajo como un regalo del Señor y no como un castigo, (Eclesiastés 5:19).

La caída del hombre

Por supuesto que la caída vino a complicar las cosas y ahora debemos esforzamos mucho más. En 2 Tesalonicenses 3:6-12 el apóstol exhorta a los que se pasan la vida sin hacer nada y les manda a trabajar, ya que el problema se generaba cuando algunos de la congregación vivían desordenadamente. Pues teniendo la capacidad física y mental para hacerlo, no estaban trabajando, y de allí viene la frase: “Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”. Pues el trabajo es un deber, es una obligación para todo aquél que desea recibir las bendiciones del Señor.

Por medio del trabajo logramos ganar nuestras bendiciones

Observemos que Pablo llega a decir que si alguien no provee para los suyos es peor que un incrédulo, (1 Timoteo 5:8). Por lo que el trabajo es obligatorio si queremos agradar a Dios, y si el trabajo no es una opción para aquellos que amamos al Señor, entonces no estemos buscando pretextos o excusas para no trabajar, pues Dios nos quiere activos, diligentes y productivos.

El tema es que Dios nos ha llamado a formar parte de Su gran pueblo, a que seamos real sacerdocio, nación santa, nos ha llamado a que formemos parte del pueblo adquirido mediante la redención en Jesús a través de Su sacrificio (1 Pedro 2:9). Pero además nos dice en el mismo versículo que nos ha hecho su pueblo “para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.

Llamado a trabajar en la obra de Dios

Es decir que además de ser llamados para ser parte de Su pueblo, y recibir sus bendiciones, debemos entender que fuimos llamados para que trabajemos en la obra de Dios, pues no nos llamó solamente para ser ese pueblo sino que tenemos algo que hacer en la obra de Dios. Pues claramente dice que fuimos llamados para que anunciemos las virtudes de Cristo. En otras palabras todos tenemos que trabajar para la obra de Dios para considerarnos parte del pueblo y recibir las bendiciones.

Ciertamente, hay cristianos que llevan años en el evangelio y aún se preguntan: ¿Qué puedo hacer yo en la obra de Dios? Y como justificándose ponen por delante la edad, la enfermedad, y cuanto pretexto se pueda ocurrir. Pero déjame decirte que Cristo al llamarnos nos capacitó con algo para que nos desempeñemos en Su obra, sea un don, un talento, un buen pasar económico, un regalo.

Pueden ser muchas cosas las que nos proporcione el Señor, pero siempre hay algo con lo cual vamos a colaborar en Su obra. Y si vemos la parábola de los talentos en Mateo 25:14-30 nos damos cuenta que el Señor, a todos y cada uno de nosotros nos ha provisto de algo, de acuerdo a nuestra capacidad, a fin de que seamos útiles para la obra.

Frente a esto, también debemos tener en cuenta que nuestra capacidad no está basada en el conocimiento intelectual que podamos tener, sino en la capacidad espiritual que produce una comunión intensa con Dios.

Los asuntos de Dios no se tratan con el conocimiento de los hombres sino con la experiencia de una relación íntima con Dios. Entonces no pongamos pretextos, tengamos claro de que todos tenemos algo que hacer para la obra de Dios, no solo en lo intelectual, sino poniendo en acción los dones y talentos que Dios nos ha dado, así que todos los que hemos sido llamados tenemos algo para dar.

En el llamado Dios envía a su pueblo hacia zonas difíciles para ser “sal” (Mateo 5:13)

Esa sal que cura y saca lo mejor cuando es esparcida, y es un honor ser escogido por el Señor para llevar a cabo la tarea. Entonces, sabiendo que el trabajo bien hecho da su propia recompensa, no caigas en la trampa del enemigo que dice que solamente algunos pueden trabajar en la obra pues todos fuimos creados para cumplir una finalidad.

Muchos pensarán que no están capacitados, o que no podrán hacer nada para la obra del Señor. Pero la realidad es otra. Dios nos capacita a todos para que podamos trabajar dentro del cuerpo de Cristo. Y si formas parte de ese cuerpo, puedes tener la seguridad de que eres útil para algo, lo que muchas veces pasa es que pensamos en los ministerios o servicios donde los demás nos verán trabajando, y resulta que Dios te quiere usar en otra parte de Su obra.

El llamado – Los ojos de Dios están sobre ti

Mientras David estaba fuera en el campo cuidando a las ovejas, los ojos de todo el pueblo, incluso los del enemigo, estaban fijos en Saúl. Pero no ocurría lo mismo con los de Dios. Los ojos del Señor estaban puestos en David, observando cómo adoraba, cómo era su carácter, como era su relación con Él, cómo enfrentaba el mal y cómo temor de Dios se desarrollaba en él.

David no era totalmente consciente de lo que Dios había planificado para él, pero hizo algo muy importante. David reconoció al Señor en todos sus caminos.

Lamentablemente, la mayoría no trabaja como si el Señor nos observar o se preocupara por el trabajo que estamos haciendo, y aunque tu tarea pueda ser dificilísima, el Señor te ha colocado allí con un propósito. Él te ha puesto en ese lugar para que puedas aprender a tratar con el enemigo, crecer en madurez y ser entrenado para cosas mejores.

Cuando David fue llamado

Y cuando David fue llamado, no fue con las manos vacías sino que llegó con regalos (1 Samuel 16:20), y no preguntó: ¿Qué beneficio tendré con esto? Porque cuando damos o hacemos algo para el Señor tenemos que deshacernos del nuestro espíritu de “dame a cambio de los que di o hice”, y sustituirlo por un corazón que esté dispuesto a servir.

Esto significa mantener una postura que diga: Puede que sea un tiempo difícil, pero sólo es temporal, entonces estaré agradecido por lo que tengo, para que se me pueda confiar lo que estoy a punto de recibir, y mientras tanto voy a hacer feliz al Señor, pues me escogió para esta tarea, y demostraré a mis hermanos que tengo algo que ellos necesitan.

El Señor nos dice a los que trabajamos que debemos hacerlo para agradarle y no para agradar a los hombres, que debemos trabajar como para el Señor y que cuando trabajamos estamos sirviendo a Cristo (Colosenses 3:22-24).

Llamado – Trabajando para Dios

¿Nos damos cuenta que esto? El Señor nos está diciendo que no trabajemos para tener contento al pastor, sino para agradar a Dios, que cuando haces un trabajo para la congregación estás trabajando para Cristo, y sin importar cuál sea tu ocupación, de lo popular de tu trabajo, de lo monótono y cansador que pueda ser, recuerda siempre que eres un siervo de Dios.

No importa el trabajo que Dios te llame a desempeñar dentro de tu congregación, ya que por muy pequeño que parezca para los hombres, para Dios es muy importante, pero muchas veces creemos que algunas actividades no son importantes, cuando si lo son, y si para Dios es importante que tú cubras un lugar dentro de la iglesia, es porque ese trabajo para el cual te llama, es importante.

Conclusión

Si tienes una mala actitud hacia el trabajo en la obra de Dios, recuerda que Él te lo ha dado como una bendición, y si te ves tentado por la pereza, recuerda que Dios nos dice que el trabajo es una obligación; si crees que a tu parte en la obra es muy pequeña o que nadie la valora, recuerda que con tu trabajo adoras a Dios.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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Acerca José R. Hernández

José R. Hernández
Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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