Predicas Cristianas
Predicación de Hoy: ¿Cómo aliviar nuestro cansancio?
Predicas Cristianas Texto Bíblico: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargado, y yo os haré descansar” Mateo 11: 28
Tema: Jesús el alivio de nuestro cansancio espiritual
Introducción
Durante casi toda mi vida viví en un pueblo de ritmos pausados. La gente encontraba la paz en la naturaleza y llevaba una vida diligente pero sin presiones. Cuando crecí y me mudé a la capital, descubrí el cansancio mental y espiritual. Es distinto al cansancio físico, porque aunque afecte el cuerpo, nace de otras presiones que el mundo propone.
La vida en general es demandante, pero la vida cristiana aún más. Debemos estar alertas para el Señor y eso significa invertir el 100% de nuestra energía en su obra. Es natural sí llegamos a sentirnos agotados, lo que no sería normal es no continuar. La carrera es larga, pero para fortuna nuestra la tenemos ganada. Así que sí sentimos cansancio, debemos saber que en Cristo podemos aliviarnos y seguir.
Reconocer el cansancio
Dios nos envía señales a través del cuerpo perfecto que diseñó para nosotros. Nunca nos olvidemos de escucharlo, pues él puede estar gritando de cansancio, sin que nos demos cuenta.
Es natural que nos agotemos, pero sí esto se convierte en el día a día, debemos prestar atención. Estamos hechos para vivir de forma sana, así que con los hábitos correctos no deberíamos manejar niveles extremos de cansancio.
¿Qué nos causa cansancio?
En este mundo debemos ser sabios al momento de esforzarnos. Cuando se trata de la obra de Dios, no hay medida que pueda abarcar lo valiosa que es nuestra energía. Pero existen situaciones de la cotidianeidad a las que quizá estemos prestando más atención de la que corresponde.
Está muy bien ejercer una profesión, estudiar, encargarse de una casa y evangelizar en el acto. Pero Dios nos enseña el equilibrio y que existe tiempo para todo. Seamos cuidadosos, los factores externos pueden estar impidiendo que guardemos reposo en el Señor.
Estos factores tienen que ver con lo que permitimos que nos afecte personalmente. La gente con la que nos relacionamos, el contenido en internet que consumimos, incluso de lo que nos alimentamos. Una mala organización de prioridades causa mucho cansancio innecesario.
Aceptar el cansancio
“No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” Gálatas 6:9
En las Escrituras se nos advierte que el cansancio es algo que puede pasar. No debemos sentirnos culpables porque aunque demos todo de nosotros, a veces sentimos que no alcanza. Solo Dios conoce nuestras intenciones y en su presencia nos alivia de que aquello que sale de nuestro control.
A veces podemos sentir que falta mucho para llegar a la meta, pero en los tiempos de Dios todo es perfecto. Se nos invita a mantener la calma y no rendirnos.
¿Qué hacer ante el cansancio? (Hebreos 4:9-10)
Dios repara en nuestras sensaciones, se da cuenta de nuestras necesidades y en tanto nos es permitido calmar nuestro cansancio.
Guardar reposo en el Señor es necesario y reparador. Como quién deja una pintura secarse al sol para que después esté mas fresca.
Algunas veces quisiera que mi cuerpo no tuviese que dormir ciertas horas, para poder hacer y hacer todo el día. Sé que a muchos les pasa lo mismo, pero debemos ser respetuosos con nosotros mismos, porque esto tiene consecuencias en el futuro.
Debemos aprender a conocer nuestros tiempos y descansar. Este descanso debe ser ofrecido en honra del Padre, ya que es él quien nos dota de su energía para continuar.
” Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra“ 2 Crónicas 15:7
Conclusión
Llegar a sentir cansancio es natural, no juzguemos nuestras condiciones ni deseemos sobrecargar nuestro espíritu. La primera parte para aliviar ese agotamiento, es aceptarlo y entregarlo a Dios. Él nos recibe y se encarga de darnos consuelo.
Nuestra fuente de energía de provenir del Padre, confiemos en que él nos hace capaces. Así que transitar el cansancio es parte de su obra siempre y cuando no nos olvidemos de continuar. Rendirnos nunca es una opción, sabemos que con Cristo somos vencedores, pero aún así debemos esforzarnos y en esa valentía la recompensa será maravillosa.
© Pedro Blanco. Todos los derechos reservados.






