La estéril que dio a luz

Predicas Cristianas… Predicaciones Cristianas

Texto Principal: 1 Samuel 1

INTRODUCCIÓN

Una elefanta y una perra se embarazaron al mismo tiempo. Tres meses después la perra parió 6 cachorritos. Seis meses más tarde la perra estaba embarazada de nuevo, y nueve meses después dio a luz a otra docena de cachorros. Y así el patrón continuaba.

En el mes dieciocho la perra se acerca a la elefanta para cuestionarla. «¿Estás segura que estás embarazada? Quedamos embarazadas en la misma fecha, yo he dado a luz 3 veces a una docena de cachorros y ellos ya son perros adultos y tú aun sigues embarazada. ¿Qué es lo que pasa?”.

La elefanta respondió – «Hay algo que quiero que entiendas. Lo que yo cargo no es un cachorro, es un elefante. Yo solo doy a luz a uno en dos años. Cuando mi bebe toque tierra, la tierra lo va a sentir. Cuando mi bebe cruce una calle, los humanos se detendrán a ver con admiración, lo que yo cargo llama la atención. Así que lo que llevo es poderoso y grande.»

El día que leí esta historia por primera vez, no pude evitar las lágrimas en mis ojos. Estaba atravesando una situación difícil en mi vida y no es que ahora mismo esté ausente de pruebas, pero me sentí tan identificada con esta historia a tal punto, que fue como una respuesta de Dios ante mi batallar diario por ver su Gloria y alcanzar sus promesas.

Déjame preguntarte algo: ¿te has sentido o sientes que llevas mucho tiempo peleando por ver un milagro de Dios en tu vida o recibir respuesta a una petición o esperando que esa promesa de que “Dios tiene algo grande para tu vida” por fin se cumpla?

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Si la respuesta es Sí, por favor sigue leyendo porque te aseguro que cambiarás tu lamento en baile.

LA PROMESA

Cuando Dios sacó a Abraham de Ur de los caldeos y lo llevó a Canaán le prometió que su descendencia sería tan grande como la arena del mar, lo cual implicaba directamente que tendría un hijo. El asunto es que Abraham era un hombre de setenta y cinco (75) años y su mujer Sara tenía sesenta y cinco (65) así que, si lógicamente sacamos las cuentas ninguno de los dos estaba en condiciones biológicas para engendrar ni mucho menos para concebir un hijo (Véase Génesis 12, 15, 18, 21:1 – 7). Pero, como expliqué en La Ilógica Lógica de Dios, las limitaciones humanas no deben ser endosadas a Dios porque él lo puede todo en todos.

Dios no necesita ni espera que estemos en las mejores condiciones del mundo para ofrecernos un regalo o hacernos una promesa. Es equivocada la idea de que debes ser santo y perfecto para que Dios te busque y quiera bendecirte. Ciertamente, está escrito en el libro de 1 Pedro capítulo 1 versos 15 y 16 que:

“sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”

Y también en el libro de Hebreos capítulo 12 verso 14 dice:

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”

Pero, no escribo esto para justificar el pecado ni tampoco para manifestar una autorización tácita con la que puedas pecar y hacer lo malo ante los ojos de Dios, lo que quiero que entienda es que Dios no condiciona su Amor y su ayuda a ninguna persona, él no discrimina ni hace acepción de personas. En el evangelio de Mateo capítulo 5 verso 45 encontramos lo siguiente:

“para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”

Cuando Dios quiere hacer el bien sobre la tierra, no está viendo donde cae esa bendición. Simplemente la envía.

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Ahora bien, ¿quiere decir esto que Dios bendice a cualquiera sin importar si yo le obedezco o sirvo a su propósito? ¿Mis bendiciones serán las mismas de aquel que no teme a Dios ni le obedece? De ninguna manera.

Hay bendiciones que Dios envía sobre la tierra que no discriminan porque él tiene cuidado de su creación, pero para aquellos que siguen sus mandamientos, guardan su palabra y permanecen fieles a su voluntad hay un capítulo aparte que podemos encontrar en el libro de Deuteronomio capítulo 28.

Las bendiciones de Dios para aquellos que le aman se asemejan a la cría de elefante que se demora dos años en nacer. La bendición que Dios te ha prometido a ti que le sirves con amor y fidelidad, podrá parecerte tardía pero te aseguro que superará tus expectativas y llegará en el momento preciso.

Abraham tuvo que esperar veinticinco (25) años para ver cumplida la promesa de Dios y recibir a su hijo Isaac, y luego de ello vivió lo suficiente para disfrutar su compañía y hasta buscarle esposa. ¿Cuánto tiempo llevas tú esperando en Dios su promesa? No te impacientes, su palabra te da la respuesta:

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (1 Pedro 3:9)

EL VITUPERIO

Si crees que lo siguiente a creer en las promesas de Dios es verlas cumplidas, respira hondo y aterriza porque entre la promesa y la respuesta, está el vituperio.

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Así como, entre la libertad y la tierra prometida se encontraba el Mar Rojo. O entre la promesa a Abraham y su hijo hubieron veinticinco años de espera, de equivocaciones, de malas decisiones y de desalientos.

La elefanta de la historia inicial tuvo que sufrir la interpelación de la perra que le reprochaba su ausencia de parto o de bebé, porque según veía, pasaba el tiempo y la elefanta continuaba con su hinchazón pero sin ofrecer nada más, mientras que ella (la perra) había recontra parido cachorros.

Acerca de Predicas Biblicas

Predicas Biblicas un central de sermones cristianos dedicado a evangelizar a las naciones a través de predicas cristianas, estudios biblicos, y mensajes cristianos.

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