El arca de Salvación | Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Texto Biblico: Génesis 6
Introducción
¿Han examinado alguna vez la historia de Noé? En el día de hoy quiero que examinemos lo que aconteció con Noé porque existen varias cosas que nos demuestran como vivir vidas Cristianas victoriosas. Porque el tiempo es corto no leeremos él capitulo completo, pero si no han leído la historia de Noé, les recomiendo que la lean en su tiempo de meditación.
Cuando leemos el principio del capitulo seis de Génesis vemos que las cosas en ese entonces no eran muy diferentes a hoy en día. Aquí podemos encontrar que el hombre de ese entonces, tal como el hombre hoy en día, se había rebelado en contra de Dios.
El hombre no le había dado a Dios el lugar que Él se merece. El hombre había tomado por alto todas las bendiciones que Dios había derramado sobre ellos y las había pisoteado. Era una generación tan perversa y rebelde que causo que Dios se arrepintiera de haberles creado.
Su dolor fue tan grande que decidió eliminar todo lo que con tanto amor había creado (Génesis 6:5-7). Pero algo grande sucedió y es aquí donde comienza nuestra lección. De todas las personas en el mundo Dios encontró a una persona que le amaba, y le honraba. Dios encontró a Noé. La Palabra de Dios nos dice:
Génesis 6:8 – Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.
Aquí encontramos lo esencial en nuestro caminar Cristiano. En este mundo en que vivimos es fácil perder la esperanza, es fácil caer en la tentación, es fácil descorazonarnos, es fácil perder la fe.
Hermanos estas cosas son muy fáciles, pero como Cristianos, como el pueblo de Dios que somos, tenemos que asegurarnos que las circunstancias de este mundo no nos desvíen de nuestros caminos. ¿Cómo podemos hacer esto? La respuesta a esta pregunta la encontramos en las cualidades de Noé. Examinemos las cualidades cuales causaron que él hallara gracia en los ojos de Jehová.
Génesis 6:9 – Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.
La primera cualidad de Noé es que era un hombre justo. Pero, ¿qué quiere decir esto? ¿Que significa ser un hombre justo? Aquí en este versículo encontramos la definición de un hombre justo, la Palabra nos dice: “con Dios caminó Noé.”
Aunque Noé vivía en un mundo corrupto, aunque Noé vivía completamente rodeado de maldad, Noé no se aparto de Dios. Noé se aparto de todas esas cosas que desagradaban a Dios. Esto es lo que Dios espera de su pueblo. Esto es lo que Dios requiere de su pueblo.
Si queremos hallar gracia en los ojos de nuestro Dios lo primero que tenemos que hacer es separarnos de las cosas de este mundo. El primer paso ha dar para ser hombres justo es caminar con Dios en todo lo que hacemos.
Esto quiere decir que no obstante la circunstancia o situación, Dios tiene que ocupar el primer lugar en nuestras vidas. Esto quiere decir que tendremos que en muchas ocasiones negarnos a nosotros mismos.
Tenemos que negarnos a nosotros mismos porque en muchas ocasiones la carne, el deseo, y el placer nos pueden conducir a apartarnos de los caminos de Dios. Nos puede conducir y en muchas ocasiones nos conduce lejos de la voluntad de Dios. En muchas ocasiones tropezamos con cosas en nuestro diario vivir que nos causan dolor, tristeza o confusión.
En muchas ocasiones el pueblo de Dios tropieza con cosas que nos hacen dudar de nosotros mismos, nuestras familias, amistades y hasta podemos dudar de la propia existencia de Dios. En muchas ocasiones llegamos a pensar que Dios se ha olvidado de nosotros.
Una vez que esto sucede, una vez que estos pensamientos llegan a nosotros, pues entonces nos rendimos a la tentación y caemos nuevamente en una vida de pecado. Una vez que esto sucede dejamos de caminar con Dios y dejamos de ser justos.
Nos desviamos del camino estrecho y nos encontramos en el camino ancho que solo conduce a los brazos del enemigo. Estoy seguro que todo lo que les he dicho hasta ahora son cosas que todos sino la mayoría de ustedes ya conocían. Estoy seguro que ya se deben estar preguntando ¿cómo podemos mantenernos justo? La respuesta a esta pregunta es fácil de encontrar.
Cuando leemos lo acontecido en el tiempo de Noé vemos que Dios le dio una misión a cumplir. Dios le instruyo a que construyera un arca porque Él iba a destruir todo lo que habitaba en la tierra con un diluvio (Génesis 6:14-17). ¿Que hizo Noé?
Noé no titubeo, él no dudo. Esta es la segunda cualidad de Noé, él estaba atento a la voz de Dios. Esto es algo que todos tenemos que aprender, tenemos que aprender a escuchar la voz de Dios. Tenemos que aprender que lo que Dios nos dice, que lo que Dios nos instruye es de suma importancia.
Les digo esto porque si no estamos atentos a la voz de Dios, si no estamos prestando atención a lo que él nos dice y advierte, entonces no recibiremos las bendiciones que él tiene para nosotros. Si no estamos dispuestos a escuchar, entonces no seremos justos en los ojos de Dios.
Cuando estamos atentos a la voz de Dios, cuando somos obedientes, cuando estamos dispuestos a caminar con Dios, entonces Dios se glorifica en nuestras vidas. Cuando estamos dentro de Su voluntad, hallaremos gracia en los ojos de Jehová y seremos justificados. Hermanos, el hombre justo sabe exactamente lo que debe hacer y más importante lo que tiene que hacer.
El justo no duda de la voluntad de Dios, el justo no cuestiona lo que Dios ha mandado. Leí una ilustración el otro día que es un gran ejemplo de esto. Resulta ser que había este hombre Cristiano que le estaba orando a Dios para que Él le revelara lo que tenia que hacer, le revelara y le dirigiera como él podía evangelizar.
Un día este hombre se monto en el ómnibus como acostumbraba hacer para dirigirse a su trabajo. Pero ese día el ómnibus estaba vacío, solo el chofer y él lo ocupaban. Después de varios minutos de viaje el ómnibus hizo una parada y un hombre se monto y procedió a sentarse en el asiento al lado del hombre Cristiano.
El hombre de repente comenzó a llorar y diciendo “mi sufrimiento es grande, ¿cómo puedo recibir la paz?, Necesito de Dios, pero Él no me escucha, ¿qué tengo que hacer para ser salvo?” Entonces el Cristiano calmadamente cerro sus ojos y comenzó a orar diciendo “Dios, ¿qué debo hacer? Envíame una señal.” ¿Se puede usted imaginar lo que hubiese sucedido si Noé hubiera hecho lo mismo? Pero no fue así, la Palabra nos dice:
Génesis 6:22 – Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó
Aquí vemos claramente que la tercera cualidad de Noé es que él era un hombre obediente. Cuando Dios le dijo a Noé que construyera el arca todavía no había comenzado a llover. Imagínense como esto le pudo lucir al mundo. Estoy seguro que por obedecer a Dios muchos pensaron que estaba loco.
Estoy seguro que cayo en las lenguas de muchas personas, que cayo en las lenguas de esa generación perversa, fue juzgado y criticado. Pero a Noé no le importo nada de esto, Noé se mantuvo fiel, el se mantuvo obediente a lo que Dios le había dicho. No existe mucha diferencia entre Noé y el pueblo de Dios hoy en día.
Nosotros recibimos la promesa que nuestro Señor Jesucristo vendrá por su pueblo, recibimos la promesa que el justo estará para siempre con Dios (1 Tesalonicenses 4:16-17; Romanos 6:23). Pero, en muchas ocasiones el pueblo de Dios sufre por desobediencia.
En muchas ocasiones el pueblo de Dios sufre porque tal como el hombre en el tiempo de Noé, ignoran las señales, ignoran las advertencias, y le dan mas importancia a las cosas del mundo que a las cosas de Dios.
Lo que sucede con mucha frecuencia también es que pretendemos que no hemos escuchados las advertencias de Dios, y por consecuencia sufrimos grandemente. La pregunta que nos debemos hacer a nosotros mismo es ¿estamos haciendo lo que Dios manda? Nosotros al igual que Noé hemos recibido instrucciones de lo que tenemos que hacer. Todos sabemos que Dios nos ha encomendado una misión en este mundo, todos sabemos que Dios quiere que vivamos de una manera muy diferente a la manera que vive el mundo.
Pero en muchas ocasiones no somos obedientes. Nos dejamos influenciar por lo que se pueda decir, nos dejamos influenciar por las opiniones y las criticas de los que nos rodean. Nos dejamos influenciar por el placer, nos dejamos influenciar por la comodidad, nos dejamos influenciar por los celos, nos dejamos influenciar por la avaricia, en si existen muchas cosas que pueden influenciar nuestras vidas. Pero, una vez que esto sucede, una vez que dejamos que estas cosas y cosas similares nos influencien, pues entonces dejamos de obedecer a Dios. Es por eso que encontramos una gran advertencia de lo que nos puede suceder y lo que desdichadamente acontece todos los días en el pueblo de Dios:
2 Pedro 3:3-7 – Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. 5 Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.
Desdichadamente escuchamos de hermanos y hermanas que se apartan de Dios, que vuelven a una vida de pecado y ataduras. Escuchamos de hermanos y hermanas que vuelven a las cosas del mundo por causa de las influencias de este mundo tal como encontramos en estos versículos. Lo que se ve con mucha frecuencia en estos casos es que el pueblo de Dios entonces comienza a criticar.
Pero nosotros, los que estamos atentos a la voz de Dios, los que somos obedientes a sus mandatos, tenemos la responsabilidad de restaurar y no la de criticar a esos hermanos. Es nuestra responsabilidad de enseñarles el camino nuevamente al arca que Dios proveyó.
En el tiempo de Noé, él tuvo que construir un arca para poder ser salvo, pero en el tiempo nuestro el arca fue construida por Dios. El arca de nuestra salvación no es de madera, no fue construida por las manos de los hombres.
Nuestra arca fue construida por Dios mismo. Existe un arca que todos debemos entrar, existe solo un arca para nuestra salvación y su nombre es Cristo Jesús.
Para concluir.
Tenemos que seguir el ejemplo de Noé en nuestro vivir Cristiano. Noé no permitió que las cosas de este mundo interrumpieran su obediencia a Dios. Noé no permitió que las cosas de este mundo influenciaran de la manera que actuaba y se comportaba.
Noé persistió en un mundo de maldad. Noé no se desanimo sino hizo la voluntad de Dios, hizo tal como Dios le había instruido. No había comenzado a llover, no estaba cerca de un puerto o del océano, pero Noé construyo el arca sin dudar ni un segundo. Noé se mantuvo justo ante los ojos de Dios.
Mantengámonos justos ante los ojos de Dios, enseñemos el camino a la salvación a todos esos que no la conocen. Enseñémosle el camino al arca a todos aquellos que puedan haber perdido su camino, a todos aquellos que se puedan encontrar fuera del arca.
Tenemos mucho que aprender de Noé, tenemos que poseer las tres cualidades que él tuvo. Tenemos que ser justos para hallar gracia en los ojos de Jehová, y para poder obtener este privilegio, para poder alcanzar esta bendición, tenemos que estar atentos a Su palabra y más que todo obedientes de ella.
Acordémonos que no importa cuan grande la tormenta pueda ser, Dios tiene un arco iris preparado para todo aquel que halle gracia en sus ojos.
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