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Pactos como indulgencias

Predicas Cristianas

Las indulgencias: Esta enseñanza emergió de la disciplina o de penitencia que se hacían como pagos por culpas de los pecados cometidos; se hacía distinción entre la culpa y el pecado.

El castigo temporal se requería para una completa absolución de la culpa entendiendo que el pecado era perdonado por Dios mediante Jesús, pero de la culpa se libraba por castigo temporal denominado “penitencia”.

Esto está en contra de la verdad bíblica cuando registra: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”. (Romanos 8:1-3)

Las indulgencia llegaron a un estado de exageración tal, que se daban por escrito como un documento que te calificaba absuelto de la condenación del infierno estando en vida; era tanta la exageración que a causas de ellas podía librar a un familiar difunto del conocido “purgatorio”. Tales cosas están en contra de la verdad de Dios cuando las Sagradas Escrituras expresan:

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Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”. (Hebreos 9:23-28)

En nuestra época, se está cayendo en el terreno de indulgencias con diferentes prácticas. Pasemos a dar ejemplo del caso:

Pactos como indulgencias: Las Escrituras afirman que Dios es un Dios de pacto, pero Él es el que hace pacto con los hombres, el hombre no está en un nivel para hacer pacto con Dios, el hombre puede hacerle una proposición o voto a Dios y Él es quien decide si dicha proposición o voto pasa hacer un pacto entre Él y la persona que hizo la proposición o el voto. Los hombres pactan con sus dioses es en el paganismo, satanismo, politeísmo e idolatría (Jueces 8:33).

Según los principios Bíblicos, los hombres pueden proponerle a Dios algo pero es Él el que decide si dicha proposición en acto de voto pasa hacer un pacto. Esto fue lo que hizo Jacob ante Dios: propuso en su corazón entregar el diez por ciento de sus bienes, y Dios tomó dicha proposición y la estableció como pacto entre Él y Jacob. Pero se debe tomar en cuenta que dicha proposición, denominada “voto”, la hizo Jacob teniendo como fundamento una palabra que recibió de Dios en sueño, pero Jacob no se inventó un pacto y con el compro el favor de Dios; el favor de Dios ya estaba anticipado y Jacob en agradecimiento levanto un altar, adoró e hizo un compromiso en su proposición en agradecimiento ante Dios.

E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti”. (Génesis 28:20-22)

Hacer pactos con Dios, tratando de comprar el favor de Él, es un tipo de soborno y, a su vez, es negar la eficacia de la gracia que se dio mediante la justicia que recibiste por fe en el sacrificio de Jesús. Nuestras bendiciones, desde el punto posesional, están adjudicadas a la capacidad que tengas para recibirlas.

Dios conoce la medida de capacidad que tienes para recibir tu herencia, tu legado; de modo que si no hay capacidad, por mucho que pactes ante Él, de Dios no vas a recibir nada por tu inmadurez e incapacidad aunque seas heredero de las cosas. Pablo dejó plasmado en una de sus cartas que el heredero cuando es niño es igual al esclavo, tienen un denominador común en relación a la herencia: uno no hereda porque es esclavo, y el otro por ser niño (inmaduro, inexperto, subdesarrollado) aunque es dueño de todo.

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Los pactos se han convertido en un tipo de indulgencia que te da el derecho a recibir de Dios las cosas aunque no haya capacidad para recibir lo que demandaste en el pacto que hiciste. Tratar de comprar el favor de Dios o lo relacionado a Él es aborrecido por Dios, hasta el punto que te puede llevar a vivir lejos del favor de Él. Esto fue lo que quiso hacer Simón el mago trató de comprar el don del Espíritu, acto que fue aborrecido por el apóstol Pedro, y sin lugar a dudas también lo fue por Dios.

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19 diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. 21 No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 22 Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; 23 porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. 24 Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí”. (Hechos 8:14-24)

Lo que se recibe de Dios en un acto de gracia no se paga ni antes ni después de recibirlo, gracia es un don inmerecido que se dio por misericordia, y lo que se recibe por gracia ni se compra ni se vende. Por querer ser recompensado por los hombres a causa de un favor recibido por Dios, Giezi -el criado de Eliseo- cayó en un terreno de desgracia, él quiso ponerle precio a lo que se recibe por gracia. Este fue un acto aborrecido por el profeta, ya que a Él se le ofreció un pago por el milagro y él, conociendo la misericordia de Dios que se manifestó en gracia para con Naamán, descartó dicha posibilidad.

Y volvió al varón de Dios, él (Naamán) y toda su compañía, y se puso delante de él (Eliseo), y dijo: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu siervo. 16 Mas él dijo: Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso…” (2º Reyes 5:15-17)

“…Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí: He aquí mi señor estorbó a este sirio Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová, que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa. 21 Y siguió Giezi a Naamán; y cuando vio Naamán que venía corriendo tras él, se bajó del carro para recibirle, y dijo: ¿Va todo bien? 22 Y él dijo: Bien. Mi señor me envía a decirte: He aquí vinieron a mí en esta hora del monte de Efraín dos jóvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les des un talento de plata, y dos vestidos nuevos. 23 Dijo Naamán: Te ruego que tomes dos talentos. Y le insistió, y ató dos talentos de plata en dos bolsas, y dos vestidos nuevos, y lo puso todo a cuestas a dos de sus criados para que lo llevasen delante de él. 24 Y así que llegó a un lugar secreto, él lo tomó de mano de ellos, y lo guardó en la casa; luego mandó a los hombres que se fuesen. 25 Y él entró, y se puso delante de su señor. Y Eliseo le dijo: ¿De dónde vienes, Giezi? Y él dijo: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. 26 El entonces le dijo: ¿No estaba también allí mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibirte? ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? 27 Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre. Y salió de delante de él leproso, blanco como la nieve”. (2º Reyes 5:20-27)

Si recibir las bendiciones de Dios en el aspecto posicional fuera cuestión de pacto, violaríamos el principio que está en la Palabra que dice que lo mucho que vas a recibir de Dios, se debe a lo fiel que fuiste en lo poco. Por lo consiguiente, no son los pactos o lo que pactes con Dios, lo que determina que seas bendecido posicionalmente, es la fidelidad o lo fiel que hayas sido ante Dios, y en adición a esto es determinante el motivo correcto de tu corazón.

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Centro Cristiano De Lo Sobrenatural otro que hay que tomar en cuenta es que el que pacta pone condiciones al sujeto con quien se hace el pacto, condiciones que se deben cumplir al pactante para que el pacto quede ratificado y se pueda recibir así las promesas del pacto. Si soy yo, como persona, el que pacta con Dios, sería yo quien tendría que ponerle a Dios las condiciones que Él tendría que cumplir para que a su vez Él me bendijera. Todo esto es contra producente, porque el menor no pacta con el mayor, es Dios quien pacta.

Lo otro que hay que tomar en cuenta es lo dicho por el apóstol Pablo cuando dijo que nunca demos por necesidad, porque Dios bendice al dador alegre. Si al pactar lo hago con el fin de alcanzar el favor de Dios para que mis necesidades sean resueltas, se quebrantaría este principio que presentó el Apóstol.

Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”. (2ª Corintios 9:6-7)

La justicia y los beneficios de ella se dan por pura gracia y no por obras. Mi bendición posicional no depende de lo que haga, aunque mi posesión está adjudicada al motivo correcto del corazón producto de la formación que he tenido en el conocimiento de la Palabra. Que la bendición llegue no es cuestión de pactos, sino de la formación de un carácter.

El acto de hacer pactos con Dios se deriva de algunos pasajes que en nuestras traducciones se transcribieron en una forma incorrecta, y es el caso del Salmo 50:5 y Esdras 10:3. Pasemos analizar.

Mientras oraba Esdras y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, se juntó a él una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente. 2 Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel. 3 Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley…”. (Esdras 10:1-3)

En el caso que está registrado en Esdras, el texto en su original dice: “Ahora pues volvamos a los pactos de nuestro Dios” de no tomar mujeres extranjeras como nos los dijo en su pactos dándonos mandamientos. Este pacto que violó Israel como pueblo, de lo cual hace mención el libro de Esdras, está registrado en Deuteronomio 7:1-9. Leamos y analicemos el pasaje.

Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, 2 y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia. 3 Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo… Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;…”

En el caso del Salmo 50:5 que dice: “Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio…”

En el caso escrito en este Salmo se le da el mismo sentido, pero en el aspecto positivo de lo que está escrito en Esdras. Lo que registra el Salmo en su original es: “Los que cumplieron mis pactos en medio del sacrificio”

Es lamentable y penado ver como se están usando los medios de comunicación tanto la radio y la televisión para entrar en este terreno (en los pactos) y atracar a los creyentes a biblia armada. Aun en nuestros congresos se presta la ocasión para que gentes desubicadas de la verdad caigan en estas prácticas, aprovechándose en algunos casos de la ignorancia de un pueblo.

Por otra parte, hay quienes se denominan tierra fértil instando al creyente a sembrar en ellos para que a su tiempo reciban frutos de Dios. La verdad del caso es que no es el terreno quien le dice al sembrador que debe sembrar en él, es el sembrador el que escoge el terreno.

Sé que el invertir dinero en un Ministerio que este comprometido con el Reino de Dios y que esté afectando el reino de las tinieblas, es un buen terreno para depositar una semilla de generosidad y contribuir con la expansión del Reino, esto será grato ante Dios dependiendo del motivo de mi corazón. No es dar lo que cuenta para Dios, es a quien le doy, por que doy, cuando doy; ni siquiera la cantidad que das mueve a Dios, sino das con generosidad. Pero mi dar debe ser voluntario no bajo manipulación, intimidación, control; ni por imposición.

En conclusión, nunca trates de vender lo que recibiste por gracias, y no trates de comprar lo que viene por gracia. De en gracia lo que por gracia recibió. Bendiciones, bendiciones, bendiciones.

© José N. Briceño. Todos los derechos reservados.

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