Predicas Cristianas… Predicaciones Cristianas
¿Cuánto han escuchado esa frase que dice: tienes que estar dispuesto a caminar la segunda milla? Esto es algo que se dice cuando existe algo que queremos lograr, pero que tendremos que dar pasos adicionales a lo que estamos acostumbrados si verdaderamente deseamos llegar a nuestra meta.
En el día de hoy vamos a explorar una de las enseñanzas de nuestro Señor que no es completamente entendida, y que en ocasiones es muy difícil de aceptar y poner en práctica. Sin embargo, no deja de ser una enseñanza de extrema importancia ya que en ella encontramos la respuesta a como debemos actuar si verdaderamente somos seguidores de Cristo.
Digo que es una enseñanza de suma importancia porque el mundo, y todos aquellos que nos rodean están atentos a nuestras acciones y comportamiento, y los versículos que estaremos explorando hoy son tirados en la cara del creyente con facilidad, para de esa manera tratar de abochornarle o avergonzarle delante de otros. Ya se que les debo tener un poco intrigados, así que sin más demora pasemos ahora a la Palabra de Dios.
Mateo 5:38-41 – Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.
Ahora, como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.
Estos versículos que estamos estudiando en el día de hoy forman parte del sermón del monte, el cual tiene su inicio en el capitulo 5 de Mateo y concluye en el capítulo siete con la parábola de los dos cimientos. Antes de llegar a este punto, Jesús ya había sido tentado por el diablo para que no cumpliese la voluntad del Padre, pero el Señor pudo derrotar toda tentación porque se mantuvo firme en la Palabra de Dios.
Esto es algo que queda bien declarado en Mateo 4:10-11 cuando leemos: “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 11El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” Una vez que venció al diablo, Jesús entonces inicio Su ministerio aquí en la tierra predicando el Reino de Dios a todos.
Esto es algo que podemos encontrar bien declarado en Mateo 4:17 cuando leemos: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Así que en este punto de la historia Jesús estaba revelándose al pueblo enseñando en las sinagogas, y haciendo milagros de sanidad.
Demás esta decir que su fama estaba creciendo, que ya tenia un buen número de seguidores incluyendo a sus primeros discípulos.
Esto es algo que queda muy bien ilustrado en Mateo 4:23-24 cuando leemos: “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.”
Ahora bien, ¿por qué es necesario saber estos detalles? Es necesario saber estos detalles porque estos detalles nos revelan tres cosas de suma importancia:
Número uno; el sermón del monte contiene los principios fundamentales necesarios que nos enseñan a conducir una vida en santidad.
Número dos; nos demuestra que Jesús siendo hombre fue tentado, y más importante aun, pudo vencer toda tentación porque se mantuvo firme en la Palabra de Dios.
Número tres; es que debemos estar dispuestos a predicar la palabra de Dios en todo lugar y en toda ocasión. Así que manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.
Lo primero que leemos aquí, y algo que el mundo tira en cara del creyente en toda ocasión posible es: “Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.” En esta primera porción del versículo Jesús estaba citando la ley mosaica como que encontramos en Éxodo 21:24-25 cuando leemos: “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.” Y también reflejada en Levítico 24:19-20 que nos dice: “Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: 20rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él.”
Así que el pueblo judío estaba muy consciente de esta ley, ya que ellas estaban diseñadas para guiar a los sacerdotes en cuanto a las sentencias judiciales, para que de esa forma pudieran pronunciar la sentencia apropiada. Pero el problema estaba en que los escribas, en otras palabras los que pretendían enseñar la ley, y los fariseos, los que pretendían cumplirla, evidentemente habían interpretado estas leyes para justificar las retribuciones personales, y en muchos casos la venganza.
Pero la gran realidad es que Jesús en estos pasajes no estaba enseñándoles nada nuevo en esta ocasión; Él simplemente estaba recordándoles lo que decía la lay acerca de este tema. Fíjense bien lo que encontramos en Levítico 19:18 cuando leemos: “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová. Así que con esto podemos claramente ver que no existía diferencia alguna entre lo que la ley declaraba, y lo que Jesús les estaba diciendo.
Hermanos la realidad de todo es que no puede existir lugar alguno de venganza en la vida de un creyente fiel. Sin embargo, existen muchos que aun continúan cultivando este tipo de sentimiento, y esperan ansiosamente el momento cuando podrán saltar como una víbora para vengarse de una mala acción u obra.
También existen todos aquellos que dejaran pasar el tiempo sin retribución alguna porque se someten a la filosofía de que “la venganza es un plato mejor servido frío”; en otras palabras, se obtendrá mejor satisfacción cuando una mala acción es devuelta cuando la persona ni se acuerde ya de lo que nos ha hecho.
Pero un verdadero creyente no puede someterse a este tipo de pensamiento. Un verdadero cristiano tiene que ser muy diferente. ¿Qué tan diferentes debemos ser?
Continuando con nuestro estudio encontramos que el Señor nos dice: “antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa.” Pero, ¿qué quiere decir esto?
¿Nos está diciendo Jesús que nos dejemos golpear y que regalemos todo lo que tenemos? Les puedo decir que éste no es el caso, éstas no son palabras para ser tomadas literalmente. Puedo decir esto confiadamente porque Dios solo quiere lo mejor para nosotros.
Fíjense como esto queda muy bien declarado en Jeremías 29:11 cuando leemos “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”
Así que basado en esto podemos decir confiadamente que Dios no desea nada malo para Su pueblo. Dios no desea que Su pueblo viva en sufrimiento, llenos de morados, golpeados y derrotados. Dile a la persona que tienes a tu lado, Dios quiere lo mejor para ti.
Pero entonces la pregunta que queda es, ¿qué significa esto que Jesús nos ha declarado aquí? Para poder entender esto correctamente debemos detenernos por un breve momento y analizar lo que hemos leído con más detalle.
Lo primero que vemos aquí es que el Señor nos dice: “cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.”
Para entender bien esto primero debemos saber que la gran mayoría del pueblo eran diestros; segundo debemos saber que en ese entonces y aun en nuestros días, una cachetada era el insulto más grande que una persona podía recibir.
La razón por la que les indico esto es para que nos demos cuenta de que aquí el Señor se esta refiriendo a una cachetada dada con la parte de atrás de la mano a la mejilla del lado derecho de una persona. Así que aquí no se esta hablando de un golpe que causa un daño físico, sino se habla de un golpe que causa daño emocional.
Lo segundo que vemos aquí es que el Señor nos dice: “y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa.” Al igual que hoy, existían razones legales por las que las personas podían poner una demanda en contra de otra y podían recibir compensación de acuerdo al caso.
La gran diferencia entre ellos y nosotros es que en nuestros días, la mayoría de nosotros tenemos posesiones materiales abundantes, especialmente ropa. Pero en ese entonces la mayoría de las personas podían tener varias túnicas, en otras palabras, vestiduras que servían como camisas; sin embargo, muy pocos tenían más de una capa, en otras palabras, la vestidura que iba por encima de la camisa que protegía a la persona del sol y del frío, y que era usada como una colcha para dormir.
Es por eso que en Éxodo 22:26-27 encontramos que existía una ley que cubría este punto; fíjense bien lo que dice para que entendamos bien el significado de todo esto: “Si tomares en prenda el vestido de tu prójimo, a la puesta del sol se lo devolverás. 27Porque sólo eso es su cubierta, es su vestido para cubrir su cuerpo. ¿En qué dormirá? Y cuando él clamare a mí, yo le oiré, porque soy misericordioso.”
La palabra vestido usada aquí es traducida de la palabra hebrea “salmah” que significa: “ropa, ropa externa, envoltura, capa” [1]. Cuando conocemos estos breves detalles podemos deducir confiadamente que lo que Jesús nos ha ilustrado en estos versículos son ejemplos de las peores situaciones por la que una persona puede atravesar.
Él uso ésta ilustración de lo peor que podemos experimentar para que reconozcamos que nuestra actitud siempre debe reflejar el amor de Dios no obstante la situación. Recordemos lo que Él nos dice en Lucas 6:32 cuando leemos: “Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.” Es muy fácil amar a los que nos aman, es muy fácil hacer el bien a los que nos hacen el bien, y el mundo así lo hace.
Pero ¿qué mérito tenemos? Cuándo actuamos con rencor, y guardamos malos deseos por otros, entonces estamos actuando de la manera que actúa el mundo. Reflexionemos en esto por un instante; al actuar de esta manera, ¿estamos permitiendo que el amor de Cristo se refleje en nosotros? ¿Estamos dando testimonio del poder, majestad, y gracia de Dios? La respuesta es NO. Lo único que estamos haciendo es actuar igual que todos aquellos que aun no le conocen. ¿Qué debemos hacer entonces?
Continuando con nuestro estudio leemos: “y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.” Para lograr entender esta declaración correctamente debemos detenernos por un breve momento y conocer un pequeño detalle.
Como todos sabemos la tierra estaba ocupada por el Imperio Romano, lo que quiere decir que todo ciudadano estaba sujeto a no solo las leyes mosaicas, sino que también estaban sujetos a las leyes de Roma. ¿Por qué les he dicho lo obvio?
Les he dicho lo obvio porque muchos no conocen de una ley que existía en ese entonces, la que declaraba que todo ciudadano del territorio ocupado estaba obligado a cargar la carga de un soldado por una milla, cuando el soldado hiciera la demanda. No importaba quien fuera o lo que pudiesen estar haciendo, cuando un soldado romano te decía agarra esto y cárgalo, tenias que llevar esa carga por una milla sin cuestionar o sino tendrías que pagar graves consecuencias.
Demás esta decir que esta ley era repudiada por toda la población, y que todo ciudadano sabía muy bien la distancia que tendría que soportar la carga. La población había medido muy bien que una milla era mil pasos, y no daban un paso más. Lo que quiere decir que cuando ellos escucharon lo que Jesús les dijo, seguramente que la mayoría de ellos pensaron que Jesús estaba loco.
Después de todo, ¿cómo podía este hombre judío pedir que ayudaran a un soldado romano más de lo requerido por la ley? Pero Jesús les dijo a ellos que caminaran esa segunda milla porque en esa milla era donde el soldado iba a comenzar a notar la diferencia de ser cristianos.
Los soldados sabían muy bien que esta ley era repudiada, y que el pueblo solo haría lo que estaba obligado a hacer, así que al llevar la carga por una milla más haría que esta persona ahora comenzara a cuestionar, lo que en toda oportunidad abriría una puerta para comenzar ha hablar acerca del Reino de Dios.
En nuestros días la ley que obligaba al pueblo a llevar la carga de un soldado no existe, pero como fieles seguidores de Cristo si tenemos ciertas responsabilidades de igual importancia.
Por ejemplo;
- Gálatas 6:2 leemos: “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.”
- En Efesios 4:1-2 cuando el apóstol nos habla acerca de la unidad espiritual leemos: “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.”
- En Colosenses 3:12-13 donde el apóstol nos deja una enseñanza acerca de como ahora debemos vivir leemos: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”
Así que como podemos ver el cristiano fiel esta llamado a caminar esa segunda milla. Estamos llamados a caminar esa segunda milla para ayudar a nuestros hermanos, y a todos aquellos que aun no le conocen.
La primera milla la caminamos por obligación; hablamos de nuestra iglesia a otros, le presentamos el plan de salvación a los no creyentes, le recordamos de la misericordia y amor de Dios a los que se han apartado, etc. etc., es decir lo hacemos por cumplir el mandato del Señor. Muy pocos hacen más de esto. Es por eso que el Señor en Mateo 9:37 el Señor dijo: “…A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.”
Pero la segunda milla, es decir el esfuerzo adicional que se requiere hacer después que hemos sido rechazados por todos aquellos a quien le hemos ministrado, esto no se hace por obligación sino se hace cuando verdaderamente sentimos el amor de Cristo en nosotros. Y es por eso que en la segunda milla siempre encontraremos la bendición. Pero el camino de la segunda milla no será algo fácil; el camino de la segunda milla es como un desierto y solitario. ¿Por qué digo esto?
Digo esto porque muy pocos están dispuestos a atravesar por ese camino; muy pocos están dispuestos a hacer el esfuerzo adicional que necesita la iglesia aquí en la tierra. Pero como les dije, es en esa segunda milla donde encontraremos la bendición.
En Isaías 35:8-9 encontramos que se nos dice: “Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará. 9No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos.”
Este es el camino que todos debemos buscar andar, y este es el camino por donde andaremos al proceder a la segunda milla. Al caminar la segunda milla seremos bendecidos porque no estamos emprendiendo ese camino por cumplir o porque estamos obligados, sino porque sentimos amor por nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Para concluir. En el día de hoy hemos explorado una de las enseñanzas de nuestro Señor que nos ha revelado tres cosas de suma importancia en la vida de todo creyente fiel.
Primero el Señor nos ha enseñado que puede existir lugar alguno de venganza en la vida de un creyente fiel. Los sentimientos de venganza solo servirán para atraer malos pensamientos y maldiciones a nuestra vida.
Segundo; el Señor nos ha enseñado que aun en los momentos más difíciles de superar, nuestra actitud siempre tiene que ser una que refleje el amor y misericordia de Dios.
Tercero; hemos aprendido que caminar la primera milla se hace por obligación, pero que en la segunda milla es donde encontraremos la bendición. Ese esfuerzo adicional que hacemos porque amamos al Señor es el que en la mayoría de los casos atraerá a un inconverso a los pies del Señor; ese esfuerzo adicional que hacemos es el que en la mayoría de los casos ayudara a restaurar a una persona que se ha apartado; ese esfuerzo adicional es el que en la mayoría de los casos ayudar a levantar al caído.
Nunca nos olvidemos de los que nos dice la el Señor en Lucas 15:10 cuando leemos: “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” Y también en Apocalipsis 22:12 cuando leemos: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”
Recordemos siempre que el mundo y todos aquellos que nos rodean están atentos a nuestras acciones y comportamiento, y es por eso que en toda ocasión tenemos permitir que el amor, misericordia, y gracia de Dios sea reflejada en nosotros.
Pero para que esto pueda suceder, tenemos que ser cristianos de la segunda milla. Examina tu vida hoy y pregúntate: ¿a que distancia estoy?
[1] Blue letter Bible Lexicon
Predicado: 7 septiembre 2008
© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.





