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Busca el verdadero pan

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

A lo largo de varias semanas hemos estado conversando sobre la imperiosa necesidad de que haya gente decididas a dar testimonio de la benevolencia, compasión y amor de Dios. Como he venido repitiendo desde hace ya tiempo, este mundo se halla en pésimas condiciones y mientras más tiempo pasa peor se ponen las cosas. Es por eso que a diario vemos como se encumbran nuevos dirigentes que gritando servir a Dios pero son sirvientes del diablo. Se alzan personas y conjuntos que lo único que hacen es llevar a muchos lejos de la realidad de Dios, y le ceden directamente en las manos al demonio a sus naciones. Esto es algo que ellos consiguen lograr con habilidad porque detonan un gran pero que todo individuo en este mundo posee, y este pero es el deseo por las cosas de este mundo. Ahora no estoy expresando que no debemos querer destacar, y no estoy indicando que está mal querer lo mejor para nosotros y nuestra familia. Pero lo que si estoy exponiendo y he dicho en nutridas veces es que este deseo no alcance ser la pujanza que rige nuestra existencia. ¿Qué debe gobernar nuestra existencia en todo instante? Esta es la pregunta que estaremos examinando en el día de hoy.

Mateo 4:1-4Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Como ya es bien conocido, en estos pasajes bíblicos hallamos las instigaciones sobre Jesús en el desierto. Y este punto de la tradición marca el comienzo del ministerio de nuestro Señor Jesucristo. Y algo que hemos notar es que las tentaciones de Jesús ocurrieron directamente después que Jesús fuera bautizado. Esto es algo que queda bien reflejado en Lucas 4:1 cuando leemos “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto.” ¿Por qué hemos de notar este detalle? Nos corresponde advertir este dato porque en el topamos una gran realidad, y esta realidad es que toda alma que hace un compromiso con Dios, y todo elemento que emprende una vida en sumisión a Dios será tentada a abandonar todo a un lado. Digo esto porque cuando estudiamos menudamente lo que sucedió en este momento, no es dificultoso comprender que eso mismo fue lo que ocurrió. ¿Por qué fue Jesús tentado en este instante?

Jesús fue tentado en un santiamén porque como les dije, Él estaba a punto de iniciar su ministerio. Jesús estaba a punto de iniciar la encomienda más transcendental que ha estado en el mundo, el ministerio que fijaría la vida futura de todo ser humano, y Satanás quería echar abajo esta encomienda antes que pudiese iniciar. Hermanos y esta manera es una que nuestro enemigo continua usando. Los poderes de las tinieblas continúan demoliendo trabajos importantes, encomiendas que pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte de una persona. ¿Cómo lo hace? Lo concibe utilizando la misma manera que uso con Jesús.

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Una cosa muy seria es que el diablo es un ser muy ladino y sabe puntualmente cuando es el mejor tiempo para tentarnos. Permítanme exponer esto de otra manera para que juzguen bien lo que les digo. Como todos sabemos el diablo es un ser bien artero, y es notorio en la Biblia como la serpiente. Esto es una muestra de lo que encontramos en Génesis 3:1 cuando leemos “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” Con esto en mente deseo que cavilemos hoy por un transitorio instante en la serpiente. La serpiente no es un animal veloz, la serpiente no es un animal poderoso, pero si es un animal absolutamente resbaladizo. Digo esto porque la serpiente está dotada para asesinar una presa mucho más grande y fuerte que ella. ¿Cómo lo hace? Debido a que no es un animal vertiginoso y eficaz, a decir verdad solo puede usar dos tácticas. La primera, es aproximarse a su presa lentamente, deteniéndose en determinados instantes para no ser descubierta. El inconveniente con esta táctica es que no funciona eternamente debido a que es descubierta en la generalidad de los casos y la presa huye. Pero la segunda táctica es una que si le resulta en casi toda ocasión.

La segunda modo es que se encubre, y se detiene; se mantiene totalmente inmóvil, y espera resignadamente a que la presa se le aproxime. Cuando la caza esta a la recorrido que le puede alcanzar, entonces como un ballesta que ha sido apretado se tira a alta presteza y la agarra. Demás esta decir que el resulta final siempre es el mismo, la presa muere envenenada o sofocada. La presa acaba siendo tragada totalmente por este animal. ¿Por qué les he ilustrado esto? Se lo he instruido porque ambiciono que nos demos cuenta que esta misma modo fue la que uso Satanás para tentar a Jesús, y es la misma que usara para tentar a todos nosotros.

Fíjense bien como nos dice el mensaje para que vean la cualidad en operación. Aquí leemos “Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” Vean bien que aquí no dice que Jesús fue tentado cuando llego al desierto. Jesús fue tentado después que llevaba cuarenta días y cuarenta noches en comunión con Dios. Jesús fue tentado en su momento de necesidad, y en su momento de debilidad. La palabra nos dice que “tuvo hambre.” En este momento Jesús tenía una gran necesidad, y estaba débil físicamente. Y el diablo, como la serpiente, estaba pacientemente esperando el momento oportuno y se lanzo al ataque para tratar de desviarle del camino que el Padre le había trazado. El diablo trato de echar abajo la encomienda que el Padre le había transmitido antes de que comenzara. Igualmente hace con nosotros. Todos sabemos que Dios nos ha encargado una misión. Todos sabemos que fuimos elegidos del mundo para servir el designio de Dios aquí en la tierra. Existimos elegidos, purificados y santificados. Fíjense como esto queda bien claro en 1 Pedro 2:9 cuando leemos “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. Fuimos escogidos, purificados y santificados, pero todo esto con un propósito, y el propósito es como nos dice aquí, es para que “anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” Pero desdichadamente muchos han caído presa de Satanás, y no cumplen o dejan de cumplir a lo que fuimos llamados. No es porque estén atravesando un hambre de comida, aunque en ocasiones si puede ser, sino más bien es porque tienen un deseo por el pan de este mundo. ¿De qué les platico? Les conferencio de todas esas cosas que el mundo nos brinda, pero que solo sirven para desviarnos de la presencia de Dios.

Una verdad sobre el ser humano es que todos están necesitados de ser reconocidos y amados por aquellos que nos envuelven, ¿cierto? No hay duda alguna que esta es una necesidad de toda persona, y esta misma hambre es el pan de este mundo. Ser reconocidos y amados por aquellos que nos envuelven es el pan que llena esa hambre. Hermanos y este fue el pan que el diablo trato de que Jesús produjera en el desierto. Un pan que substituiría Su necesidad inmediata, un pan para compensar Su hambre física. Y si Él hubiese accedido a esa tentación, el propósito de Dios hubiera sido detenido. ¿Cuál fue el propósito de Dios? La respuesta a esto es fácil y la encontramos en Juan 6:35 cuando leemos “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” Dile al hombre que tienes a tu lado, Jesús es el pan de vida. Viven muchos que buscan ser reconocidos y amados por todos aquellos que les envuelven, ya que esto les vale como tipo de sostén. Pero una gran verdad es que nuestro apoyo solo es uno, y su nombre es Jesús. Es por esta misma causa que Jesús al ser incitado le contesto “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” ¿Por qué recuso Jesús de esta manera? Él contradigo de este modo porque la Palabra de Dios hace cosas muy significativas en la vida de todo religioso fiel.

La Palabra de Dios nos sustenta y auxilio en instantes de problema. Fíjense bien como hallamos esto bien manifestado en Isaías 41:13 cuando leemos “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.” La Palabra de Dios nos sustenta. Fíjense como esto queda bien mostrado en Salmos 145:13-15 cuando leemos “Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en todas las generaciones. 14 Sostiene Jehová a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos. 15 Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida a su tiempo.” La Palabra de Dios es la que sostiene a todo creyentes fiel. Algo que encontramos bien reflejado en Salmos 37:17 cuando leemos “Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Mas el que sostiene a los justos es Jehová.” La Palabra de Dios sacia nuestro gusto por las cosas de este cosmos. Fíjense bien como esto queda bien pronunciado en Mateo 6:33 cuando leemos “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Dile al hermano que tienes a tu lado, la Palabra de Dios nos sacia.

La Palabra de Dios nos fortifica para poder persistir. Es por eso que en Efesios 6:10 encontramos que se nos dice “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.” Hermanos y una gran verdad es que para poder fortificarnos en el Señor tenemos que conocerle a más fondo, y el único modo que conseguiremos esto es a mediante de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios nos robustece dejándonos saber que cuando nos conservamos fiel nada que el contrario pueda hacer nos perturbara. Fíjense como esto queda bien manifestado en Jeremías 1:19 cuando leemos “Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.” Y también en Isaías 54:17 cuando leemos “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.” Nuestra salvación y nuestra esperanza han venido de Jehová, y es por eso que nunca podemos dejar de decir como encontramos en Filipenses 4:13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Dile al hermano que tienes a tu lado, Dios te robustece.

La Palabra de Dios nos entrega la victoria. Escuchen como esto queda bien expresado en Deuteronomio 28:6-8 cuando leemos “Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. 7 Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. 8 Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da”. No importa lo dificultoso que la realidad pueda simular, no importa lo fuerte que el refractario pueda ser, la promesa de Dios ya la tenemos. Nuevamente escuchen bien como nos dice la Palabra en 1 Juan 5:4 en “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.” Y el Señor mismo nos dice en Juan 16:33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Cuando confiamos en Dios y en Su palabra, cuando colocamos Su palabra por principio de todo, entonces tenemos el triunfo total sobre todo. Poseemos la gloria total no por nuestra impulso y destreza, ya que por nuestra pobre pujanza nada lograremos, sino la tendremos porque como hijos de Dios la recibiremos por su gracia, misericordia, y poder. Dile al hermano que tienes a tu lado, la Palabra nos entrega la victoria.

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Para concluir. Muchos son lo que andan necesitados y deseosos en este mundo, pero la penosa realidad es que no están buscando para saciarse en el lugar debido. Existen muchos averiguando como satisfacer esa hambre o vacío que asienten en las religiones, en dogmas falsos, y en todas las demás cosas que hay en este mundo. Hay muchos que pretender saciar esa hambre con cosas materiales, y las cosas no perdurables de esta vida. Dicho de otro modo pretenden saciar ese vacío con el pan que brinda este mundo, pero por cuantioso que traten nunca lo podrán hacer. No lo lograrán ejecutar porque solo existe uno competente de saciar esta hambre; permítanme leerles nuevamente Juan 6:35 cuando el Señor dijo “…Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” No pretendas más saciar tu apetito con cosas porque no lo lograras. No consientas que el diablo te quite de los caminos de Dios incitándote a que busques satisfacer tu apetito por las cosas de este mundo. Recuerda que como religioso fiel tu soporte primordial es la Palabra de Dios, y no los deseos infructuosos de la carne.

Fíjense bien lo que encontramos en Romanos 8:7-9 cuando leemos “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” Ten presente que como religioso fiel tu primer deber es encantar a Dios en todo instante. Conmemoremos como nos dijo el apóstol Pablo en Gálatas 1:10 cuando leemos “Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.” Deja pues de transitar tras el pan de este mundo, deja pues de tratar de satisfacer ese vació, esa hambre, y esa sed en los lugares que nunca lo encontraras. Recuerda bien lo que nos dijo el Señor, “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”

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