¡Confía! La mejor manera es la de Dios

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Es una verdad indudable que cada hombre es un mundo lleno de opiniones. ¿Quién de nosotros no ha propuesto en su mente la forma de cómo deberían acontecer o deberían ser las cosas? Y esto sin exceptuar a Dios de nuestra forma de pensamiento. Ya que muchos cristianos han establecido una perspectiva bien diferente, en la que Dios debería obrar o actuar según sus criterios.

Es evidente que estos criterios que cavilan en nuestra mente son erróneos. Pueden existir oportunidades en donde olvidemos que al Dios que servimos es soberano, y estos razonamientos surgen de nuestras propias vivencias.

Y digo esto, ya que llegamos a determinar la manera en la que Dios debería obrar por medio de absurdas imposiciones, sin tomar en cuenta que Él es el que gobierna y actúa de formas que nosotros ni esperamos o ni queremos.

Precisamente acerca de esto es que trata nuestro tema de hoy, en donde aprenderemos tres grandes enseñanzas, las cuales se hallan en los versículos del mensaje de hoy.

Primera enseñanza: “Al confiar en nuestro criterio, este nos conducirá a conclusiones erróneas”.

Segunda enseñanza: “Dios siempre obrará de acuerdo a sus propósitos, no siempre de la forma que esperamos”.

Tercera enseñanza: “Cuando Dios obra conforme a su propósito, seremos transformados”.

Juan 9:1-11Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. 5Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. 6Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, 7y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. 8Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? 9Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy. 10Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? 11Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.

Empezaré llevándoles por una corta revisión histórica, como suele ser mi hábito, en torno a los versículos leídos, para ampliar un poco más nuestra visión en relación al tema de hoy. Debido a la gran fama que hasta ese momento tenía nuestro señor Jesús, los principales de los judíos no paraban de armar planes en contra de Él.

Uno de esos planes era arrestar a Jesús, veamos esto claramente en las Escrituras, leamos en Juan 7:32: “Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas; y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendiesen.”

Los fariseos veían a Jesús como alguien que amenazaba sus intereses, y además estaban tan convencidos en su propia opinión de ser los únicos que conocían los designios de Dios, leamos en Juan 7:47-48: “Entonces los fariseos les respondieron: ¿También vosotros habéis sido engañados? 48¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?

A pesar de que los fariseos no querían aceptar las palabras de Jesús, Él les revelaba su palabra. Veamos esto en Juan 8:42-44: “Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. 43¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 44Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.”

Quizás alguien se pueda preguntar: -¿Por qué estos detalles, a qué se deben? Amados, el porqué de todo esto es para mostrarnos que Jesús estaba confrontando en este momento a un pueblo que se había creado la idea de que Dios obraría de la manera que ellos creían debía actuar u obrar basado en las ceremonias, rituales y tradiciones que ellos mismo habían creado. Con esta información hallada en las Escrituras, vayamos a la primera enseñanza.

En los versículos que estamos estudiando en el día de hoy leemos “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

Ahora bien, quiero que notemos aquí que los discípulos no le dijeron al Señor nada de sanar a este hombre. No es que ellos no supieran que Él tenía el poder de hacerlo, ya que en este momento en la historia Jesús ya estaba desarrollando su ministerio completamente, y esta no seria la primera sanidad o el primer milagro que Él hubiese hecho.

Este hecho es algo que queda bien reflejado en Juan 6:2 cuando leemos “Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.” Así que podemos decir con toda seguridad que la falta de conocimiento no fue lo que les detuvo de decirle algo al Señor de sanar a este hombre, lo que les detuvo fue las nociones erróneas que ellos tenían acerca de Dios.

Digo esto porque por una gran porción del pueblo judío creía que si una persona nacía con una incapacidad, esto significaba que era un castigo de Dios debido al pecado de alguien en la familia. También habían algunos que creían y enseñaban que el propio bebe podía pecar dentro del vientre de su madre, y que esto les conduciría a nacer incapacitados.

Estas son ideas que a nosotros ahora nos suenan absurdas, pero esto es algo que era enseñado por la mayoría de los rabinos de ese entonces. Eran enseñanzas basadas más en la opinión y superstición del hombre que en la Palabra de Dios.

Eran enseñanzas completamente erróneas. Y es por eso que vemos que cuando ellos le preguntaron ¿quién pecó? Jesús les contesto “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.” Con esta respuesta Jesús les enseño a ellos, y a nosotros, lo muy poco que conocemos la mente de Dios.

En Isaías 55:8-9 encontramos que Dios nos dice “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

Esto es una gran verdad, ninguno de nosotros podemos ni tan siquiera imaginarnos lo que Dios esta pensando. Pero de algo que si podemos estar completamente seguros es de que Dios desea lo mejor para cada uno de nosotros.

Fíjense bien como esto queda bien declarado en Jeremías 29:11 cuando leemos “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Dile a la persona que tienes a tu lado, Dios quiere lo mejor para ti.

Pero lo que sucede es que cuando tratamos de sujetar a Dios a como debe obrar basado en nuestras experiencias o conocimiento, siempre llegaremos a una conclusión equivocada. Llegaremos a una conclusión equivocada porque Dios es soberano y actúa según Su voluntad y no la nuestra.

Dios es soberano y no siempre obrará de la manera que nosotros pensamos, o deseamos que obre. Esto nos conduce al segundo punto de hoy.

Acerca Predicas Biblicas

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