Predicas Cristianas
Texto clave: 2 Pedro 2:9
Objetivo: El enemigo está presto a tentarnos, el hecho de ceder a la tentación es cometer pecado. Si se puede salir vencedor de la tentación, solo por medio de Cristo Jesús podremos salir victoriosos.
INTRODUCCIÓN
Uno de los mayores deseos del hombre es ser feliz y ser amado y muchas veces piensa que esos deseos los cumplirá a su manera dejando a un lado a Dios.
Se equivocan pensando que la felicidad la obtendrán por medio del dinero, la fama, el poder, entre otras cosas. El enemigo sabe todas estas cosas y busca la forma de tentarnos con el deseo de que caigamos en el pecado y vayamos en contra de Dios.
Muchas personas no aprecian la felicidad que los rodea y se dejan llevar por los deseos de la carne, son tentados y caen fácilmente, cometen errores que los llevan a la soledad, a la tristeza, a la insatisfacción y lo menos que llega a obtener es la tan anhelada felicidad, que llegan aun a menospreciar la vida.
Recuerdan la historia de la pareja más feliz del mundo ¿Cuál fue? La primera pareja del mundo, no conocían el pecado, fueron creados perfectos, vivían en el lugar perfecto y con todas las condiciones perfectas, Adán y Eva. ¿Acaso no gozaban de plena felicidad? ¿Qué fue entonce lo que hizo que desobedecieran a Dios?
Aunque tenían todo satanás de forma astuta los engañó haciéndoles creer que era bueno, que era lo mejor que podían hacer y no debían preocuparse pues llegarían a ser iguales a Dios. Por primera vez en su vida conocieron la tentación y no la pudieron resistir, se apartaron de Dios y cedieron ante ella (Génesis 3). Antes de que el hombre pecara estuvo la tentación, aquella que hipnotiza e incita a hacer el mal, que presenta todo hermoso y maravilloso pero su fin es de muerte.
Estamos en medio de una batalla entre el bien y el mal, cada día es un día de lucha contra huestes y potestades del maligno (Efesios 6:12). Nada que ver con aquellos dibujos animados donde a los personajes se les aparece un pequeño ángel bueno y un ángel malo en su mente peleando entre si e intentando que el personaje les preste atención, cada uno intentan disuadir al personaje a que sigan su consejo. Sin embargo esto es más serio, es una lucha real de vida o muerte.
DESARROLLO
La tentación: Ceder es Pecar
¿La tentación es pecado? ¿Qué es la tentación?
La tentación es cualquier situación que enfrentemos que implique una prueba de nuestro carácter. El objetivo de la tentación es que quebrantemos nuestra fe y nuestra decisión de obedecer a Dios. ¿Es entonces la tentación pecado? Claro que no, que seamos tentados no quiere decir que hayamos pecado. Sin embargo al primer momento en que cedemos a la tentación estamos cayendo en pecado.
Somos tentados por nuestra propia concupiscencia (Santiago 1:14), son nuestros propios deseos de la carne, aquellos con tendencia al mal, los que hacen que seamos tentados, no seriamos tentados si no sintiéramos el deseo de hacer el mal.
Les coloco un ejemplo sobre la tentación: Viene una chica muy bonita, escotada, con mini falda y pasa delante de ti, todos tus amigos la ven le silban y le dicen cosas. Tú sin querer la viste, pues simplemente paso delante de ti, no por eso ya la estas codiciando.
El problema se genera luego de haberla visto, al seguir viéndola y teniendo pensamientos de deseo y codicia. La misma situación se aplica a las chicas con los chicos.
Otro ejemplo puede ser que al pagar algún artículo te dan un vuelto de más, el hecho de que hayas recibido más del dinero que debías recibir no quiere decir que hayas pecado. El problema surge luego que te das cuenta y en vez de devolver el dinero extra, lo guardas para ti, en ese momento te conviertes en ladrón.
I. Eva y la tentación (Génesis 3:1-6)
Eva había sido advertida (Génesis 2:16-17), sin embargo fue tentada y pecó. Dios nos dice de antemano que es lo bueno y lo malo, que es lo que podemos hacer y lo que no, por lo que no tenemos la excusa “yo no sabía nada”, en toda la biblia nos enseña que debemos o no hacer, allí encontramos también su ley, los diez mandamientos (Éxodo 20:1-17; Deuteronomio 5:1-21), no tenemos ninguna excusa para pecar.
Eva no apreció todo lo que tenía y la felicidad con que vivía, todo era perfecto y bueno en gran manera en la creación (Génesis 1:31). Ella pensó que obtendría algo mejor, se dejó engañar del enemigo y dudo de Dios, el cual le había dicho que si comía del árbol del bien y del mal ciertamente moriría (Génesis 2:17). Satanás fue más astuto y le dio a entender a ella que serían igual a Dios y por eso Dios les había prohibido comer del árbol.
La tentación no fue la que llevo a la ruina al hombre, fue el haber cedido a ella. Sin ningún problema Eva hubiera podido decidir no comer y obedecer a Dios, apartarse de aquel lugar. ¿Cuántas personas no hacen lo mismo? Son advertidos del mal y en la primera tentación que se le presenta caen en ella y terminan en desgracia y ruina.
Eva perdió muchísimo, ellos eran los encargados del Jardín del Edén, el paraíso, tenían todo lo que los hacia felices, no tenían necesidad de nada, tenían la eternidad por delante ¿Cuántos por ceder a la tentación no han perdido mucho?
El hombre que pierde el amor y la unión de la familia por la infidelidad, o aquel que por querer tener más se va a robar y es detenido perdiendo la libertad o la vida. ¿Valdrá la pena perder la felicidad, el amor, el respeto, la paz, la libertad por algo incierto, por vanidades, o por aquello que eres tentado?
A veces en vez de pedir a Dios que nos aparte y nos libre de la tentación, le decimos que nos saque de la tentación cuando ya estamos metidos a fondo en la situación. Es como si al presentarse alguna tentación en vez de apartarnos de ella más bien queremos seguir adelante con ella para vencerla pretendiendo no pecar, en ese momento ya es tarde, cuando nos damos cuenta estamos hundidos en el pecado.
II. José y la tentación (Génesis 39:7-12)
Otra historia bíblica que nos habla de la tentación es la de José. Siendo un niño mimado en su casa, muy amado por su padre, teniéndolo todo fue vendido por sus propios hermanos, que le tenían envidia, como esclavo. En tierra extraña, fue acosado por la esposa de su amo para que se acostara con ella pero él por temor a Dios y respeto a su amo, dejo su ropa en las manos de ella y huyo.
En la actualidad esta historia parece irreal, hoy en día que en la sociedad estar con una pareja y tener relaciones sexuales antes del matrimonio se considera normal, en donde hay tanta promiscuidad, es difícil para muchos creer que José haya rechazado esa oportunidad. Además del placer sexual al estar con una bella mujer, estaba despreciando tener el favor de la esposa de su amo, quizás presentes y aun hasta algunos privilegios, después de todo ella era la que lo había buscado a él.
Pero ¿por qué no lo hizo? Génesis 39: 7-9. José tenía a Dios presente en su vida, “¿cómo pues haría yo este gran mal y pecaría contra Dios?”, fue su respuesta a la insistencia de aquella mujer. Al tener presente a Dios en cada momento de nuestras vidas la tentación no tendrá ningún poder sobre nosotros pues el Señor mismo nos librara de ella. Solo el temor de Dios y su fidelidad a él pudo apartar a José de tal tentación.
Si revisamos la historia de José podemos decir que tenía muchas excusas para pecar. Primero la traición de sus hermanos, luego ser vendido como esclavo, la dura travesía del desierto, estar en un país extraño totalmente solo, al parecer Dios se había apartado de él ¿Por qué debía el seguir sirviéndolo?, además ¿quién se iba a enterar?, no tenía a quien darle explicaciones de nada.
Por otro lado también podía considerar las consecuencias de rechazar a su ama y de lo que podía hacer aquella mujer si él no cumplía sus deseos.
¿Cuál es tu excusa para pecar? ¿El pecado puede tener alguna excusa? No hay ninguna excusa para pecar. José a pesar de tener entre comillas con que justificar el pecado no lo hizo, solo le bastó hacer la voluntad de Dios sin importar lo demás, aun si tuviera que sufrir alguna consecuencia injusta (Génesis 39:10).
Siempre deberíamos apartarnos los más que podamos de la tentación, huir como José es la mejor solución y así acercarnos más a Dios. Si estamos con Él cumplimos lo que dice el versículo que está en Fil 4:13. Cristo nos fortalece y nos asegura la victoria si le buscamos a Él.
III. La lucha del cristiano (Romanos 7:15)
La lucha es fuerte como lo expresó el Apóstol Pablo. ¿Alguno de nosotros quiere ceder a la tentación y pecar? En verdad no creo que ningún cristiano desee pecar, entonces ¿por qué lo hace? Ninguno, al igual que Pablo, quiere hacerlo, pero nuestra humanidad pecaminosa nos insita a hacerlo.
Sin embargo, al final del capítulo Pablo dice en Romanos 7:24-25 que el único que puede librarnos de este cuerpo de muerte que está en constante tendencia al mal, es Jesucristo. Su sangre nos limpia de pecado y nos restaura, siguiendo sus pisadas y cumpliendo su voluntad somos librados de las tentaciones, del pecado y sus consecuencias. Debe haber una unión de nuestra fuerza humana con la fuerza divina, el Señor librara de tentación a los piadosos y castigara a los injustos (2 Pedro 2:9).
CONCLUSIÓN
Si comparamos la historia de Eva y de José podemos ver un gran contraste. Al ceder a la tentación las consecuencias son devastadoras, no trae nada bueno el pecar, ¡nada! Debido al pecado de Adán y Eva hoy hay tanta maldad, tanto dolor, tanto sufrimiento miseria y muerte en el mundo.
Por otro lado si somos fieles a Dios tendremos su bendición y su salvación. José recibió la recompensa por su fidelidad a Dios, aunque fue a la cárcel por no ceder a la tentación de la esposa de su amo, luego fue ascendido siendo el segundo al mando en el país más poderoso del mundo de aquel momento. Al final Jesús vendrá y pagara a cada uno conforme a sus obras (Mateo 16:27).
Jesús mismo vivió en esta tierra y sabe nuestros sufrimientos, fue tentado como lo somos nosotros y no peco (Hebreos 2:18). Él nos comprende y nos ayuda a superar las tentaciones. Promete que no dejara que seamos tentados más de lo que podamos soportar (1 Corintios 10:13). Más que palabras Jesús vino al mundo y nos dejó su ejemplo de cómo debemos vivir y de cómo deben ser superadas las pruebas y tentaciones.
LLAMADO
La única manera de librarnos de la tentación es estando en una relación estrecha con Dios y entregando nuestra voluntad a Él. ¿Estás dispuesto a hacerlo? Solo tu sabes cual es la tentación que te acecha el día de hoy.
Te invito hoy a que le pidas a Dios que te ayude a ser fiel en toda prueba, en cualquier circunstancia y en cualquier condición. Búscale de corazón para que te pueda librar de las fuerzas del mal y puedas salir vencedor frente a cualquier tentación. Él está dispuesto y atento esperando que le busques para darte la fortaleza que necesitas y para darte su bendición.
ORACIÓN FINAL
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