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A cara descubierta

Predicas Cristianas… Predicaciones Cristianas

2 Corintios 3:7-18

INTRODUCCIÓN:

El murciélago es una criatura muy rara. Cuando extiende sus alas y vuela se parece a un ave. Cuando las cierra y se esconde en su cubil se parece a un ratón. Refiere Esopo que allá en una antigüedad muy remota se desató una guerra entre las aves y los demás animales.

El murciélago, que era muy cobarde, ideó un truco para evadir el tener que ir a la guerra. Cuando se encontraba con las aves abría sus alas y volaba pareciendo un pájaro. Cuando se encontraba con los animales las cerraba y se hacía aparecer como uno de ellos. Lo inevitable sucedió.

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Las aves pronto descubrieron que en realidad él no era un pájaro. Los animales a su vez decidieron que él no era uno de ellos. Tanto los unos como los otros arremetieron contra él. Y desde entonces, según Esopo, el murciélago teme salir a la claridad y es por eso que hace sus correrías de noche.

Desgraciadamente, muchos cristianos viven una vida parecida al animal de la fábula, cuando deberían estar viviendo la vida cristiana victoriosa. Parecieran estar atrapados en la derrota.

Parte del problema es que algunos hemos caído en la trampa de ponernos una máscara de cristianos. Nos conducimos piadosamente, en victoria, en aparente triunfo, porque eso es lo que se espera de nosotros. Pero escondemos nuestra propia realidad el mensaje de hoy se titula: A CARA DESCUBIERTA

El apóstol Pablo estaba en contra de esta imitación de la vida cristiana (2 Corintios 2:17). Debemos ser sinceros, honestos, transparentes. No debemos depender de nuestros esfuerzos humanos para vivir la vida cristiana, y es que debemos entender que la victoria no llega ni llegará gracias a nuestro esfuerzo o talento sino por el trato del espíritu santo de Dios en nuestra vida; debemos vivir en Cristo y dejar que Él haga Su trabajo por medio de nosotros. En otras palabras, Pablo dice, inspirado por el Espíritu Santo: “¡Sáquense las máscaras!”.

PROPOSICIÓN: Sólo podemos disfrutar la vida victoriosa cuando vivimos a cara descubierta y dejamos que Cristo nos haga la clase de personas que Él quiere que seamos.

Y este es el primer consejo que debemos tomar del apóstol Pablo…

DEBEMOS DEJAR DE ESCONDERNOS TRAS UN VELO

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(Éxodo 34:29-35)

Las predicas cristianas y mensajes cristianos nos enseñan que cuando Moisés recibió los 10 mandamientos en la presencia del Señor, algo muy interesante sucedió.

La experiencia fue tan gloriosa que el rostro de Moisés comenzó a resplandecer. Cuando bajó del Monte, el pueblo tuvo temor porque su rostro resplandecía como el sol. Moisés, entonces, resolvió hacer algo extraño. ¡Cubrió su rostro con un velo!

En aquella cultura sólo las mujeres usaban velo. ¿Podemos imaginarnos a Moisés, el líder, con un velo sobre su rostro a la manera de las mujeres? Debió estar muy desesperado si prefirió esconderse tras un velo para evitar que la gente viera que la gloria de la ley se estaba desvaneciendo.

Cuando los hombres y mujeres legalistas han tratado de servir a Dios y ven que en sus vidas hay inconsistencias internas y pasiones descontroladas, comienzan a encubrirlas. Se ponen un velo. Fabrican una máscara para mostrar a los demás cuán espirituales son, pero por dentro se sienten miserables.

Consideremos por un momento el vers. 17. Los cristianos que viven en el Espíritu, no necesitan ser prisioneros de máscaras de legalismo. Cuando nos quitamos la máscara y vivimos a cara descubierta, tenemos libertad; y según el vers. 18, somos transformados en la semejanza de Cristo.

Pablo también nos señala que mientras persistamos en tener nuestras máscaras legalistas, no podemos ver al Señor (verss. 14-16). Nuestros velos no sólo esconden nuestras debilidades para que otros no las vean, sino que se interponen entre nosotros y el Señor.

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Las máscaras endurecen nuestras mentes y corazones e impiden el crecimiento espiritual. Esa es una de las razones por as que algunos no somos lo espiritualmente maduros que debiéramos ser.

Así que debemos quitarnos el velo, porque el llevar un velo acarrea algunas consecuencias para nuestra vida.

CONSECUENCIAS:

I. EL TENER UN VELO NOS ALEJA DE DIOS:

En el capítulo 23:1-9 habla Job. Hasta aquí, se ve a un hombre que ha perdido de vista al Señor. Él va al oriente, al norte, al occidente, al sur, y dice que en el sur se esconde, y que en el norte no lo ve, y que en el occidente no lo percibe, y en el oriente no lo halla.

Él expone su queja: «Mi boca se llenaría de argumentos delante de la silla de Dios. Si yo fuese hasta su trono, allí expondría mi causa, entendería lo que me hablara, y yo razonaría con él». Job está lleno de reclamos, de amargura y de dolor, y quiere ir donde Dios y discutir con él. Tiene la pretensión de que el Señor escuchará sus razonamientos.

Job, capítulo 40. El Señor respondió a Job desde un torbellino, y le hizo unas cuantas preguntas. «¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto. Entonces respondió Job a Jehová, y dijo: He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; aun dos veces, mas no volveré a hablar».

En el capítulo 42: «Respondió Job a Jehová, y dijo: Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza».

Entre el capítulo 23 y el 40, hay un tremendo cambio. ¿Cómo se produjo? Primeramente, el hombre aparece lleno de argumentos de auto justificación, hasta que sus ojos se abren para conocer al Señor. Recibe revelación, se le ilumina el entendimiento. Antes hablaba cosas que no entendía, pero una vez que el Señor se le hizo real, sus argumentos se acabaron. Puso su mano en la boca, y dijo: «Ya no hablaré más». Frente a la santidad, a la gloria y al poder de Dios, se consideró a sí mismo un hombre vil.

Las predicas cristianas y mensajes cristianos nos hacen ver que mientras más lejos esté alguien de Dios, más argumentos, razonamientos y defensas tendrá.

Por el contrario, mientras más cercano esté un hombre de Dios, su corazón se quebrantará y sabrá que sin el Señor no es nada. ¡Y consideremos que Job era un hombre justo! No nos encontramos aquí ante un vil pecador, sino ante un hombre bueno. Pero este hombre bueno, enfrentado con el Dios santo, se arrepiente, se humilla y reconoce su vileza. Toda la grandeza del hombre se vuelve nada en la presencia del Señor.

No queremos hoy día hacer un estudio grande y profundo. No nos interesa tanto la letra de esta palabra, sino la experiencia de estar cara a cara con el Señor, de acercarnos hasta darnos cuenta que ese Dios está ahí. «Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a él crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan» (He. 11:6).

Así que a ti te puede parecer que estas muy lejos de Dios pero, tu debes moverte en fe y disposición para tener un acercamiento a Dios esta mañana, tu te vas a acercar a Dios que vas a tener un encuentro cara a cara, recuerda que esta no es una mañana mas, es la mañana que hemos escogido para ir cara a cara con él, y que Dios nos termine de entrenar para la batalla final. Prepárate para ser transformado.

Acerca de Jesús A. Díaz

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