Bienvenido Espíritu Santo

Ricardo Hernandez

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Predicas Cristianas.. El Espíritu Santo

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Texto Biblico:pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8)

Introducción

Jesús antes de irse y asegurar que regresaría por su iglesia, les prometió a sus discípulos que el Espíritu Santo vendría a ayudarlos en su nueva vida. Él se iba pero no los dejaría solos con los nuevos retos y la nueva fe que había abrazado. No fue nada fácil, pues Jesús mismo había sido muerto por proclamar las maravillas de Dios y si esto habían hecho con Él cuanto más les esperaría a los apóstoles y seguidores del Maestro.

Pero Dios sabiendo todas las cosas envía al Espíritu Santo para renovar las fuerzas de cada uno y que no se sintieran abandonados en esta nueva etapa. El Espíritu Santo sigue aquí ayudándonos para vivir conforme a la voluntad de Dios. 

1. El momento de la llegada

El libro de los Hechos de los Apóstoles es un maravilloso relato de cómo  fue la vida de los primeros cristianos. También es la historia de cómo la iglesia de Jesucristo inició a predicar por todo el mundo. 

Es un momento trascendental y el Maestro ya no está en medio de su pueblo. Cuando Jesús estaba predicando en esta tierra los discípulos podían recostarse en su pecho y sentirse seguros.

Jesús tenía autoridad, sabiduría y hacía milagros por donde anduviera. Era relativamente fácil seguirle y escucharle. ¿Pero a los que se quedaron quien les podría escuchar? Una vez el Maestro se fue no tenían claridad cómo debían de seguir sin Él.

Hay que ver el escenario, Jesús predicaba, sanaba enfermos, hablaba con total sabiduría y autoridad. Los que se quedaron era un grupo de seguidores que fueron dispersos al momento de su aprehensión. Un grupo de pescadores, recaudadores de impuestos y gente pobre de los pueblos. Ahora este grupo de seguidores debía continuar con la titánica labor de cumplir con la comisión que Jesús les dejó (Mateo 28:16-20).

Los discípulos inician a reunirse en las casas a orar. Esperan la llegada del Espíritu Santo que Jesús les había prometido. Ellos obedientemente esperaron, estando unánimes, como un solo cuerpo. Juntos en armonía esperaban la llegada de la promesa del Señor. De repente esa promesa se hace realidad y todos fueron llenos del Espíritu Santo.

2. Las consecuencias de su llegada

Los discípulos estaban temerosos, no sabían cómo cumplirían esa labor de ir y predicar. Ciertamente querían hacerlo y estaban dispuestos pero no sabían como. 

La llegada del Espíritu Santo cambió todo. Su llegada fue poderosa, no fue algo que pasara desapercibido sino que hubo un gran estruendo. Tanto que una multitud llegó al lugar donde estaban reunidos los discípulos a ver que estaba pasando. 

Inmediatamente Pedro empieza a predicar a Cristo aprovechando la multitud que se había agolpado al lugar. Habla con tal denuedo que se convierten a Jesucristo tres mil personas. De inmediato son bautizados y empezaron a compartir con los demás discípulos viviendo una nueva vida. 

Podríamos pensar que era un pedro diferente el que la biblia relata en estos versículos, pero es el mismo Pedro que unos capítulos atrás lo vemos negando a Jesús tres veces. Es el mismo pedro que era tosco e impetuoso para hablar. Pero ahora es capaz de hablarle a una multitud con poder y gracia tanto así que muchos se arrepienten y creen en el Señor.

Es el mismo Pedro, pero con la diferencia que la promesa del Espíritu Santo había llegado. Ahora no solamente los discípulos son capaces de predicar. En los capítulos siguientes en todo el libro de los hechos vemos de lo que son capaces ahora que el Espíritu Santo vino el día de pentecostés.

Vemos cómo sufren persecución, son encarcelados, apedreados y muertos, pero en lugar de tener temor pasan por estas pruebas con gozo y con total convicción de lo que están haciendo. Pablo lo expresa claramente en 2 Corintios 4:8-9que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;

Que gran cambio causó la llegada del Espíritu Santo. Pasaron de estar dispersos y negar al Maestro a predicar con denuedo por todas partes no importándoles siquiera si eran metidos en la cárcel, si era apedreados y muertos por causa del nombre de Jesús. Antes se sentían afortunados de padecer por causa de la predicación del evangelio.

3. El Espíritu Santo hoy

Los discípulos fueron encarcelados, azotados, algunos muertos, llevados a tribunales, amenazados, pero enmedio de todas estas cosas en lugar de disminuir el número de cristianos, eran multiplicados. Y el mensaje se multiplicó rápidamente. Dios alcanzó a Pablo e inició una serie de viajes misioneros dando a conocer a Jesús por todo el mundo.

Hoy tenemos la dicha de haber podido escuchar a un predicador en la iglesia local; a un amigo en una reunión; encender la televisión o la radio y escuchar a alguien predicar de Cristo; leer un libro sobre el evangelio o encender nuestro teléfono inteligente y aprender de Dios. Estas bendiciones han llegado a nosotros gracias a Jesucristo y a la obra del Espíritu Santo en el pueblo de Dios. 

Estos primeros cristianos que sufrieron tanta persecución no fueron detenidos, gracias al poder del Espíritu Santo en sus vidas. Ese poder sigue activo hoy en día, no ha disminuido ni se ha marchado. El Espíritu Santo es Dios y Él permanece para siempre.

4. Recibiréis poder

Jesús les prometió a sus seguidores que el Espíritu Santo vendría sobre ellos y les daría el poder para poder servir a Dios y cumplir con sus mandamientos. Esa promesa sigue vigente hoy en día. Dios nos dice que ese poder está disponible para sus hijos, para ayudarnos a ser fieles y vencer la tentación.

El Espíritu Santo a nuestro lado para fortalecernos, para inspirarnos y para darnos paz. Porque la promesa no fue solamente para los primeros cristianos, sino para “…para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:39)

Después de predicar a mil personas Pedro volvió a predicar y un número mayor de personas se convirtió. También vemos como hace muchos milagros por medio de ese poder que recibió en el Aposento Alto.

Leemos como un ángel de Dios los saca de la cárcel con poder, también vemos como en tormentos en la cárcel se dedicaban a cantarle al Señor. Eso hace el Espíritu Santo en nuestra vida, nos permite ver la gloria de Dios y podemos ser usados por Él si toda nuestra vida la rendimos al Señor.

Jesús les dijo a sus discípulos que mayores cosas que las que Él hizo harían. Esto por el poder del Espíritu Santo. ¿Queremos predicar con denuedo? pidamos ayuda al Espíritu Santo. ¿Queremos alguno de los dones del Espíritu? pidamosle a Dios y Él nos lo dará.

Es para nosotros hoy en día. Los milagros no se han acabado. Experimentemos ese poder y esa gloria que Dios nos da a través de su Espíritu. Pidamos a Dios ser llenos de Él para gloria de su nombre.

5. Todo lo hace Dios

En ningún momento los apóstoles se gloriaron de hacer maravillas por ellos mismos, antes reconocían el poder de Dios en sus vidas. Ellos entregaron la vida entera a la predicación y a edificar el cuerpo de Cristo. 

¿Cómo podría alguien decir que por sus medios podían sanar enfermos o levantar muertos? ¿Cómo podría Pedro decir que por su elocuencia predicó la palabra y se convirtieron tres mil personas? ellos sabían que el Espíritu de Dios es quien obraba en ellos con poder. Ellos sabían que esas obras no eran hechas por ellos mismos sino por el Espíritu obraba a través de ellos. 

Dejemos que Dios obre a través nuestro. Entreguemos nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, enteramente a su servicio y Él se gloriara como en los primeros días.

Por esta fe y por su poder podemos hacer maravillas. En Dios haremos proezas. Y en todo momento demos la gloria al único que la merece. Al autor y consumador de nuestra fe. Al Dios Todopoderoso. Nuestro Padre Celestial.

6. La muerte de Esteban

El relato de la muerte de Esteban es maravilloso. Alguien no familiarizado con las escrituras podría sorprenderse con esas palabras, pues es el relato de cómo murió el primer cristiano como mártir. 

Para comprenderlo mejor debemos ambientarnos en esos días, de cómo los primeros cristianos compartían los unos con los otros, comiendo en la misma mesa y apoyándose en lo que podían. También compartían la bendición de haber recibido el mensaje y la bendición de Espíritu Santo.

Tenían todas las cosas en común, gozándose y llorando juntos como un solo cuerpo. Pero el pueblo que no creía a su mensaje, no solo no los seguían, sino que están contra ellos y los perseguían. El propósito era que no predicaran el mensaje de salvación y de la fe en Jesucristo.

Esteban fue uno de esos primeros cristianos, quien a pesar de las amenazas, predicaba a Jesús. Esta convicción sólo la da el Espíritu Santo. Esta valentía sólo se obtiene por el poder de Dios. Era tanta la fe de Esteban que no le importo predicarles el mensaje aun bajo amenaza de muerte.

De esa manera él falleció. Los que le escuchaban se enfurecieron contra él y le apedrearon. Lo mataron por hacer el bien, por predicarles que Cristo salva y en Él hay perdón de pecados. 

Esa fuerza la recibió Esteban por el Espíritu Santo, y automáticamente vio su recompensa, “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios” (Hechos 7:55).

Esteban pudo ver, mientras le apedreaban, a su Maestro que pronto le recibiría en el cielo. Su muerte se convirtió en vida eterna y ya está en él en el cielo gozando de la gloria de Dios. 

Conclusión

Independientemente de nuestro pasado, Dios nos ha perdonado por Su gracia. Y nos da de su poder a través del Espíritu Santo para edificación de su Cuerpo (Iglesia). No hay excusas que podamos dar para servir a Dios.

Moisés era tartamudo y liberó al pueblo de Israel de Egipto; Pedro era alguien torpe para hablar y se convirtió en un predicador asombroso; Esteban era un hombre común y corriente pero fue valiente hasta la muerte por causa del evangelio. 

Tu y yo somos personas comunes y corrientes, pero el Espíritu Santo es Dios. Y si Él está en nosotros no importa lo que Dios nos envía a hacer, por más difícil o improbable, en su nombre y con su poder podemos decir “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Digamos Bienvenido Espíritu Santo.

© Ricardo Hernández. Todos los derechos reservados.

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Ricardo Hernandez
Autor

Ricardo Hernandez

Soy Ricardo Hernández, un apasionado estudiante de la Palabra que busca inspirar a otros a renovar su mente en Cristo. En un mundo que nos impulsa a conformarnos a sus valores, siento el llamado de guiar a mis hermanos y hermanas a una transformación profunda, basada en la verdad de Dios.

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