Como águilas

Luis Alberto Coria

Updated on:

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: Como águilas

Introducción

Como águilas deberíamos volar, en libertad pues el Señor nos ha hecho libres para que cumplamos con el propósito que cada uno tenemos en Cristo y no caminando como un ave de corral; es hora de dejar de pregonar una libertad que no disfrutamos.

Es hora de dejar de predicar un evangelio que no cumplimos ni disfrutamos, es la hora en que debemos ponernos en las manos de Dios para trabajar en su obra y disfrutar de sus bendiciones.

Leamos la palabra de Dios en Isaías 60:8-9¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?. Ciertamente a mi esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer a sus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado”.

Convenirse en cristiano, recibir a Jesús en nuestro corazón como Señor y Salvador personal, es tan sólo el comienzo de una nueva y maravillosa vida; debemos tener en cuenta que Dios pocas veces lleva al cielo, a su presencia, a las personas en cuanto se vuelven cristianas.

Es decir en cuanto reciben al Señor en su corazón, y esto es bastante razonable pues Él tiene tareas específicas para cada uno de nosotros aquí en la tierra, cada uno tiene propósitos que deberemos de cumplir antes de llegar a la misma presencia del Señor.

Volver a nacer, renacer en Cristo, es como salir un polluelo del cascaron; mucho antes de que tu nacieras, antes incluso de tu concepción, Dios te tenía a ti en mente para que colaboraras en su obra de amor, llevando su Palabra a fin de que muchos otros puedan ser salvos.

Desde el principio, el Creador ha reservado para ti un propósito específico que deberás cumplir en el peregrinar de tu vida en la tierra, y también en la eternidad junto a Él, participando de su reino.

Sin embargo, nunca conocerás ni cumplirás ese maravilloso propósito si no creces como cristiano para alcanzar la madurez espiritual necesaria; para ser una verdadera águila, no basta con salir de cascarón de un huevo de águila, sino que es necesario que crezcas y luego que vueles y te desarrolles como un águila.

En cierta ocasión un filósofo contó una historia acerca de una bandada de gansos de corral, y decía: Todos los domingos los gansos se reunían cerca del comedero; uno de ellos, un ganso predicador, se trepaba con mucha dificultad en la cerca y hablaba a sus hermanos gansos acerca de las glorias del reino de los gansos.

Les recordaba lo maravilloso que era ser ganso y no gallina o pavo, puesto que los gansos podían volar largas distancias sin agotarse, podían atravesar tempestades para llegar a su destino sin problemas; les hacía ver además que poseían una gran herencia, y les hablaba de las maravillosas posibilidades que les deparaba el futuro al tener la capacidad de volar sin inconvenientes.

A veces, mientras él predicaba sobre los privilegios que tenían por el hechos de ser gansos, sobrevolaba el corral alguna bandada de gansos silvestres que se dirigía hacia el sur, a más de mil metros de altura y formando una “V” como anunciando las victoria de su emigración, el cumplimiento de su propósito, por sobre el mar Báltico, rumbo a la soleada Francia en donde disfrutarían de un clima mejor.

Siempre que esto sucedía, todos los gansos alzaban la vista, llenos de emoción, orgullosos de ser gansos, y comentaban: “Así es cómo somos realmente, nuestro destino no es pasar toda nuestra vida en este corral maloliente. Nuestro destino es volar”.

Pero luego desaparecían de su vista los gansos silvestres, los gansos del corral contemplaban las comodidades que los rodeaban, suspiraban y volvían al fango, a la suciedad del corral; éstos gansos jamás volaron ni un pequeño vuelo, ni siquiera por sobre la cerca en busca de la libertad.

Es lamentable, pero debemos reconocer que en el Reino de Dios, en la iglesia del Señor, existen muchas personas que prefieren quedarse en el corral en lugar de extender sus alas y aprender a volar.

Es lamentable ver como personas que tiene ministerio, dones y talentos otorgados por el Señor con el propósito de servir en su obra, prefieran las comodidades de una banca de la iglesia o de su propia casa antes que cumplir con aquellos para lo cual fue predestinado por Dios.

Resulta lamentable ver como hay quienes hablan del Señor y predican el evangelio, hablan de la gloria y maravillas del Señor, pero siguen viviendo como recién salidos del cascarón.

El sonido de su garganta es como de águila pero sus pasos son de polluelos que no se animan a levantar vuelo, no se animan a desarrollarse para cumplir con su propósito trabajando en la obra de Dios.

Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros y debemos cumplirlo, no basta con decirnos hijos de Dios sino que debemos actuar como tal.

No es suficiente con recibir a Cristo en nuestro corazón sino que es necesario desarrollarnos, crecer espiritualmente para poder volar, para desempeñarnos como lo que verdaderamente somos, hijos del Dios Altísimo, llenos de fe, llenos de esperanza y por sobre todas las cosas llenos de amor.

La salvación, el volver a nacer en Cristo, es un acontecimiento maravilloso que sólo sucede una vez; es la experiencia de salir de la oscuridad del pecado hacia la luz admirable de Jesucristo, de la muerte espiritual hacia la vida eterna que Cristo nos ha regalado a través de su propio sacrificio en la cruz.

Si bien la salvación es un acontecimiento único, la conversión, en cambio, es un proceso al cual debemos someternos todos los cristianos.

La conversión, en su sentido más elevado, es el proceso que permite convertirte en la persona que realmente eres en la mente de Dios.

Es así que vemos en la iglesia del Señor a hermanos que llevan muchos años de salvación pero que aún no se han convertido verdaderamente a Cristo.

Lamentablemente vemos como hermanos de las congregaciones predican al Dios de Gloria con sus labios pero con sus actos demuestran estar muy lejos de Él.

CONCLUSIÓN:

Los gansos silvestres desarrollan todo su potencial, viven y cumplen con el rol de gansos que Dios ha puesto en ellos; los gansos del corral prefieren estar cómodos aún cuando no cumplan con los propósitos para los cuales fueron establecidos en la tierra, a los gansos de corral no les importa estar sucios con tal de no hacer un poco de esfuerzo para poder volar en busca de su libertad y salir del barro de su propio corral.

Dios te ha creado con un propósito y te ha dotado de todas las condiciones para que cumplas con ése propósito.

Dios sacrificó a su Unigénito Hijo, Jesucristo, para que seas libre y tengas vida eterna, Dios a puesto en ti todo lo necesario para que te conviertas en la persona que Él ve en ti y que no es necesariamente como tus hermanos, amigos o tu mismo te ves en este momento.

Ahora debes tomar la decisión, seguirás siendo un cristiano que predica el evangelio con todas sus bondades pero que no lo vives por no dejar tus comodidades, aún cuando esta situación signifique que tu vida no este totalmente limpia ante los ojos del Señor; o te convertirás en un cristiano maduro, que sabe y disfruta de ese evangelio que predica, que no le importan los sacrificios pues sabe que el Señor le recompensará con creces todo aquello que hace para su obra.

Es hora que dejes de caminar como un polluelo y levantes vuelo como un águila, volando por sobre la tormenta pues sabes que tienes un propósito que cumplir y como el Señor ya te entregó todo lo necesario para hacerlo, solo te resta poner las manos en el arado y mirando solo hacia delante, desarrollarte con tus ojos puestos en Jesús.

© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.

Predicas Biblicas… Predicas Cristianas Escritas

Luis Alberto Coria
Autor

Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, soy un Pastor jubilado. Estoy casado con Nora Griselda Correa; tenemos cuatro hijos. Tuvimos una iglesia en Córdoba, Argentina, que formaba parte del ministerio El Nuevo Pacto. Somos fieles seguidores de la palabra de Dios.

Deja un comentario