Aprendiendo acerca de la tentación

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Hermanos queridos, en muchas ocasiones hemos visto que hacer al voluntad de Dios, es sumamente difícil y complicado; y que, aquello muchas veces nos lleva a separarnos de su voluntad, sin embargo; otorgamos muchas veces al diablo, los errores o pecados que no podemos justificar.

Pregunto hermanos, ¿El diablo puede obligarnos a pecar arbitrariamente? ¿Tiene poder suficiente el diablo para hacernos pecar? Y así podemos plantearnos un sinnúmero de interrogantes sobre estema. Hoy amados, encontraremos la respuesta a cada una de estas interrogantes.

La Palabra dulce y fortificante nos guiara en este día, ilustrándonos con sus versículos; por favor leamos:

Santiago 1.13-16 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. 16 Amados hermanos míos, no erréis.

El estudio de hoy, nos dicta hermanos que la tentación, es algo a lo que todos estamos expuestos sin excepciones. La Palabra de Dios nos dice, que somos y seremos tentados a hacer lo malo. Frecuentemente, solemos imaginarnos que hacer lo malo, está atado siempre en todo tipos de delitos como hurtos, asesinados, drogadicción, alcoholismo, etc…sin embargo, la Biblia nos da la lista completa a que debemos llamar malo; por favor leamos un momento Colosenses 3.5-6 “…Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia…”

Podríamos decir que la tentación es algo muy personal, para algunos; ciertas tentaciones que lleguen a padecer les resultara muy difícil de vencer, en comparación de otros, que les pueda resultar muy fácil. Sin embargo, lo que si debemos saber es, qué es y cómo se originó.

Es muy fácil asumir y confundirse, que es una prueba y que es una tentación; lo que si sabemos, es que Dios nos va a proveer todo lo necesario para salir victoriosos, fortalezcamos en el Señor leyendo su Palabra en Salmos 7.9 y dice: “…Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón…” Bien, ahora que sabemos, que estaremos respaldados con Dios a cada paso que damos, veamos que es una prueba y que es una tentación.

La prueba, tiene como objetivo consumar el propósito de Dios. Para entender este concepto más ampliamente, leamos un momento la Carta 1 Pedro 1.7, “…para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo…”, en otras palabras, la prueba nos permite revelar todas nuestras falencias, y educarnos sobre ellas.

La tentación, tiene como objetivo alejarnos cada día más de la presencia de Dios. La tentación es algo demoníaco, no es espiritual; su meta es hacernos pecar y corrompernos en la inmundicia. La Biblia nos habla de ello en Isaías 59.2 y dice: “…pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír…”

Pues bien, anteriormente nos hicimos unas preguntas. Bien la respuesta para ello es ¡NO!, es cierto que el

diablo es el causante de mucho dolor y sufrimiento, pero; pensar y creer, que él nos obligó a pecar no es correcto. De otra manera, es una forma de justificar nuestras faltas; culpando a otro. Es bien sabido, que nadie de nosotros nos gusta reconocer nuestros errores, y más aún; si son pecados alta grado como fornicación o adulterio, nuestra costumbre; es por lo general, apuntar o señalar a otro, culpándolo de lo que nos ocurrió. Así mismo nosotros nos comportamos, con la tentación.

Muchas veces, he escuchado decir, que la tentación fue tan grande que no pudieron resistirse y pecaron; y también he escuchado echarle la culpa al diablo y sus demonios. Sin embargo, esta no es la aptitud de un creyente, que ama a Dios y le sirve.

La verdad sobre este tema, es que es toda nuestra responsabilidad pecar. La Palabra de Dios, no miente y nos exhorta muy bien acerca de este tema; leamos por favor 1 Corintios 10.13: “…No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar…”

Hermanos si Dios no pudiera ayudarnos, tendría sentido decir que Dios tiene el control de todas las cosas. No nos dejemos engañar, diciendo que no podemos resolver algo; recurra a Dios y pida su ayuda, el jamás no abandona.

Ahora la pregunta más importante no es, saber si hemos pecado o no; eso ya lo sabemos si somos verdaderos Hijos de Dios, sino; que no lo aceptamos. Pues bien la pregunta es ¿Podemos Vencer a la Tentación?, Santiago nos dice que somos tentados por nuestra propia concupiscencia; es necesario reconocer que el inicio de esa tentación, se originó en cada uno de nosotros; se originó en un mal pensamiento, en un mal sentimiento o en un mal deseo; como se haya origino no interesa, lo que nos interesa saber, es que nosotros mismos la creamos.

Ahora bien el diablo y sus secuaces, andan buscando destruirnos en todo momento; sin embargo; ellos no pueden obligarnos a hacer algo, que nosotros no queremos hacer. Repito nuevamente hermanos queridos, el diablo y sus secuaces, andan buscando destruirnos en todo momento; sin embargo; ellos no pueden obligarnos a hacer algo, que nosotros no queremos hacer. Si estamos en constante tentación, es porque, constantemente deseamos, las cosas del mundo con mayor fuerza, con mayor deseo, con mayor vehemencia.

Bien, suponiendo que hemos sucumbido ante la tentación, y pecamos porque fue algo tan irresistible; debemos recordar que toda acción tiene un fuerza de reacción, es decir, que todo lo que hagamos va a tener una consecuencia, obviamente y esta demás decirlo; que si obramos en mal, no vamos a tener consecuencias positivas; sino que vamos a tener consecuencias negativas y muchas veces funestas; sin embargo, Santiago nos afirma que ocurre con las acciones mal realizadas por nosotros: “…Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis…”

Hermanos hemos comprendido que ocurre si cedemos ante el pecado, simplemente moriremos. Pero, no se alarmen tanto, esta muerte no es de manera física e inminente, esta muerte significa que cada vez más; nos estamos distanciando de la voluntad de Dios, que hemos cedido terreno al enemigo y que poco a poco, está consumiendo nuestras vidas, hasta dejarla seca y sin vida.

La verdad no sé qué sea más terrible, tener una muerte fulminante o tener una muerte lenta y agonizante. Sea cual sea la situación; la muerte nos llegara, si seguimos reincidiendo en el pecado. Lo bueno de todo esto es que muchos podemos corregir y cambiar, a saber que eso nos lleva a la destrucción; pero, también solemos haber escépticos que no creemos, mientras no lo veamos en algún lugar.

Pues bien, si Ud. es uno de ellos; lo invito a que abra su Biblia y lea Efesios 4.22-24, “…En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad…”

Hermano si Ud. está viviendo atormentado, es hora que de un vistazo a su vida y verifique, que no está bien en ella. Téngalo por seguro, que si no corrige a tiempo, perderá más de lo que ahora podría perder.

Ahora les revelare un simple ejemplo, que sucede a diario y que notarias que es algo inocente y sin daño, pero; Ud. no sabe que dice Dios sobre ello. ¿Quién sabe que es un piropo?, muchos dirán, pero; un piropo que daño puede causar. Muy bien el piropo es una insinuación hacia algo o alguien que deseamos, sin embargo; esto es que vemos inofensivo puede llevarte a la ruina, les preguntare ¿podemos pecar con la mente o con el pensamiento?, si dices que no, una vez más estas, estas siendo engañado por el diablo y sus secuaces, para ello los invito a Leer el Evangelio de Mateo 5.27-28 y dice: “…Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 2 8 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón…”, ¿está comprendido hermanos?, ¿quien dice amen?

Muchos habremos escuchado una frase que dice, al buen entendedor, pocas son las palabras; pues bien hermanos, Dios no nos manda a jugar, no nos envía a coquetear con el pecado, porque; quienes juegan con fuego, terminaran quemándose. Con esto hermanos quiero invitarlos a que no desnudemos a la tentación, no juguemos a resistir sus embestidas y más aún, no demos cabida a pensamientos y deseos carnales; porque, nos llevara a desvincularnos de la conexión de salvación que es Jesucristo.

Para concluir: como hemos leído y visto, la tentación va de la mano del pecado, no por ser cristianos no vamos a pecar, o estamos inmunes a no tener tentación, es ahora cuanto más estaremos en tribulación y en conflictos, es ahora cuando demostraremos de que madera estamos hechos, es ahora cuando pasaremos por el fuego y comprobaremos si somos como el oro fino o nos consumiremos como papel.

La decisión de quien ser es suya, es propia, muy personal; nadie puede obligarlo a cometer o hacer actos pecaminosos, recordemos que todo lo que hagamos va a tener repercusión en nuestras vidas. Recordemos las palabras del Apóstol Pablo en Romanos 6.23 “…Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro…”, acudamos siempre en busca de Dios, pidamos su fortaleza, oremos por nuestras debilidades, seamos fuertes y valientes ante las tribulación y despojémonos de todo malo pensamiento. Recuerde siempre esta palabra y atesórela en su corazón, Santiago 4.7, “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

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