Cultura de cancelación

Predicas Biblicas

Updated on:

Mirada Cristiana: Cultura de Cancelación

Predicas Cristianas

Prédica de hoy: Mirada cristiana : cultura de cancelación

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Oseas 4:6; Juan 8: 7

Introducción

La manera en la que vivimos día a día como sociedad, está en constante cambio. Hay aspectos que se quedan y otros que terminan por ser abandonados. La cultura de  cancelación, sin lugar a dudas forma parte de nuestro imaginario colectivo desde hace varios años y desde una mirada cristiana, tenemos el deber de reflexionar y actuar al respecto.

“La cancelación” no es precisamente algo nuevo, pues desde los círculos de comunicación más pequeños ella ha existido. Sin embargo éste término ha podido popularizarse gracias a la globalización y las innumerables maneras que tiene el internet de conectar y también crear desconexión en las personas.

Dejar de apoyar a “quién no lo merece” por actitudes ó acciones cuestionables, es algo que parecería tener sentido, hasta que es llevado a su más profunda expresión de odio.

¿Cuándo la cancelación se convierte en un juicio? y aún más importante, sí somos conocedores de la Palabra de Dios ¿quiénes somos nosotros para juzgar?

I. Mirada cristiana : cultura de cancelación – Búsqueda de identidad

1. Somos pueblo de Dios ( 1 Pedro 2:10)

La cultura de cancelación existe y perdura porque las personas están de acuerdo en que así sea. Es decir, no existe por casualidad sino que es causado por nuestras acciones y tiene un motivo específico de ser.

Mediante éste proceso las personas reafirman su identidad y eligen lo que está bien, dejando apartado a quién consideran que está mal.

¿Qué pasa sí analizamos ésta búsqueda de identidad desde una mirada cristiana? Si bien no nos identificamos con el que pecado ¿qué debe hacerse con el pecador? ¿cancelarlo?

En la segunda carta de Pedro, se explica de manera muy clara que al ser pueblo de Dios, hemos conocido también la misericordia. Cancelar a alguien, es un acto que no conoce nada de la compasión, que se complace en rechazar y que ha olvidado una parte muy importante de la humanidad.

Nuestro Padre ha sido el primero en educarnos y tener misericordia de nosotros ¿por qué no hacerlo con los demás?

Sí nuestra identidad está construida como parte del pueblo de Dios, podemos aceptar que no hay lugar en nuestros corazones para la cultura de la cancelación.

2. Somos capaces de ser transformados ( 2 Tesalonicenses 3:5)

Un aspecto importante sobre la cultura de la cancelación, es el de pensar que una persona será la misma para siempre, sin tener derecho a cambiar. Bajo una mirada cristiana esto carece de sentido, pues sí hay algo que nos aseguran las Escrituras es que Dios puede transformarnos.

La palabra “cancelar” etimológicamente significa “cubrir de rejas”. Independientemente de lo que haya dicho la persona que está siendo cancelada, ¿no sería una mejor opción educarla?

Lo importante aquí es entender que mientras el mundo extiende y normaliza sistemáticamente la cancelación, Jehová nos acepta y libera, para que podamos formar parte de su familia.

Cuando aceptamos a Cristo entendemos que la puerta de la misericordia está abierta para nosotros, siempre y cuando podamos arrepentirnos y convertirnos a su nombre. Éste perdón recibido es causa de la gracia que se nos ha permitido y tomamos como salvación.

3. No somos de éste mundo (Romanos 12:2)

Quizá en nuestro paso por el mundo también seamos cancelados aunque ya hayamos aceptado a Cristo y nuestras causas sean justas. Lo importante es que no estamos solos en esto, pues hasta el mismísimo Jesús fue odiado por el mundo. Literalmente “cancelado” y aún con eso jamás desistió de su fe y lo que tenía para decir.

Jehová en su palabra, nos dejó un mensaje muy poderoso y es que no debemos amoldarnos al mundo actual. Realmente la cultura de cancelación no es más que un mecanismo de alineación.

Nadie que no esté entregado a Dios, puede hacer juicios de exclusión, e incluso quiénes lo están tampoco lo hacen, pues no es lo que enseña el Evangelio. Si queremos saber qué está bien ó mal, la Biblía, la iglesia y la oración son contactos fieles que nos guiarán mucho mejor que el mundo.

II. Mirada cristiana : cultura de cancelación – Acción misionera

1. Ser tolerantes (Romanos 14:1)

Entender que la cultura de la cancelación no está bien puede ser posible a través de una acción y actitud misionera. Cuando en nuestra boca se haya la palabra de Dios como propósito, la tolerancia se convierte en una gran amiga.

Cancelar lo diferente ó tomarlo para ser juzgado gravemente, no se corresponde con una identidad cristiana. Nuestro deber es tolerar desde el respeto, siempre dispuestos a compartir el amor de Dios, sin importar quién esté del otro lado escuchando.

Tolerar no significa precisamente estar de acuerdo, pero es un requisito indispensable para poder mantener la paz. Cuando carecemos de ella, pensamos en someter a todos a nuestro criterio, perdiendo objetividad y empatía hacia quienes nos rodean.

2. Ser amorosos (Romanos 13:8)

Amar al prójimo es parte de la ley que Jehová dejó para nosotros. Sí alguno se cree digno de ser partícipe en la cultura de la cancelación, se ha olvidado de amar profundamente.

Esto no solo aplica para quienes conocemos o son buenos con nosotros, sino también para aquellos que no, allí es donde se encuentra el verdadero amor.

Cuando amamos con verdad, damos el ejemplo a través de nuestra actitud. Una mirada cristiana, una dosis de amor en un mundo lleno de odio, puede hacer una gran diferencia. La transformación parte de esa educación sincera que solo pueden dar los corazones misioneros y entregados a la obra del Padre.

3. Renunciar al ego (Santiago 3:16)

Debemos ser cuidadosos con la manera en la que sentimos, cómo nos dirigimos a los demás y cómo expresamos nuestros deseos. Parte de la repercusión de la cultura de la cancelación deviene en un aumento afluente del ego en la personas.

Éste es impulsado por redes sociales y nuevas maneras de percibirnos a nosotros mismos a través de ellas.

Reconocer que por nosotros mismos no somos nada, nos da una gran visión cristiana sobre nuestro valor. Jehová es el que permite que seamos iluminados, pero de otra manera sería imposible.

Si viviéramos de ésta manera ¿andaríamos por el mundo creyendo que tenemos el derecho de cancelar a alguien?

Renunciar al ego no quiere decir que debamos bajar nuestra autoestima. El amor propio que tenemos debe basarse en la humildad y amor que podemos llegar a sentir, más no en querer ser mejor que los demás.

Conclusión

Es innegable que el pecado existe, que hay acciones y palabras que en definitiva están llenas de maldad. Sin embargo, lo que nos diferencia al mundo es cómo respondemos ante el pecador, el acusado ó el diferente.

Nuestras palabras pueden crear puertas o salidas del Evangelio y somos responsables de ellas.

Debemos tener una mirada cristiana firme para actuar ante sucesos actuales como la cultura de la cancelación. Esto se trata de ser inamovibles ante la palabra de Dios y hacer uso de sus enseñanzas para poder compartir su amor y misericordia. Nadie merece ser cancelado, y ninguno es quién para cancelar.

Sí el mundo pretende juzgar y cancelar por equivocaciones o malentendidos, Jesús está con sus brazos dispuestos a abrazarnos y perdonarnos.

Nuestra más importante misión es ser capaces de extender ésta verdad a todos nuestros hermanos. Qué no hayan más personas canceladas, pero sí amadas y dispuestas a entregar sus vidas para honrar el nombre de Dios.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

PredicasBiblicas.com | Predicas Cristianas Escritas

Predicas Biblicas
Autor

Predicas Biblicas

Somos un equipo ministerial de creyentes fieles, y siervos comprometidos con Jesucristo y con la enseñanza de Su Palabra. En Predicas Bíblicas trabajamos con un mismo propósito: ofrecer predicas cristianas, estudios bíblicos y mensajes que evangelizan, edifican y enseñan la sana doctrina. Creemos en el poder transformador de la Palabra de Dios y servimos para que cada persona pueda fortalecer su fe, acercarse más a Cristo y crecer espiritualmente con contenido bíblico sólido, confiable y fundamentado en la verdad.

Deja un comentario