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La eternidad de Jesucristo

1. LA TRINIDAD AL CREAR AL HOMBRE A SU IMAGEN

«Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.» Gen. 1:26

2. LA TRINIDAD PREVINIENDO AL HOMBRE

«Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.»  Gen. 3:22

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3. LA TRINIDAD CASTIGANDO AL HOMBRE

«Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.» Gen. 11:7

4. EL VERBO DE DIOS ESTABA CON DIOS DESDE ANTES DE LOS TIEMPOS

«Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras. 23 Eternamente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra. 24 Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. 25 Antes que los montes fuesen formados, Antes de los collados, ya había sido yo engendrada; 26 No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo. 27 Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; 28 Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo; 29 Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra, 30 Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo.» PROV. 8:22-30

Por consiguiente, el uso filosófico griego no es el fondo exclusivo del pensamiento de Juan. Estratégicamente, el término «Palabra» sirve como un puente no sólo para localizar a los judíos sino también a los inconversos griegos. Juan escogió este concepto porque los judíos y griegos estaban familiarizados con él. El Verbo estaba con Dios. El Verbo, como la Segunda Persona del Trinidad, estaba en el compañerismo íntimo con Dios el Padre a lo largo de toda la eternidad. Aunque la Palabra disfrutó los esplendores de cielo y eternidad con el Padre («En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. 4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. 5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. 6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. 8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.» Isaías 6:1-8)

5. SU GLORIA VISTA POR ISAÍAS

37Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; 38para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor? 39Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: 40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, Y se conviertan, y yo los sane. 41Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él. 42Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Juan 12:37-42 5Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. Juan 17:5 ), él dejó Su estado celestial por su propia voluntad, mientras tomaba la forma de hombre, y se hizo propenso a la muerte (ser mortal) y muerte de la cruz (Fil. 2:6–8).

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6. DEJÓ SU TRONO PARA SALVARNOS.

Había un ateo que se molestaba cada vez que los cristianos se congregaban y les reclamaba porque iban a adorar a NADA que era una ficción. Una mañana se dio cuenta que los pájaros que querían entrar a su casa chocaban con la ventana de su casa y decidió hacerles saber que no lo hicieran, mas tarde comprendió que la única manera que podían entenderlo era haciéndose pájaro y comunicárselos en su mismo idioma. Eso fue exactamente lo que hizo CRISTO por nosotros. era Dios.

El Gr. la construcción da énfasis a que la Palabra tenía todo el ser o atributos de deidad, es decir, Jesús el Mesías fue totalmente Dios (Col 2:9). Incluso en Su encarnación cuando Él se vació, Él no dejó de ser Dios pero asumió un cuerpo y naturaleza humana genuina y voluntariamente se contuvo del ejercicio independiente de los atributos de deidad; como la Omnipresencia, el Servicio de los Ángeles en todo tiempo, 9Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, Col. 2:9 6Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. 7Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, Y a sus ministros llama de fuego. 8Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Heb. 1:6-8 16E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, 1 Tim. 3:16

7.  RECIBIÓ ADORACIÓN Y NO NEGÓ SER DIOS

«Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 29Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.» Juan 20:28

8.  LOS ÁNGELES NIEGAN SER DIOSES Y RECIBIR ADORACIÓN

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«Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.» Ap. 22:9, 19:10

Conclusión:

Jesucristo es el Verbo de Dios, eterno, majestuoso y todopoderoso. No hay dominio fuera de él, ni dioses que compitan con él. El se hizo hombre y soportó morir en la cruz para salvarnos y perdonarnos de toda maldad.

Acerca de Miguel Castillo

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