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Proclamando a Cristo

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Día a día vivimos tiempos en que la maldad conlleva cada vez a la destrucción de la sociedad, son tiempos en los cuales la maldad no tiene barreras ni fines y en los cuales debemos buscar más de Dios, de su Santa Palabra y su enseñanza y lo que más hacemos es distanciarnos de ella, todo a causa de nuestros vanos deseos y las falsedades que ha creado el príncipe de las potestades del aire, nuestro enemigo número uno, el diablo.

Actualmente los eruditos, conjuntamente con la ciencia recrean una particularidad sobre toda la creación existente, la cual quiere demostrar y está convenciendo a la humanidad, que toda la creación actual se debe a millones y millones de evoluciones en el tiempo, y que gracias a esas evoluciones, es que existe el “hombre” actualmente y el “universo” en el que vivimos.

Como personas que vivimos en este sistema de cosas, debemos ilustrarnos y educarnos en todos los campos intelectuales posibles, sin embargo; lo que no debemos compartir y más aún aceptar, es que todo lo que existe en este universo y fuera de él, ha sido creado por Nuestro Padre Celestial Jehová de los Ejércitos, a él sea toda su honra y toda la gloria; sin embargo y a pesar de que la famosa teoría de la Evolución (en la cual el hombre es descendiente del mono) ya ha sido comprobada como equivocada y sin suficiencias, aun incitamos y buscamos las formas y maneras de hacerla real.

Con todas estas premisas, podemos afirmar que la humanidad cada vez más, está siendo encaminada a la perdición; va siendo direccionada equivocadamente según el criterio humano y no nos guiamos en lo que ya Dios dejo establecido y escrito en su Santa Palabra. Sin embargo muchos nos preguntaremos ¿qué haremos contra el mundo? O ¿Qué podemos hacer como creyentes?, pues bien; la Palabra de Dios nos indicara exactamente lo que debemos hacer.

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Hermanos, por favor compartamos un momento el Libro de:

Hechos 17:16-23Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. 17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían. 18 Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección. 19 Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? 20 Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto. 21 (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.) 22 Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; 23 porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.

Para tener un concepto claro del mensaje que Dios nos ha dejado en su Santa Palabra, es necesario revisar ciertos acontecimientos que datan en la historia, los cuales nos ayudaran a enfocar mejor estos sucesos. En Atenas capital de Grecia, la existencia de su cultura era basta e imponente, su sabiduría, su arte, sus diseños y sus Literatas la hacían una ciudad imponente y colosal a nivel mundial. Era muy desarrollada y sofisticada.

En unos de los viajes que el Apóstol Pablo realizo, tenemos a este personaje en Tesalónica y también en Berea, ciudades que fueron visitadas para Predicar la Palabra del Señor y de las mismas que Pablo tuvo que huir, dichos relatos los podemos corroborar en el Libro de Los Hechos 17.13-15 la cual indica lo siguiente: “Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá, y también alborotaron a las multitudes. 14 Pero inmediatamente los hermanos enviaron a Pablo que fuese hacia el mar; y Silas y Timoteo se quedaron allí. 15 Y los que se habían encargado de conducir a Pablo le llevaron a Atenas; y habiendo recibido orden para Silas y Timoteo, de que viniesen a él lo más pronto que pudiesen, salieron.”

Pablo al estar en Atenas, solo puedo ver una cosa la cual iba en contra de todas sus creencias y toda la Palabra proveniente de Dios para su testimonio, lo que vislumbró fue la idolatría que vivían allí, nótese que en la Palabra nos dice: “su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría”, muchas excavaciones e investigaciones realizadas sobre este sitio, data que existían miles de ídolos o imágenes de algún tipo, se podría decir que cada persona poseía más de dos ídolos.

Al transportarnos un momento a la vivencia de Pablo y regresar a la vida actual en la que estamos, podríamos concluir que las diferencia existentes son mínimas, es decir; que tanto en la antigüedad como en la modernidad, la idolatría vive aferrada a nuestras vidas y está en todo nuestro alrededor. En un análisis esporádico, se considera que toda la comunidad latina, es la más idolatra en comparación a las otras las cuales son índices son menores, y son menos sus avistamientos.

Muchos pensaremos que esto no tiene que ver con nosotros, ciertamente es muy posible al indicar que nadie de nosotros tendrá o hará estatuas o ídolos en sus casas; sin embargo, la palabra idolatra; va mucho más de simplemente rendirle reverencia a una imagen. Revisemos un momento lo que nos dice nuevamente el Apóstol Pablo en la Colosenses 3.5: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría.”, hagamos una pausa, pensemos y preguntémonos; ¿Por qué Pablo dijo esto?, ¿Cuál era el fin de haberlo dicho?, como creyentes fieles no estamos atraídos a la idolatría en figuras o imágenes de santos; pero, y con mucho pesar, debo decir que si somos seducidos por ídolos disfrazados en las cosas materiales, hacemos ídolos a las cosas sentimentales, hacemos ídolos a la inteligencia y a la banalidad. Si pensamos que estos no son ídolos y no nos afectan, te pediría recapacites nuevamente en lo que acabas de decir. Aunque tengas dudas, te demostrare que todos estos son ídolos, y que además, influyen sobre tu vida.

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