Predicas Cristianas
Prédica Cristiana Predica de Hoy: El conocimiento trae bendiciones
Introducción:
El conocimiento trae bendiciones
Nadie puede negar que tener conocimiento y sabiduría lleva atada la capacidad para obtener bendiciones, pero también sabemos que hay una palabra que es exactamente la contraria a bendición: Maldición, por lo que debemos asumir que si con el conocimiento se logran bendiciones, también debemos asumir que la ignorancia trae aparejada maldiciones.
Lo que de ninguna manera significa que una persona con poco estudio, con poco conocimientos, o un ignorante, necesariamente tiene maldiciones sobre su vida; lo que sí podemos decir, es que la ignorancia o la falta de conocimiento, puede llegar a ser una puerta abierta a las maldiciones, vengan de donde vengan, y eso nos impida recibir las bendiciones del Señor.
El conocimiento trae bendiciones
Leamos las dos opciones que Dios ha puesto delante de nosotros, en Deuteronomio 30:19 “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”.
Él ha puesto delante nuestro la vida y la muerte, es decir, ser y vivir en bendición o maldición, y el hecho de que le prestemos atención, lo creamos, o asumamos esto o no, no las deroga ni las anula pues esta escrito en la Palabra de Dios; lo sepamos o no, lo creamos o no, vida y muerte, bendición y maldición, están allí pues Dios las ha colocado, y alguna de ellas va a mostrar sus frutos sobre nosotros.
Sabemos cómo reacciona el mundo secular frente a estas cosas; sabemos que hablar de Vida Eterna, de Salvación, de perdición, del cielo y del infierno, para la sociedad moderna, equivale a hablar de antigüedades, como si fuésemos parte de una vieja tribu ignorante, mística y supersticiosa.
Imagínese que si así piensa el mundo de esto, qué idea puede tener con respecto a las bendiciones o a las maldiciones; podríamos decir que nada de esto nos afecta pues son opiniones del mundo, pero el problema es cuando esta incredulidad, que proviene de la falta de conocimiento o lo que es peor aún, de la falta de credibilidad de toda la Palabra de Dios, alcanza a los creyentes.
Muchos cristianos pueden ser víctimas de maldiciones sólo porque ignoran o no reconocen que son reales y efectivas, o porque aún sin ignorar su existencia, decidieron no creer esa parte del evangelio pensando que como Dios es bueno y todo amor, pueden llevar su vida cristiana como lo desean y nada sucederá; o lo que es mucho más delicado todavía, ignoran el tremendo poder que Dios ha puesto en los labios para bendecir o maldecir, y es una realidad que el amor de Dios no cambia el hecho de que las palabras tengan trascendencia espiritual sobre la vida de otros, y aún de su propia vida y descendencia.
Los cristianos siempre hablan de las maldiciones generacionales que debemos cortar, pero la Biblia nos dice también que es posible que una bendición se trasmita de generación en generación, es así que la creación inicialmente fue bendita porque todo era bueno en gran manera; igual que la maldición del pecado cuyas consecuencias son el envejecimiento, enfermedades, etc se transmiten de generación en generación, también Dios permite pasar las bendiciones de generación en generación.
Un ejemplo claro de esta situación lo constituye el pueblo de Israel, gracias a una promesa dada por Dios a Abraham, la Biblia dice:
“Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” Génesis 26:1-5, donde podemos ver como la bendición dada a Abraham estaba sobre Isaac, y hasta el día de hoy Israel habita en esas tierras.
Si leemos Génesis 22, nos encontramos con la tremenda prueba tuvo que pasar Abraham ante la posibilidad del sacrificio de Isaac para que Dios le prometiera: “De cierto te bendeciré” vs 17, le estaba prometiendo que le bendeciría grandemente, pero había un requisito previo para recibir tal promesa, y que era: “Por cuanto obedeciste a mi voz” vs 18, es decir, escuchar y obedecer la voz de Dios.
Ahora dile al que esta a tu lado; “Estas dispuesto ha escuchar y obedecer la voz de Dios esta mañana; mira que no siempre nos dice lo que nos gusta, o debemos hacer como nosotros queremos”.
Cuando Dios nos manda hacer algo no podemos mostrar duda sobre lo que se debe hacer, aunque eso que Dios nos esta pidiendo vaya en contra de la lógica porque Dios no obra según la lógica humana, pero de lo que tenemos seguridad es de que si estamos dispuestos a obedecer Dios, Él nos va a bendecir.
Abraham toma la decisión de obedecer esa vos que escuchó, la misma que le dijo: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré” Génesis 12:1-2.
Y recordó la fidelidad del que le había hablado, entonces comenzó a caminar hacia donde habría de sacrificar a su hijo, y al tercer día de camino hacen un alto y declara con fe: “Yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y volveremos” vs 5. Se da cuenta, Abraham iba a sacrificar a su hijo, sin embargo les dice a sus criados que él y el muchacho irían, adorarían y volverían a encontrarse todos.
Y cuando Isaac pregunta por la víctima, la respuesta es simple y sencilla: “Dios proveerá”. (Génesis 22:8). Su confianza estaba en que su único propósito era obedecer sin cuestionar, pues sabía que así como le dio un hijo como Isaac, poderoso era ese mismo Dios para darle todo cuanto necesitaba; y es el mismo Dios que nos dice: “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” 2 Corintios 9:7-8.
Abraham había pasado la prueba de obediencia con éxito, y luego escucha nuevamente la voz que: “Dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, ….. de cierto te bendeciré, …………………; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. 18En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz” Génesis 22:16-18.
Se da cuenta que Dios no quería a Isaac sino que lo que quería ver era la actitud de Abraham, si estaba dispuesto a despojarse de algo tan preciado, quería ver si era capaz de desprendérselo del corazón, quería ver si Dios verdaderamente era primero en su vida; y Abraham pasó la prueba y recibió las promesas y ahora somos partícipes de ellas porque las bendiciones también son generacionales.
Es así que muchos queremos tomar las promesas que el Señor dejó en su Palabra, y anhelamos vivirlas y disfrutarlas, pero es necesario que nos detengamos y meditemos si estamos cumpliendo con las condiciones para obtenerlas, debemos tomar en cuenta que Dios es un Dios grande, misericordioso y generoso, pero que exige obediencia y fidelidad.
Quizá El Señor te esté pidiendo algo, tú sabes que necesitas despojarte de algo que yo no se lo que es, pues a ti te lo está pidiendo, entonces, no te reveles en entregarlo, bendice a Dios con tu vida, con tus bienes y con tus talentos, bendice a los de tu casa primeramente y a tu prójimo, haz lo que el Señor te esté demandando y recuerda: Dios te dice esta mañana: “Obedeciendo te bendeciré”.
Como Abraham, un día nuestro Padre celestial se despojó de su hijo, el único, Jesucristo, y lo ofreció en sacrificio en la cruz del Calvario para que ahora podamos ser salvos y redimidos del pecado; Jesús entrego su vida voluntariamente, nadie lo obligó, y el sacrificio de Él empezó cuando se despojo de su gloria en el cielo y le dijo: “Padre, me entrego voluntariamente en sacrificio”.
Esa obediencia que Él nos enseñó nos permite hoy tener esa gran bendición que es la vida eterna, no es casualidad que tu estés esta mañana en este lugar, sino que Dios quiere que le entregues tu vida voluntaria y totalmente, pues para poder bendecirte a ti y a tus generaciones venideras, necesita que tu le obedezcas y te despojes de aquello que te esta apartando de Él.
Conclusión
En conclusión, para mantener las bendiciones generacionales es necesario obedecer a Dios, y entre otras cosas no unirse en yugo desigual, pues se trata precisamente de bendiciones generacional, y como también existen las maldiciones, no se deben mezclar con las bendiciones.
“La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella” Proverbios 10:22, y en este día el Señor quiere bendecir tu vida, pero solamente lo hará si escuchas su voz y eres obediente, por tanto, “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones” Deuteronomio 7:9.
© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.
Aleluya aleluya aleluya de verdad que con sus predicas encontramos el tesoro más grande de todos pues sus predicas nos traen el Reino de Dios, encontramos un tesoro el tesoro más grande del mundo en sus predicas pues sus predicas nos traen el Reino de Dios aleluya