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Fe y milagros

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La semana pasada hablamos de la importancia de pasar tiempos a solas con nuestro Señor. Estuvimos hablando de que cuando le dedicamos tiempo a Él, Él nos escucha y provee por nuestras necesidades. Lo que no nos puede fallar nunca es la fe.

Lo que sucede es que estamos viviendo en tiempos muy difíciles, y de una manera u otra nos encontramos atormentados con los problemas que se nos presentan de día a día y en muchas ocasiones nos falla la fe. En el siguiente estudio podremos ver la importancia de siempre poner a Dios por delante de todo, y que cuando nuestra fe es firme los milagros suceden.

Leamos ahora la Palabra de Dios en 2 Reyes 4:1-7. Vamos a leerlo todo completo y después vamos a analizar versículo por versículo para mejor entender el mensaje que Dios tiene para nosotros.

Versículo 1: Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamo a Elíseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tu sabes que tu siervo era temeroso de Jehová’; y ha venido e1 acreedor para tomarse dos hijos míos siervos.

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En este primer versículo podemos darnos cuenta del tono de esa mujer. Ella hablaba con Elíseo desesperada, se le murió su esposo. En esos tiempos el esposo era el proveedor principal en la familia. Podemos imaginarnos el sufrimiento de ella, además de arreglos funerales y todo lo demás estaba atormentada por el acreedor. Pero ¿que quiere decir esto?

Para entender debemos comprender de la manera que trabajaban las cosas en ese entonces. Cuando no se podía pagar al acreedor, el tomaba legalmente los hijos de los que le debían y los hacia esclavos. Imagínense el dolor de esta mujer, su esposo quien era el proveedor, se murió. Los hijos estaban a punto de ser hechos esclavos para pagar las deudas. Ella estaba en un estado de pánico, todo su mundo se le estaba rompiendo a su alrededor. Todo lo que tenia se estaba haciendo pedazos.

¿Cuántos no hemos o estamos pasando por lo mismo hoy en día?, sufriendo y desesperados por diferentes razones. De la manera que ella le esta hablando a Elíseo, nos deja saber que su fe estaba muy débil. El tono de voz que ella usa nos deja saber que su fe en Dios no era fuerte. Ella, como muchos, seguro se preguntaba, ¿cómo puede ser esto, el era un hombre de Dios, buen marido, buen padre, como Dios me lo quito de esta manera?. Su fe derrotada.

Versículo 2: Y Elíseo le dijo: Que te haré yo? Declárame que tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.

De la manera que Elíseo le respondió, podemos darnos cuenta que el sabia que la fe de esa mujer estaba completamente derrotada. El le dijo: “¿Que puedo hacer yo?” seguramente diciendo para adentro de el yo no soy Dios. Elíseo sabia que el no podía hacer nada, solo Dios, pero ella había quitado su mirada de Dios. Si analizamos la situación nos damos cuenta que hoy en día al igual que esa mujer, muchos contamos con la ayuda del hombre para aliviar nuestro sufrimiento.

Estamos mirando hacia el hombre cuando nuestra mirada debe estar fija en nuestro Señor. Al igual qué esa mujer la fe nos falla. Pero en este caso, Elíseo, un gran hombre de Dios, sabia qué solo Dios le podía quitar ese dolor. Sigamos analizando lo acontecido, ella le contestó: «Tú sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite

Tenía algo, no como ella decía. Pero ¿qué es una vasija de aceite? Pues es un regalo de Dios. Tenemos qué darnos cuenta qué todo lo qué tenemos es un regalo de Dios, pero en muchas ocasiones no sabemos apreciar lo qué tenemos. Dios no quiere qué desprecies nada, lo mas insignificante para ti puede ser una bendición del Señor. En este caso una simple vasija de aceite.

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Versículo 3: El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.

Elíseo le dijo a la mujer que pidiera vasijas prestadas. Que cosa ¿verdad?, a una mujer que debía mucho, a punto de que sus hijos fueran quitados de su lado por el acreedor, diciéndole que pidiera prestado. Vamos a analizar esto. Elíseo no le estaba diciendo que cogiera mas cosas fiadas, o pidiera prestamos, el le estaba diciendo que mirara a su alrededor y usara los recursos que Dios le había dado. El le estaba diciendo que cogiera prestado de esos quien se lo podían prestar sin interés. El problema esta en que ella estaba tan afligida y atribulada que ella no podía ver todas la riquezas que tenia a su alrededor.

Al igual que todos hoy en día, elle tenia vecinos y familiares que le ayudarían. Pero lo que pasa es que en el momento que nos falla la fe, el diablo se mete para hacer sus fechorías. El diablo quiere que nos dejemos afligir, amargar, derrotar, y quitarnos la fe. El es un adversario muy potente, el sabe que si nos divide de nuestra fe tiene la batalla ganada.

Es muy importante que reconozcamos que si nos dejamos dividir de los recursos de Dios tenemos la batalla perdida. Satanás sabe muy bien ese dicho «Divide y Conquistaras.» No podemos dejar que nos divida de nuestro Dios. Sigamos analizando la escritura. Elíseo le dijo: «No pidas pocas» aquí podemos ver que Dios sabia exactamente cuantas vasijas ella iba a necesitar. Dios sabia con quien ella podía contar, y quien le iba a prestar.

Versículo 4: Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.

«Enciérrate tú y tus hijos.» Cierra la puerta atrás de ti. Vamos a analizar esto un poco. Esta mujer fue de puerta en puerta en busca de ayuda de sus vecinos. Todos nos podemos imaginar todo lo que a ella le fue dicho. Cosas como: me siento triste por la muerte de tu esposo, siéntate y cuéntame como se encuentran; o quizás: pero estas loca, con todo lo qué debes vas a botar el poco aceite que te queda, con eso no pagaras nada y te quedaras sin nada.

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En muchas ocasiones, el hombre tratando de alentar puede hacer mas daño que bien. Ella en realidad no sabia lo que iba a suceder, pero la poca fe que le quedaba la estaba utilizando haciendo lo que el profeta Elíseo le había dicho. Elíseo le había plantado una semilla de fe. Y en ella estaba creciendo. Pero el diablo tu adversario estaba tratando de robarse esa semilla, puesto que si el puede robarse la semilla antes de que eche raíz entonces no tiene que preocuparse de nada. El sabe que es mas fácil robarse una semilla que no un árbol con raíces fuertes y profundas.

«Enciérrate tú y tus hijos«, le estaba diciendo cierra la puerta a todos tus problemas, aflicciones, dudas, pensamientos. Cierra la puerta y ponte en comunión con Dios. Cuando cerramos la puerta a todo lo del mundo podemos entrar en comunión con Dios, podemos oírle. Tenemos que cerrarle la puerta al diablo, y tener mas comunión con Dios. Para Él nada es imposible

Versículos 5-7: Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y le dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.

¿Qué sucedió aquí? Ella cerró la puerta, y lo que sucedió aquí no fue mas que su fe fue renovada. Pero ¿que es la Fe? Hebreo 11:1– «Es pues la fe certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve

Como podemos ver un gran milagro sucedió. Ella echaba el aceite en vasija tras vasija hasta que se acabaron la vasijas vacías. Imagínense eso, de una solo vasija de aceite se llenaron muchas. Luego Elíseo le dijo que fuera al mercado, vendiera el aceite y pagará a su acreedores.

Pero algo aquí es muy importante, no solo podía pagar al los acreedores, pero le sobraba suficiente para que ella y sus hijos pudieran vivir de las ganancias. Hermanos Dios siempre te das mas de lo que necesitas, Él provee todo por ti. Desde lo mas mínimo hasta lo mas grande. Solamente tenemos que estar firmes en nuestra fe. Tener fe es dar por hecho eso que no vemos con nuestra fe fuerte nada se nos hace imposible.

Para concluir. El Señor Jesús nos dijo, «Si tuvieras la fe de una semilla de mostaza le dirías a la montaña muévete y se moverá.» Muchos toman esto literalmente, y piensan, ¿quien va a mover una montaña? Pero, ¿que es una montaña?

Una montaña no es mas nada que un problema en tu vida, al igual que esta mujer, cual estaba parada frente a la montaña (sus problemas y aflicciones) ¿cuantos nos encontramos en situaciones similares y no sabemos que hacer?

Hermanos, Elíseo no fue quien salvó a esta mujer, el solo le sembró la semilla de Fe que estaba muerta en su corazón; Dios le echo abono, y la salvo de sus tormentos. Si al leer esto sientes que tu fe no esta completamente fuerte, ciérrale la puerta al mundo y entra en comunión con Dios.

Ora para que Él Señor te dé entendimiento y deja que Él abone esa semilla de tu fe. Acude a Jesús pues para Él nada es imposible.

© José R. Hernandez. Todos los derechos reservados.

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