¡¡No sé porque las cosas me salen mal!!!!!

Luis Alberto Coria

¡¡No sé porque las cosas me salen mal!!!!!

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: ¡¡No sé porque las cosas me salen mal!!!!!

Introducción

El propósito de Dios para el creyente es sacarle del Egipto que representa el mundo y sus costumbres, de las situaciones de esclavitud y de las que le atan permanentemente, haciéndole pasar por el desierto con sus derrotas y su aridez, para llevarle a disfrutar el gozo de los recursos de Dios, para llevarle a la tierra de la promesa, de la victoria y de la provisión.

El principio que siempre representó la derrota en las vidas de Israel la hallamos en el Libro de Jueces: “En aquellos días no había rey en Israel, y cada uno hacía lo que le parecía recto ante sus propios ojos” Jueces 21:25, y observe allí que no dice: “Cada uno hacía lo que le parecía mal en sus propios ojos”, lo que nos lleva a pensar que aquellas personas no estaban intentando hacer el mal y no eran personas rebeldes que se hubiesen propuesto impedir que se haga la voluntad de Dios en sus vidas, sino que estaban siempre cometiendo errores relacionados con lo sagrado.

Lo que vemos acá es que cometían errores, aunque siempre con la mejor de las intenciones; es decir, aunque lo que pretendían era hacer el bien, siempre terminaban haciendo el mal.

Leamos la Palabra de Dios

Romanos 2:1-11 “Por eso eres inexcusable, hombre, tú que juzgas, quienquiera que seas, porque al juzgar a otro, te condenas a ti mismo, pues tú, que juzgas, haces lo mismo. Pero sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según la verdad. Y tú, hombre, que juzgas a los que hacen tales cosas y haces lo mismo, ¿piensas que escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y generosidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en hacer el bien, buscan gloria, honra e inmortalidad; pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia. Tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, sobre el judío en primer lugar, y también sobre el griego; en cambio, gloria, honra y paz a todo el que hace lo bueno: al judío en primer lugar y también al griego, porque para Dios no hay acepción de personas”.

No sé porque las cosas me salen mal

Muchas veces escuchamos a la gente decir: “Mi intención era hacerlo bien e hice lo que creí mejor, pero parece como si todo lo que hago me sale mal”, y ese era el problema del pueblo de Israel cuando no había una autoridad objetiva en sus vidas, cuando no había rey en Israel, aunque de hecho que sí que tenían rey: Jehová era su rey, pero no le otorgaron ese cargo con seriedad, y por esto que no tuvieron otra cosa que hacer que tomarse a ellos mismos en serio.

Lo que estamos diciendo es que hicieron lo que consideraron que estaba bien, pero guiados por sus propios conceptos, realizando entonces un sincero esfuerzo por hacer lo que estaba bien, pero acababan siempre cometiendo errores que luego debían pagar.

Podemos ver como en el pueblo de Dios se establece un patrón de derrota, que se repetirá una y otra vez, en un ciclo tras otro de frustración, y es así que cada vez que Dios, con su gracia, libera a su pueblo, este vuelve a meterse en otro círculo de derrota.

Esta historia de derrotas es algo que también sucede en la vida cristiana, lo cual viene a constituir una indicación de que la victoria en la vida del cristiano no es algo que se produce automáticamente; es así que el hecho de conocer las grandes verdades acerca de la liberación, sanidad, o prosperidad que podemos lograr gracias al Cristo resucitado, no implica que las disfrute automáticamente, y este es uno de los mayores problemas con los que tienen que luchar los cristianos.

Las cosas me salen mal

Muchos creyentes están convencidos de que debido a que han llegado a un punto en el que entienden, tal vez por primera vez, las grandes verdades bíblicas, que estas verdades funcionarán automáticamente en sus vidas, pero se llevan una gran decepción al descubrir que, a pesar de que conocen la verdad, no se refleja en su experiencia; la verdad es que puede haber una gran distancia entre lo que sabemos, y lo que en la práctica experimentamos.

La tribu de Manases no obedeció a Dios cuando les mandó que echasen a todas las tribus de los cananeos, leemos que “Cuando Israel se sintió fuerte, hizo tributario al cananeo, pero no lo expulsó. Tampoco Efraín expulsó al cananeo que habitaba en Gezer, sino dejó que el cananeo habitara en medio de ellos. Zabulón tampoco expulsó a los que habitaban en Quitrón, ni a los que habitaban en Naalal, sino que el cananeo habitó en medio de él y le fue tributario.

Tampoco Aser expulsó a los que habitaban en Aco, ni a los que vivían en Sidón, en Ahlab, en Aczib, en Helba, en Afec y en Rehob. Y vivió Aser entre los cananeos que habitaban en la tierra, pues no los expulsó. Tampoco Neftalí expulsó a los que vivían en Bet-semes ni a los de Bet-anat, sino que vivió entre los cananeos que habitaban en la tierra; pero le fueron tributarios los habitantes de Bet-semes y los de Bet-anat.

Los amorreos empujaron a los hijos de Dan hasta la montaña, y no los dejaron descender a los llanos. El amorreo persistió en habitar en el monte de Heres, en Ajalón y en Saalbim, pero cuando la casa de José cobró fuerzas, lo hizo tributario” Jueces 1:28-35.

La desobediencia

Esto no es más que el principio de la derrota de Israel, pero también de muchos creyentes que no tomaron a Dios en serio respecto al peligro que representaban estos pueblos, sino que les dejaron habitar entre ellos; Dios les había dicho que debían echar a los habitantes de estos pueblos, que no debían mezclarse con ellos ni tener nada que ver con ellos, no debían de casarse con ellos ni asociarse con ellos.

Y cuando Israel entró en algunos de estos pueblos, en lugar de entablar una guerra contra ellos, investigaron la ciudad y lo que vieron les pareció inofensivo, y las personas parecían buena gente, de manera que les dejaron permanecer con sus pueblos entre las ciudades de Israel; lo que hicieron fue conformarse con algo que no era la victoria total.

Como cristiano, ¿se ha sentido satisfecho en su vida con algo que no fuese la victoria total? Por ejemplo, dejó de fumar, de beber, o cualquiera de esas costumbres que tenía antes de ser cristiano, pero cuando se trata de cosas como un mal genio, la soberbia o el orgullo, se ha dicho Ud mismo mismo: “Bueno, la verdad es que he mejorado bastante a lo que acostumbraba ser, en comparación, estas no son más que pequeñeces”.

Y es allí donde permite que esas cosas sigan existiendo en su vida, estableciendo defensas y protegiéndolas, con excusas como: “Soy un ser humano”, o “Toda la gente lo hace”, o “Es mi manera de ser y me tendrán que aceptar así”; lo cierto es que si Ud esta aceptando estas excusas, se está conformando con menos que la victoria total.

Mientras el Señor les decía: “Yo os saqué de Egipto y os he traído a la tierra que prometí a vuestros padres, cuando les dije: “No invalidaré jamás mi pacto con vosotros, con tal que no hagáis pacto con los habitantes de esta tierra, cuyos altares debéis derribar; pero vosotros no atendisteis a mi voz” Jueces 2:1-2, y entonces ¿qué hizo Israel?, “Después, los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová y sirvieron a los baales. Dejaron a Jehová, ….., que los había sacado …. de Egipto, y se fueron tras …., los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, y los adoraron, …….” Jueces 2:11-12.

Cayeron así en la idolatría practicada abiertamente

Es fácil para un creyente caer en la idolatría cuando no se entrega al Señor el orgullo, la autoconvicción de ser el mejor y que el otro esta equivocado; es fácil caer cuando se dice haber entregado todo, pero en realidad se dejó algún pueblo enemigo habitando en un rincón del corazón; no era la intención de los israelitas caer en ella, pues sabían que Dios les había mandado que no se inclinasen ante ningún ídolo, sabían los mandamientos y no era su intención dejarse atrapar de esa manera.

Pero habían sido granjeros en Egipto y no estaban acostumbrados a la labranza en tierras áridas, no sabían de qué hacer ni cómo cosechar, entonces cuando lograron su primer cosecha fue mala y dispersa, mientras que la de los cananeos fue buena, y los israelitas les preguntaron: “¿Cuál es el secreto?”, y la respuesta fue: “Es sencillo, tenemos dioses de la fertilidad, les ofrecemos sacrificios y ellos bendicen nuestra cosecha; para obtener una cosecha abundante en estas tierras, tienes que hacerlo a nuestra manera.

¿Se ha sentido usted alguna vez presionado de este modo?

Alguna vez le dijeron: “Si quieres avanzar en este trabajo, tendrás que dejar algunas de sus ideas religiosas y hacer las cosas como nosotros; así fue que los israelitas cedieron, y juntamente con este consejo, los cananeos les enseñaron cómo plantar, cómo fertilizar, y otras cosas, de manera que a la primavera siguiente, después de haberse inclinado ante los dioses de los cananeos, se encontraron con una cosecha estupenda.

Entonces dijeron: “Debe de haber algo de verdad en el tema de la fertilidad, como queremos buenas cosechas, adoremos a estos dioses, así fue que abandonaron a Dios y se inclinaron ante los Baales y gradualmente fueron dejándose arrastrar por la idolatría; cuando en el corazón perdura el orgullo y la vanagloria, se deja llevar por las lisonjas y la aprobación de todo lo que hacen pues éstas las alimentan, y gradualmente se dejan arrastrar por la idolatría

Este es el modelo completo de la locura que comete el hombre al desobedecer a la palabra sencilla de Dios, que en su gracia lo que hace es poner un tropiezo tras otro con la intención de alertarles a lo que está sucediendo, y cómo Dios trató la desobediencia de ellos: “Por dondequiera que salían, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción” Jueces 2:15

Esta es la razón por la cual las cosas salen mal, la desobediencia, el permitir que queden en el corazón cosas que deberían haber salido y que gradualmente llevan a la idolatría, y muchas veces a la peor de todas, la adoración a si mismo, el sentirse el único que esta bien y que el errado es el otro.

¿Ha sentido esto alguna vez? Que lo que usted consideraba hacía de corazón y con sinceridad, era tan contrario a lo que el Señor quería, y debido a que no había tomado a Dios en serio, descubrió que su mano estaba en contra suyo; eso fue precisamente lo que descubrió Israel porque nada parecía salirles bien, fueron esclavizados, gobernados por las tribus de su alrededor, sometiéndoles a servidumbre y a esclavitud, año tras años sufriendo dolores y padecimientos.

La gracia de Dios

Pero la gracia de Dios se manifiesta de nuevo liberándoles: “Jehová levantó jueces que los librasen de mano de los que les despojaban; pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así” Jueces 2:16-17

De igual manera el Señor manifiesta hoy su gracia mostrando su verdadera voluntad para que vean aquellos que han errado sus pensamientos, cómo, gradualmente sean han dejado arrastrar por esos pueblos que dejaron en su interior, que parecían inofensivos, pero que llegado el momento se levantan para destruir su ministerio, impidiéndoles crecer y cumplir con el verdadero propósito que el Señor tiene con ellos.

Conclusión

El Señor te ha llamado para que cumplas una misión y para esto es necesario que entregues a Dios tu corazón completo, sin ninguno de esos viejos habitantes que llegado el momento se levantarán en tu contra.

Es necesario que dejes de sentirte el dueño de la verdad de Dios para convertirte en ese hijo humilde que Él desea; es necesario que dejes de buscar la palmada y lisonjas del hombre para buscar el galardón de Dios. Pues “El impío hace obra falsa; Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme” Proverbios 11:18.

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” Apocalipsis 22:12.

© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.

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Luis Alberto Coria
Autor

Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, soy un Pastor jubilado. Estoy casado con Nora Griselda Correa; tenemos cuatro hijos. Tuvimos una iglesia en Córdoba, Argentina, que formaba parte del ministerio El Nuevo Pacto. Somos fieles seguidores de la palabra de Dios.

1 comentario en «¡¡No sé porque las cosas me salen mal!!!!!»

  1. Aleluya aleluya aleluya pastor Coria que poderosa Palabra nos acaba de dar aleluya no cabe duda que usted es un verdadero hombre de Dios elegido desde el vientre de su madre que unción tan grande le dió Dios Jehová, una unción que nos transforma a todos los que somos enseñados por usted

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