Predicas Cristianas Escritas
Predicas Cristianas Escritas Predica de Hoy: Cúbrete con el escudo de la fe
Predica Cristiana Texto Biblico: “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. Efesios 6:16
Introducción
Muchas personas quieren ponernos armaduras viejas hechas por ideologías humanas, o copias de éxitos ajenos. Otros se cubren con escudos de religiosidad o de paganismo, pero no se dan cuenta de que nuestra mejor armadura de éxito es la que Dios nos dio.
Así que tengamos cuidado con las viejas armaduras que otros nos ponen, y pongámonos la armadura de Dios y tendremos la victoria asegurada. Dios nos ha determinado para el éxito y al final triunfaremos, pero si tomamos otro nos equivocaremos pues no hay otro camino.
Pero recordemos que cuando Saúl quiso vestir a David con la armadura propia: “Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. ... dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas” 1 Samuel 17:38-39
Se la quitó y entendió que no es con espada, ni armadura, ni ejército, sino por el Santo Espíritu como podía destruir ese gigante, y lo que nos ha enseñado está bien, pero lo que Dios nos enseña ahora es mucho mejor.
Los dardos y el escudo de la fe
En la antigüedad los dardos se utilizaban para dañar al contrincante, desorientarlo y quemar sus posesiones. De manera que cuando uno de estos dardos caía sobre un soldado, lo hería, y sobre todo sacaba a los soldados de la batalla produciendo temor.
Esto es lo que el diablo pretende, que por temor nos salgamos del propósito de Dios y de esa manera podamos ser dañados y nuestras posesiones puedan ser quemadas. Y si el enemigo consigue sacarte del propósito y avanza sobre tu terreno, es porque tú no estás en él por temor.
El escudo de la fe
El escudo está preparado para proteger varias partes de nosotros, pero sobre todo, el corazón, el problema es que muchas veces la base de nuestra defensa está en lo que sabemos, otras en lo que somos, y otras en lo que tenemos, nos defendemos con palabras, o con fórmulas humanas, y en definitiva, cada uno se defiende de una manera distinta, pero Proverbios 20:18 dice: “Los pensamientos con el consejo se ordenan; Y con dirección sabia se hace la guerra”.
Satanás tiene sus dardos apuntados hacia los que representan una amenaza para su reino de tinieblas, pero no debemos sentirnos culpable por los dardos que el diablo nos disparaba, sino que somos ser responsable de lo que hacemos con ellos.
Satanás se goza en nuestra imaginación, puede provocar escenas, presentar hechos, y hacer las cosas tan reales como si estuvieran ante nuestros ojos físicos, pero debemos entender que la fuente es el diablo susurrándonos, en un ataque a la unión con Cristo pues Satanás no quiere que disfrutemos de nuestra posición en Cristo, entonces ataca.
Por lo que uno de los campos de batalla es la mente y uno de los dardos del diablo son los malos pensamientos, que inflaman las pasiones para empujarnos a transgredir y apartarnos de Dios, sabemos que son malos, y tenemos que llevarlos cautivos en obediencia a Cristo.
La duda es lo contrario de la fe
Por ejemplo, la duda es lo contrario de la fe, es decir que cuando la duda entra en nuestras vidas no estamos caminando en fe, ya no agradamos a Dios y el enemigo nos saca del propósito, entonces no puedes dudar de tu sanidad, ni de tu bendición, ni de tu llamado o sueño, pues Dios va a hacer lo que te ha dicho que hará.
El temor es lo contrario a la confianza en Dios, y cuando el diablo nos pone un pensamiento de ¡No podré!, o ¡No tengo fuerza!, estas declarando proféticamente que no puedes y te destinas al fracaso; el diablo pone el pensamiento, tu temes y lo activas, “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” 2 Timoteo 1:7.
Pregunta al que está a tu lado: ¿Cómo te defenderías si alguien viene a engañarte? ¿Cómo te defenderías de alguien que habla mal de ti? ¿Cómo te defenderías de un agresor y egoísta?; seguramente las respuestas serían muchas pues haríamos distintas cosas, pero….., ¿Cuántos tomaríamos el escudo de la fe?.
Ésta es la mejor defensa que tenemos y la que menos utilizamos, cuando usamos cualquier otra forma de defensa que no sea el escudo de la fe, los dardos que el enemigo nos envía, necesidades, tristezas, enfermedades, maldiciones, etc, simplemente penetran hasta el corazón y nos dañan; sin embargo, cuando usamos el escudo de la fe, no hay nada que nos pueda tocar y en la batalla que nos toca luchar, siempre salimos victoriosos.
El problema de muchos cristianos
El problema de muchos cristianos es que a causa de su propia soberbia no quieren reconocer que tienen puntos vitales en sus vidas que necesitan proteger. Tenemos que saber cuáles son las partes vitales de nuestras vidas para poner allí el escudo. Y eso tiene que ver con las prioridades que tenemos cada uno.
Hay cristianos soberbios que llevan el escudo de la fe colgado en la espalda aun cuando están en medio de la guerra; una parte vital en nuestra vida es relación espiritual con Dios, y si esta se daña, todo lo que hay bajo esa relación, la familia, la economía, el trabajo, la salud, se daña.
Esa es el corazón del guerrero cristiano, entonces…., lógicamente, una de las cosas que más ataca el enemigo, es nuestra vida espiritual.
Es así que cuando un cristiano se enfría, es porque el diablo lo atacó para sacarlo del camino de Dios y termina siendo destruido; esto le pasa a miles de cristianos en todo el mundo que no cuidan su relación con Dios con el escudo de la fe.
Como cristianos debemos entender que cuando estamos bien en Dios tenemos la habilidad y el poder de conquistar, de vencer, y lograr los anhelos de nuestro corazón. Pero si Dios no está estamos perdidos. Ubica correctamente el escudo, y no permitas que nadie ni nada toque tu relación con Dios y con Su cuerpo, que es Su Iglesia.
Los escudos se aceitaban para hacerlos resbaladizos, de manera que los dardos resbalaran en ellos. Y la palabra de Dios dice: “¡Levantaos, oh príncipes, ungid el escudo!” Isaías 21:5. Ahora, el aceite representa la unción del Espíritu Santo.
Sin la unción del Espíritu Santo no podemos usar el escudo
Por lo tanto, el Señor nos está diciendo que sin la unción del Espíritu Santo no podemos usar el escudo de la fe. O si lo usamos no nos protegerá como debería ser al estar lleno de agujeros hechos por los dardos al ser débil nuestra fe. Es por eso que decimos que la Unción del Espíritu Santo no es una alternativa, sino una necesidad que tenemos todos los cristianos.
Cuando enfrentamos las luchas protegidos por nuestra fe y con la unción del Espíritu Santo, los ataques del enemigo se vuelven ineficaces y se cansa, en su cansancio lo derrotamos en el nombre de Jesús; por esto, cristianos…., “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” Santiago 4:7, busquemos la Unción y Dios nos dará la victoria.
El escudo de la fe tiene dos principios de efectividad
Lo que hablas, recordando que “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11:1; y lo que haces, por lo que el Señor nos dice: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” Juan 15:7.
Y cuando usamos el escudo de la fe uniéndonos con nuestros hermanos y con la iglesia, avanzamos hacia nuestros objetivos en la voluntad del Señor. Es allí cuando oramos los unos por los otros, compartimos nuestras peticiones y creemos en ellas, desatando para todos la bendición de Dios.
Las palabras que hablamos en fe
En segundo lugar, el escudo de la fe son las palabras que hablamos en fe. Proclamando lo que no vemos frente a todo lo que nos está sucediendo. De manera que cuando viene la pobreza, comenzamos a hablar en fe de la bendición que recibiremos de parte del Señor. Y así con cada dardo que recibamos, ya sea enfermedad, problemas, falta de trabajo, o familia.
Manifestamos estar cubiertos con el escudo de la fe al hablar de lo que no se ve. Pero con la seguridad de que se verá. Y ésta es nuestra forma de expresar lo que Dios va a hacer. Y no lo hacemos bajo las emociones, sino en la convicción y seguridad de lo que Dios dice en Su Palabra.
¿Ha tenido en su mente malos pensamientos? ¿Estaba cruzado de brazos sin hacer nada? ¿Ha estado orando y se encontró con pensamientos, o ideas que interfieren con su concentración en Dios? ¿Ha estado leyendo la Biblia o haciendo los estudios bíblicos y le resultó imposible concentrarse?
Conclusión
Debemos estar preparados para los ataques satánicos y agresiones que a veces pueden ser fuertes y destructivos, por eso el apóstol nos exhorta a tomar “el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” Efesios 6:16.
El escudo de la fe siempre llama a la acción “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” 2 Corintios 10:5.
Apagamos los dardos de fuego del maligno tomando el escudo de la fe y utilizándolo para defendernos, resistamos al diablo y huirá de nosotros.
© Julio Torres. Todos los derechos reservados.






