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¿Está Dios ausente?

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Un tiempo atrás he oído una broma y quiero comentarla con ustedes hoy. Acontece que uno de los padres tenía dos hijos muy caóticos. Una niña de tan solo 8 años y un varón de 10. Surgió que los padres tenían un gran problema controlando y han resuelto ir en busca de ayuda. Acudieron a dialogar con su pastor y él acepto con prontitud a dialogar con los muchachos. Realizaron una reunión y los padres llevaron consigo al mayor, trajeron al muchacho al despacho del pastor. Al ingresar el muchacho halló al pastor situado detrás de su escritorio con una mirada imponente.

El pastor le pidió tomar asiento en una silla que quedaba frente a él, el muchacho así lo realizo. Una vez tomo asiento, y con un tono de autoridad, el pastor le cuestiono: ¿Dónde está Dios? En ese momento reinaba el silencio en la habitación y el muchacho no pronuncio palabra alguna. Nuevamente reitero el pastor: ¿Dónde está Dios? Pero el silencio seguía reinando intacto en la oficina. Así sucedió tres veces consecutivas, pero a la tercera vez el muchacho se puso de pie, y se fue corriendo de la oficina del pastor. Corrió y corrió a toda velocidad hasta llegar a su casa, accedió por la puerta y tomo las escaleras hasta llegar a su recamara donde estaba su hermana, y con sobresaltado le dijo: ¡Estamos en una gran lio! Ella inmediatamente respondió: ¿por qué? ¿Qué paso?, el muchacho alarmado contesta que al parecer Dios se ha extraviado y dicen que es por nuestra culpa.

La primera vez que escuche esta broma considere que era algo muy divertido, pero la verdad este pequeño momento de gracia lleva a una pregunta bien severa que es realizada muy a menudo. Es debido a esto que quiero que inspeccionemos esta cuestión, ¿Está Dios ausente? la lectura de la Palabra de Dios.

Juan 14:15-21Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 19Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. 20En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. 21El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

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Como se logra observar en el sermón de la semana anterior, en la actualidad estamos oyendo y observando actos que acontecen, actos que nos dejan inquietos. Estamos observando acontecer sucesos que usurpan nuestro gusto y aliento. No exclusivamente oímos de estos sucesos pero en ésta época donde la tecnología esta tan desarrollada nos pone a ver imágenes, los rasgos y el dolor tal como si estuviéramos viviéndolo nosotros. Como les comentaba, estamos observando actos que nos dejan en un estado deprimente y si no estamos fuertes en lo que creemos, sino estamos fuertes en nuestra fe, entonces no será nada complicado para el enemigo imponer en nuestra mente la duda, para que finalicemos dudando o cuestionando de la existencia de Dios. Lo anterior es algo que el mundo, es decir los que no creen, hace continuamente. Las personas en el mundo paran diciendo y haciendo comentarios como: “Si Dios existiera no sucederían estas cosas” o “¿Qué Dios deja que suceda esta inclemencia?” ¿Has oído esto o algo parecido antes?

Les puedo comentar que esto se oye con frecuencia en el mundo, particularmente en estos últimos días debido a los sucesos tan atroces que han sucedido; pero infortunadamente no todo creyente se encuentra parado fuertemente sobre la roca. No todo creyente tiene una fe inamovible capaz de sobrellevar u oponerse ante las múltiples tentativas o tormentos sin controvertir el propósito de Dios, y es por esa razón que algunos llegan a disputar la existencia de Dios. Esto todo ocurre que el creyente en oportunidades se sienta como si estuviera solo, desamparado. Al ver como en estas oportunidades las injusticias son desconocidas, como el malo y perverso parece avanzar más que aquellos que van en busca del bien y la clemencia, motivo que algunos creyentes se sientan abandonados. Pero, ¿es esto la verdad? ¿Estamos abandonados? ¿Estamos solo luchando en contra de las adversidades sin la mínima esperanza para vencer? La respuesta es un rotundo ¡NO!

En estos versículos que estamos reflexionando hoy en día, encontramos que nuestro Señor dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.” Aquí nuestro Señor nos manifiesta notoriamente que no estamos solos y abandonados. Él nos manifiesta visiblemente que Él siempre estará con nosotros. Pero en estos versículos también hallamos que existe un requisito para que podamos sentir esta constante presencia. Observen bien como Él nos comenta cuando leemos “Si me amáis, guardad mis mandamientos.” ¿Pero qué quiere decir esto? ¿Qué significa amar a Cristo?

Cuando se conversa del amor se está dialogando del sentimiento más sólido que el ser humano puede gozar y existen múltiples tipos y niveles. Por ejemplo, encontramos el amor de madre, el amor de padre, el amor de esposa, el amor de esposo, el amor de hermano, el amor de hermana, el amor de la familia, el amor de la amistad, el amor por una pareja; hallamos múltiples tipos de amos pero lo que estos y todos tienen en colectivo es que según el nivel o el tipo de amor que experimentamos, esto nos lleva o guía a efectuarlo de una manera determinada. ¿Qué deseo decir con esto? El amor en múltiples momentos significa que omitir nuestro orgullo, que tendremos que perdonar las fallas cuando nos han lastimado, que tendremos que constantemente luchar o acarrear una situación que nos genere incomodidades. El amor puro es algo que gana a toda oposición, u es algo que no puede ser parado por ningún suceso o acto. Entonces esto todo lo que quiere decirnos es que el amar a Cristo significa estar preparados para ofrecerse en todo momento; el amar a Cristo significa que estamos disponibles para ser usados, que estamos disponibles a que suceda lo que suceda y aparezca el sol por donde aparezca, dejaremos que Dios ocupe el primer sitio en nuestra vida. El amar a Cristo significa el jamás vacilar de Su poder, Su majestad y Su gloria. El amar a Cristo es dar testimonio que Él vive, el amar a Cristo es exponer a través de nuestras prácticas y conducta que vivimos siguiendo Sus pasos. Jesús conoce el muy bien el significado de esta pequeña pero poderosa palabrita.

En Juan 3:16 encontramos que se nos dice “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” El amor que Dios percibió por nosotros fue lo que incentivo al Padre a mandarnos la salvación por intermedio de la sangre de Su hijo amado. Y este mismo amor fue el que incentivo a que Él nos mandara al Espíritu Santo para que jamás estuviéramos solitarios. La palabra lo comenta muy bien “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.” Dile a la persona que tienes a tu derecha o izquierda, no estamos solos. Pero para permitirnos experimentar esta sensación en nuestras vida tenemos que amar a Dios de la misma forma como Él nos ama. Esto denota que dejaremos que Dios ocupe el primer lugar en todo lo que somos y seremos. Esto denota que ocuparemos el tiempo de razonar antes de reaccionar o tomar una decisión. Esto significa que anterior a realizar una acción nos cuestionaremos ¿aceptaría Dios lo que estoy por realizando o por realizar? De otra manera, tenemos que sacar el tiempo para escuchar la voz del Espíritu Santo que ahora reside en nosotros que nos guía y da certeza en todo momento. Tenemos que dejar que el Espíritu Santo de un alto a esa voz interna de la carne que incita a cada momento a llevarnos hacia la desobediencia, la cólera y al titubeo.

El Señor aquí nos habla dice “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Esto es un compromiso de Dios, así que cuando tengamos un amor verdadero por Él entonces palparemos Su presencia en nuestra vida. Pero la cuestión es, ¿cómo podemos generar este amor? Para dar solución a esta cuestión solo debemos mirar cómo se genera el amor entre las parejas. Meditemos esto por un momento para definir si lo que les comento tiene razón alguna. ¿Qué es lo primero que acontece entre las parejas? Lo primero que acontece es que existe un atractivo mutuo, al hombre le gusta la mujer y a la mujer le gusta el hombre. Pero para que este atractivo inmediato se transforme en un amor verdadero, la pareja tiene que conocerse. Es inasequible amar a una persona verdaderamente sin antes conocerla, razonemos en esto y encontramos que es la verdad.

¿Podemos asegurar con confianza que amamos al señor Francisco que vive en florida? Primero, todos se estarán preguntando quien es ese tal Francisco, y este es la posición que les quería dar a ver. Hermanos antes que podamos amar a alguien primeramente tendremos que conocerle. Así que antes consigamos amar a Cristo, primero tenemos que conocerle. Esta es la razón que todos debemos que encontrar más a Dios, les comento esto porque si no lo realizamos así pues se nos hará más duro el desfigurar la verdad, se nos hará muy sencillo el alejarnos de su camino, y se hará muy simple al enemigo excluir de la presencia de Dios. Si no estamos hallando más de Él, si no estamos logrando conocerle más y más, pues entonces jamás tendremos esa aproximación verdadera con Él, jamás nos aproximaremos a amarle. Pero, ¿Cómo logramos alcanzar esto? ¿Cómo logramos conocerle? lo primero que podemos ir realizando es lo mismo que realizamos cunado conocimos a nuestra esposa o esposo. Lo podemos alcanzar de la misma manera que muchos están realizando en este momento al tratar de conocer mejor a su novia o novio. Lo que realizamos aprendiendo quien verdaderamente es, y esto es suceso que solo podemos hallar, y está debidamente detallado en la palabra de Dios. Coméntale a la persona que tienes a tu lado, Cristo es un libro abierto. No hay nada escondido de Cristo; por lo tanto, le podemos conocer Comprendiendo y meditando en Su palabra. Pero existe otro tema de alta importancia en el proceso que no puede ser pasado por alto o ignorado, este aspecto es la comunicación.

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Al igual que nosotros hemos hecho, el compartir tiempo para hablar y convivir con nuestra media naranja, y al igual que generamos tiempo para hablar y compartir con aquellos que amamos, tenemos que apartar tiempo para entablar una comunicación y departir tiempo con Dios. Tenemos que llegar a Su presencia en oración y suplica, exponiéndole nuestros temores, problemas y angustias. Tenemos que llegar a Su presencia exponiendo nuestras alabanzas y adoraciones. Al igual que apartamos el tiempo para pasar tiempo con nuestra media naranja para llegar a conocerle, tenemos que apartar tiempo a solas con Dios. Apaga el móvil, apaga el televisor o la emisora, pon una nota en tu puerta que diga NO INTERRUMPIR. De otra manera distinta, apaga el mundo y comparte tiempo a solas con Dios. Dile a la persona que se encuentra a tu lado, apaga al mundo.

Aunque es la única manera real que podemos conocer a Cristo es través de la Palabra de Dios, Solamente le conoceremos mediante el estudio y reflexión de su palabra, para acercarnos a conocerle realmente existe algo que podemos realizar. No es bastante con conocer la Palabra. Si nos disponemos amar a Cristo tenemos que realizar más que esto; si realmente amamos a Cristo únicamente no conoceremos Su palabra, si no que desarrollaremos Su palabra en todo el tiempo. Es como hallamos en 1 Pedro 1:14-16 cuando leemos “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” El primer escalón para conocerle es la Palabra de Dios, pero para poder generar un amor verdadero de Dios, tenemos que andar en santidad todo el tiempo, tenemos que ser honrados, íntegros, puros y sin reproche. Una persona que realmente ama a Cristo tiene que actuar de ejemplo en este mundo lleno de maldad. observemos atentamente lo que nos dice la Palabra en Tito 2:6-8 cuando leemos “Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; 7presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 8palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.” Lo que acontece es que existían demasiadas personas que divulgaban ser creyentes, pero jamás habían tenido un real encuentro con Cristo, jamás habían sentido un amor verdadero y profundo por Él. No toleres que esto acontezca en tu vida, porque de dejar que suceda esto, entonces se hará muy complicado preservar Sus mandamientos.

Para finalizar. La cuestión que muchos se realizarán al ver los sucesos atroces que suceden, y al cruzar por situaciones duras siempre es ¿Dónde está Dios? pero la gran verdad es que Dios no está separado de nadie. Dios está aquí a tu lado a cada momento, como lo dice el Señor en en Mateo 18:19-20 cuando leemos “ Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Dios está presente y disponible para cada persona que anhele aproximarse a Él. Dios está aquí presenta para oír nuestras suplicas, para perdonar nuestras adversidades, para reparar nuestra vida, y para aumentar nuestra fortaleza. Pero hay un parámetro que debemos cumplir si anhelamos que siempre este presente, tenemos que amarle y preservar sus mandamiento.

Tenemos que amarle con el mismo amor que Él ha sentido por nosotros. Tenemos que permitir que Él ocupe el primer puesto en nuestra vida. Él mundo no le conoce, el mundo no cree en Él porque no es visible, pero nosotros, los creyentes, los reales cristianos, no nos hacer falta que sea visible. No nos hace falta verlo porque nosotros lo sentimos. “el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” Nosotros notamos la presencia de nuestro Dios y cuando generamos un real amor por Él observamos su gloria, majestad y poder en todas eventualidades de nuestra vida.

No accedamos a permitir que el enemigo siembre la incertidumbre en nuestra mente, porque si lo realiza le estamos dejando que nos aleje de la presencia de Dios. Tengamos siempre presente que el enemigo anhela que nos notemos solos y desamparados, pero nosotros que realmente amamos a Dios no nos encontramos solo, y nunca lo estaremos porque Cristo siempre estará a nuestro lado. ¿Dónde eta Dios? ¡Él está aquí! Dios está aquí muy lo más hondo de mi corazón. Él es todo lo que soy y lo que seré. Pero en este momento les dejo una pregunta para meditar ¿Dónde se encuentra Dios en tu vida? Tengamos presente en cada momento sus palabras: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.”

Acerca de Jose Hernandez

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