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La muerte es victoria

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas.. Texto Biblico: «Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruzColosenses 2:13-15

Introducción

1. Para muchas personas este es un día de tristeza, de luto, de tinieblas y de muerte: la exaltación de la cruz los lleva a la transmisión de un mensaje de derrota, refuerza la imagen de un Jesús vencido, clavado, destrozado, torturado, humillado, flagelado, sin fuerzas ni poder para vencer a sus detractores

2. Y no es que estemos intentando demeritar la obra de Cristo en la cruz, ni queramos pasar por alto el costo tan grande de esta salvación que nos ha sido dada por medio de la sangre de Jesús.

Es simplemente que la muerte no es el final de esta historia.

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3. La derrota no es el final de nuestra fe. El sufrimiento no es el resultado final de nuestra relación con Dios.Los estudios bíblicos y la predicas cristianas nos enseñan que el dolor no es el destino final de los que creen.

La tristeza no es la marca definitiva de los que confiesan a Jesús como Señor. La impotencia no es el destino último de los que esperan en Cristo.

4. Nunca debemos celebrar el Viernes Santo sin recordar, como dice Pablo en 1 Corintios 15:54, que “sorbida es la muerte en victoria”. O mejor aún, como lo traduce la NVI: “La muerte ha sido devorada por la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

5. Nunca está de más, ni constituye una herejía, que un Día de Viernes Santo, recordando, sí, las torturas, los sufrimientos y la muerte violenta de nuestro Señor justo en manos de hombres injustos, del Cordero de Dios ofrecido por los pecados del mundo, los seguidores del Cristo victorioso proclamemos: “La tumba no es el fin. Cristo la tumba venció, y con gran poder resucitó”.

6. La aparente victoria de la muerte en la cruz será sobrepasada por la gloria de la mañana de la Resurrección, por la victoria de la tumba vacía y de las sábanas dobladas y puestas aparte en el sepulcro sin cadáver de José de Arimatea.

I. Cuatro elementos de triunfo en la obra expiatoria de Cristo

1. Las predicas cristianas y mensajes cristianos nos indican claramente que Cristo murió para darnos vida a todos los que estábamos muertos en la incircuncisión de nuestra carne.

La verdad bíblica es que todos los que no han recibido a Cristo están muertos. Y los que tuvieron a Cristo, pero han dejado por una razón u otra de ser fieles a Él, también están muertos.

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Efesios 2:1-6, “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”.

Estábamos muertos, como María Magdalena, y no sabíamos cómo volver a la vida. Sentíamos que éramos dominados por una potestad superior a nuestras fuerzas humanas, que nos obligaba a hacer cosas que no queríamos, y a actuar de la manera que no deseábamos

Sólo por Su misericordia, que es mejor que la vida, aún cuando nosotros merecíamos la pena de muerte, Cristo nos dio vida, nos resucitó y nos hizo sentar con Él en los lugares celestiales.

II. Cristo murió para darnos vida juntamente con Él, liberándonos de la esclavitud del pecado a la que vivíamos atados

Cuando no se tiene a Cristo, no se ha recibido a Cristo y no se vive en Cristo, los seres humanos estamos atados a una forma de vida que es contraria al diseño de Dios: somos esclavos del pecado.

La gente que no quiere rendirse a Cristo se cree ser muy libre, cuando en realidad está atada a una forma de vivir de la que no se puede liberar, como una mosca que ha caído en una telaraña de la que no se puede soltar, y cada día estamos más cerca de que la araña nos alcance y nos inocule su mortal veneno.

Los mensajes cristianos y estudios biblicos nos revelan que sólo Cristo tiene el poder para romper las cadenas de esa esclavitud y hacer a la gente verdaderamente libre: “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”, Juan 8:36.

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Cristo murió para que fuéramos libres, rompió las cadenas de la esclavitud a las que estábamos atados. Pero nuestro compromiso con Él es no volver atrás: Gálatas 5:1, “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”.

Cristo murió para que fuéramos libres, pero nuestra libertad no debe servir como pretexto para volver a sujetarnos a la esclavitud de la carne. Somos llamados a perseverar en la libertad que Cristo conquistó para nosotros a tan alto precio. Gálatas 5:13,“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”.

Acerca de Rinaldo Hernández

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