Celo por la casa de Dios

“…Quien cuida la higuera comerá su fruto, y el que mira por los intereses de su señor recibirá honores. ..” Proverbios 27:18

(Vers. 18) La bendición de sentir la presencia de Dios. A la verdad los judíos quisieron ver con sus propios ojos, lo que Jesús les estaba diciendo. Bienaventurados los que creyeron sin haber visto. Nosotros no andamos por vista, creemos con el corazón. Le creemos a Dios y a su palabra, nos abrazamos a sus promesas que son fieles y verdaderas. “…Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre…” Salmos 16:11

“…En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en tu Tabernáculo a cubierto de lenguas contenciosas…” Salmos 31:20

(Ver. 19-20) La bendición de disfrutar el trabajo de otros. Jesús no estaba menospreciando el trabajo de otros, lo que quería era atraer la atención de ellos hacia el que es cabeza misma de la Iglesia. A manera de ilustración: En un pequeño pueblo, el comité deportivo miró la necesidad de reparar la cancha de básquetbol y se propusieron recaudar fondos con las familias del pueblo. Se encontraron con un señor de alrededor de 45 años el cual les contestó: “Yo ya estoy muy viejo como para ir a pararme en esa dichosa cancha de básquetbol”. Un miembro del comité le contestó: “A la verdad Señor, pero esto será una bendición no solo para usted, si no también para sus hijos y nietos”. Usted disfrute de trabajar para el Señor, cualquier cosa que haga, hágalo como para Dios y no para los hombres.

“…Cuando Jehová, tu Dios, te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, 11 con casas llenas de toda clase de bienes, las cuales tú no llenaste, con cisternas cavadas, que tú no cavaste, y viñas y olivares que no plantaste, luego que comas y te sacies, 12 cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre…” Deuteronomio 6:10

(Vers. 21) La bendición de tener a unos hermanos como ustedes. El diablo hará todo lo posible para traer discordia entre el pueblo de Dios. Hará que te enfoques en los errores de los hermanos y esto hace que nos olvidemos de la comunión. Cada miembro es importante, tiene una función específica dentro del funcionamiento del cuerpo. Ocúpate en las virtudes de tus hermanos, en las necesidades de ellos y esto hará que anheles los mejores dones para así suplir las necesidades de todos y cada uno de nosotros que formamos el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo.

“...Al obedecer a la verdad, mediante el Espíritu, habéis purificado vuestras almas para el amor fraternal no fingido. Amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro…” 1 de Pedro 1:22

“…El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo y seguid lo bueno. 10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. 11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor…” Romanos 12:9-10

La religiosidad fue y sigue siendo un estigma para un buen número de Judíos, pero esto nunca los apartó del corazón amoroso de Dios. Ora por la paz de Jerusalén, aprendamos de esta lección. No te acostumbres a las bendiciones, las misericordias de Dios son nuevas cada día, disfrútalas y veras la vida de otro color.

Que la paz de Dios guarde sus corazones en Cristo Jesús.

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