Ahora Veo

Les hago esta pregunta porque estoy seguro que ninguno de nosotros aquí estaríamos dispuestos a salir y revolcarnos en la tierra en estos momentos. Si lo hiciéramos pues entonces se nos ensuciaría nuestra ropa, y dependiendo de cuan grande nos revolcáramos pues nos ensuciaríamos nosotros también, ¿verdad? Entonces podemos decir que el significado de la tierra en estos versículos es la suciedad.

El significado de la tierra en estos versículos representa la suciedad de donde nuestro Rey y Salvador nos ha sacado. Pensemos en esto y veremos que es la verdad. El Señor usó el lodo en este caso para abrirle los ojos a este hombre, Él usó el lodo para sanarle. Les digo en el día de hoy que Él ha usado ese mismo lodo en todas esas personas que han hecho un compromiso con Él.

Jesucristo usó la suciedad que existía en nuestra vida para darnos la vista. Les digo esto porque cuando llegamos a Jesús, llegamos a Él completamente sucios. Llegamos a Él lleno de pecados, llegamos a Él invadido de problemas y dificultades, llegamos a Él en un estado de pudrición. Pero Él usó todo esto, Él usó nuestros pecados, Él uso la pudrición que llevábamos encima y nos dio convicción de todo lo mal que estábamos.

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Jesucristo abrió nuestros ojos y nos demostró que todas estas cosas eran agradables a Dios. Él usó todas estas cosas para demostrarnos Su gloria y poder. Él se glorifico en nuestra vida y nos abrió los ojos, nos dio la vista para que pudiésemos ver que en el camino que estábamos no nos conducía a Dios. Que de la manera que estábamos no agradábamos a Dios, Él usó todas esas cosas, Él nos dio convicción de nuestros pecados.

No sé lo que la mayoría de las personas piensen aquí, pero les digo que cuando Él entró en mi vida, que cuando Él unto ese lodo en mis ojos, fue como cuando uno se despierta de repente a causa de la claridad. ¿Le ha pasado eso alguna vez a alguien aquí?

Estamos dormidos profundamente, pero la claridad de la mañana o alguien prende una luz, y despertamos de ese sueño tan profundo. No despertamos de la manera que estamos acostumbrados hacerlo, despertarnos porque la luz ha interrumpido nuestro sueño. En muchas ocasiones hasta nos despertamos asustados, ¿verdad?

Entonces empezamos ha abrir nuestros ojos poco a poco, tratamos de ver porque hemos despertado, pero la luz nos hace pestañear nuestros ojos hasta que podemos fijar nuestra mirada. Una vez que logramos fijar nuestra mirada, pues entonces se nos pasa el susto y vemos que hemos despertados a causa de la luz.

Hermanos, igual nos ha pasado a nosotros. Él llegó a nuestra vida, Él entró en nuestras vidas y nos despertó de ese sueño tan profundo, Él llegó a nuestra vida y restauró nuestra visión. Estábamos ciegos al pecado, estábamos ciegos y sin la menor esperanza de alcanzar ver la vida eterna, estábamos en un camino que no conducía a nada, estábamos perdido en la oscuridad, estábamos perdidos en las tinieblas, pero Jesucristo alumbró nuestros caminos (Juan 8:12).

Quiero que nos fijemos bien en algo que aconteció aquí que es también de suma importancia. Una vez que el hizo lo que Jesús le dijo que tenia que hacer, leemos algo que les digo nos ha sucedido a muchos sino a todos nosotros.

Aquí leemos: «…Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy…» Les pregunto, ¿nos ha sucedido esto? Hermanos, si esto no ha sucedido en nuestra vida, les digo que entonces tenemos un gran problema. Si esto no ha sucedido en nuestra vida, quiere decir que todavía estamos ciegos, o quizás parcialmente ciegos.

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Les digo esto porque cuando recibimos la vista, cuando Él nos sana de nuestra ceguera, pues pasamos a ser personas completamente diferentes (Romanos 6:6; Efesios 4:22). Cuando tenemos un verdadero encuentro con Él, cuando dejamos que Él se glorifique y se magnifique en nuestra vida, las personas que nos conocían ya no saben ni quien somos.

Tal como hemos podido leer aquí, piensan que no es posible, piensan que no se puede estar hablando de la misma persona que ellos conocían. Pero es aquí donde nosotros tenemos que hacer lo mismo que este hombre, es aquí en este punto donde tenemos que decir, si soy yo, pero no el mismo que era. No soy ni la sombra de lo que era, porque Jesús entró en mi vida. No soy ni la sombra de lo que era porque Él me sanó, Él me restauro, y Él me salvó.

Para concluir. Cristo sanó a muchos que eran ciegos a causa de enfermedades o accidentes, pero aquí Él sanó a este hombre cual había nacido ciego. Él sanó a este hombre que había nacido ciego para demostrarnos Su poder en las situaciones más desesperantes y la obra de Su gracia en las almas de los pecadores.

Los estudios bíblicos, y predicas cristianas basadas en este tema, nos enseñan claramente que este pobre hombre, este pobre mendigo no podía ver a Cristo, pero Cristo si le vio a él. Cuando vivíamos en el mundo nosotros no le veíamos a Él, pero Él si nos vio a nosotros. Cuando vivíamos en el mundo, ciegos a causa del pecado, sucios con la pudrición de las cosas de este mundo, no teníamos esperanza alguna de obtener lo que hoy en día tenemos. Pero, Jesucristo escudriño nuestro corazón, Él se glorifico en nuestras dificultades.

Como cristianos fieles, no podemos ver las cosas que en ocasiones aparentan ser malas como algo negativo. No podemos ver las cosas que aparenten ser malas como un castigo, sino verlas como una oportunidad que Dios puede, y utilizará, para demostrar Su poder y gloria. Dejemos que la luz de nuestro Señor brille en nuestra vida.

Estábamos ciegos, pero ahora vemos, ¡¡¡GLORIA A DIOS!!!

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© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

Predicas Biblicas.. Predicaciones Cristianas

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