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Preparándonos para el día del Señor

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I. PREPAREMOS LA ROPA ADECUADA PARA VENIR.

Entre semana siempre la ropa esta lista, la del trabajo, la de ir al mandado, la ropa para arreglar la casa o el auto, etc, etc. Pero el domingo no encontramos que ponernos, y tomamos en algunas ocasiones lo primero que encontramos.

Ó venimos con ropa que esta de moda, en las mujeres aunque esta sea muy ajustada, en los varones camisas que no se pueden fajar correctamente, ó inclusive con pantalones de mezclilla que parece tienen incluidos un sistema de enfriamiento.

Pero ¿Qué acaso se ha perdido el objetivo verdadero de este día? ¿Qué acaso necesitamos ver el poder de Dios para así creer que venimos a adorar a un Dios vivo?

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Como pueblo de Dios, Israel era idealmente un reino de sacerdotes.

Para guardar el pacto, la conservación de la santidad era fundamental. El sacerdote velaba por la santidad de la nación.

«...5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel…» Éxodo 19:5-6. Y era tan delicado Dios en cuanto a la vestimenta que les prohibía a los levitas: «…No subir por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él…» Éxodo 20:26.

Dios estaba preocupado por que Israel conservara esta santidad, que les advierte: «…Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. ..» Deuteronomio 18:9.

Y les recuerda: «…Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos...» Jeremías 15:19.

Pero ahora en Cristo: «…vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia…» 1 Pedro 2:9,10.

Y en este tiempo también nos dice: Efesios 5:1-15.

Como pueblo de Dios preparemos nuestro closet; padres, que todavía tiene hijos que dependen de ustedes, hagan hasta donde humanamente sea posible el vestir y proporcionar ropa apropiada a los hijos. Vistamos como hijos de luz, preparemos nuestra vestimenta para venir a adorarle, una vestimenta con pudor, con modestia, una vestimenta que profese piedad, pues venimos a presentarnos delante de la Santidad misma, venimos a adorar al Creador de todo el universo.

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II. PREPAREMOS NUESTRO CUERPO

«…Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta…» Romanos 12:1-2.

¿Cómo voy a preparar mi cuerpo?

1. Descansando previamente, durmiendo tus 8 hrs. Hoy día hay muchas cosas que se pueden atravesar para no poder venir descansados, por ejem: La televisión prepara programación para desvelarnos, películas, un documental, alguna noticia sobre deportes, etc., etc.

Y la consecuencia es que amanecemos desvelados, de malas, enojados, se nos hace tarde y por la prisa venimos echándole pleito a todo mundo, con un dolor de cabeza que no puedes soportar el ruido de un alfiler cayendo al suelo y todo por no haber dormido bien, no estamos contentos ni despiertos en la adoración.

«…¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios…»  1 Corintios 6:19-20.

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Nuestro cuerpo no es nuestro, es de préstamo, glorifiquemos a Dios con nuestro cuerpo funcionando al 100 Prepara tu cuerpo para el sacrificio a Dios, un cuerpo limpio, arreglado, descansado, listo como un altar para el sacrificio.

No le ofrezcamos a Dios lo que le ofrecía el pueblo en tiempos del profeta Malaquías: «…El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? 7 En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. 8 Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. 9 Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos…» Malaquías 1:6-9.

Dice un dicho humano: A lo largo de la semana toda la carne es para el placer, y el domingo, los huesitos son para Dios.

La biblia nos dice: «..¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? 17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. 19 Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia. 20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. 21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. 22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna…» Romanos 6:16-22.

En lo divino no conviene improvisar, ni ofrecer un sacrificio a la ligera ¿recuerda lo que les pasó a Nadab y Abiú?

«…Hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. 2 Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová…»  Levítico 10:1-2

2. Otra cosa en la que debemos preparar a nuestro cuerpo es alimentándolo. Hablo del cuerpo no del espíritu. La adoración no es ningún parque de recreo, no venimos de Pic-Nic. VENIMOS A ADORAR, no a comer, no a jugar, no a pasar un buen rato. Si quieres almorzar levántate temprano, almuerza tu y tus hijos. Pero no hagas de la adoración un lugar para comer.

Acerca de Juan Martín Flores Muñiz

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