El clamor de sus hijos

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Predicas Cristianas Predica de Hoy: El clamor de sus hijos

Predica Cristiana Texto Bíblico: “Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. … tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía. ... todos los años aquél varón subía de su ciudad para adorar y ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová…… 1 Samuel 1:1-13

Introducción

El clamor de sus hijos llegará siempre a la presencia del Señor cuando ese clamor brote desde el mismo corazón y le busquemos en humillación. Pidiendo como conviene, en unidad de espíritu. Porque el Espíritu es quien intercede por nosotros con gemidos indecibles ante el trono de la gracia.

Es un tiempo duro el que vivimos, es duro por la situación económica. Es duro por la situación de la pandemia (coronavirus) que esta afectando al mundo. Estamos atravesando por un tiempo duro porque las personas alrededor del mundo están en un estado de pánico. Entre el aislamiento, distanciamiento social y la cuarentena, el coronavirus esta produciendo un gran estado de caos en todas las partes del mundo. Es un tiempo duro porque parece ser que los gobernantes se pelean por su propias cosas, y no hallan una solución a los muchos problemas de este pueblo que sufre las consecuencias de su peleas y errores.

Consideremos los aspectos espirituales

Pero no quiero hablar hoy de los problemas materiales. Hoy quisiera que consideremos los aspectos espirituales de lo que nos sucede a cada uno de nosotros en al menos alguna área de la vida.

Nos dice la palabra de Dios que este varón Elcana, tenía dos mujeres (Ana y Penina). En ellas podríamos representar a los hijos de Dios, y al resto del mundo. En una primera y superficial lectura, podríamos decir que Penina era feliz y se hallaba bendecida. Pues tenía hijos, y allí debemos considerar que era muy importante en ese tiempo el tener hijos, el tener descendencia. En tanto que Ana sufría, pues aparentemente era estéril, y por ello no tenía hijos.

Esta primera lectura podríamos decir que es la lectura que hace el mundo de la vida diaria y cotidiana. O es también la lectura que hacen aquellos cristianos a medias, que no confiando en la sabiduría de Dios, aún comparan sus vidas y progresos con la gente del mundo.

Esto es así porque aún hay dudas en sus corazones. Es así porque aún le prestan oídos al enemigo cuando susurra a sus oídos. Pero como verdaderos cristianos, somos hijos de Abraham por la fe, y no hay en nosotros lugar para la duda. Como tampoco hay lugar para la incredulidad entre nosotros. “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios” (Romanos 4:20).

Pero Elcana convivía con ambas mujeres, subía a adorar con ambas. Cuando ofrecía sacrificio daba su parte a Penina y sus hijos. Pero a Ana daba una parte escogida. Una parte mejor, porque Elcana amaba a Ana a pesar de no tener fruto de su vientre.

Dios aborrece el pecado pero ama al pecador

Muchas veces vemos como injusto que Dios dé algo, o que permita una bendición, para a quien no le busca de corazón, o esté en medio de la iniquidad. Pero debemos entender que Dios da a todos, porque Dios ama a toda su creación.

No debemos preocuparnos por lo que reciban los injustos, pues sabemos que la parte escogida será para nosotros. La mejor parte es nuestra, y la mejor parte de la dádiva de Dios es la salvación y la vida eterna. Algo que  que ya nos ha sido entregada a través del sacrificio de su Hijo Jesucristo en la cruz del Calvario (Juan 3:16).

No debemos preocuparnos por ver que los impíos reciben lo que aparentan mayores bendiciones, pues vendrán el día en que muchos querrán estar con el Señor en su reino. Pero “Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí serás el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 13:41-42). Allí podremos ver la verdadera justicia que es la justicia de Dios. “Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos para oír, oiga” (Mateo 13:43).

El mundo se burla de nuestras convicciones y creencias

Penina se burlaba de Ana, y hacía todo lo posible para que ella se enojara y se llenara de tristeza. Ana solo lloraba y no comía. El mundo se burla de nuestras convicciones y creencias. Muchas veces quienes están mas cerca nuestro, aquellos que deberían ser quienes nos sostengan y levanten en las caídas, son nuestras mayores piedras de tropiezo. Porque al ellos no tener la luz de Cristo, tienen sus mentes entenebrecidas. Se hallan cegados por el dios de este siglo, y es éste quien les usa para traernos tristeza y llanto.

¿Cuantas veces te ha sucedido como a Ana, y en el momento en que vas a adorar al Señor, ya sea en tu cámara privada o cuando vas a la casa del Señor a hacerlo, aparece una Penina usada por el demonio y dispuesta a hacerte sufrir, aparece alguien que viene a hacerte llorar para que pierdas la bendición?

Este era el momento que usaba Penina, cuando subían a adorar a Jehová. El momento cuando vas a adorar al Señor, es el momento en que el enemigo tratará de robarte tu descanso espiritual. El enemigo tratará de saquear tu paz, tu gozo en el Señor. Tratará de que pierdas la alegría de saberte un verdadero hijo de Dios y heredero de su salvación.

Tendremos luchas y pruebas

No dudes ni un instante que vendrán las luchas y las pruebas, aún dentro de tu misma casa como las tenía Ana con aquellos mas cercanos. Pero si verdaderamente has depositado tu confianza en Cristo, allí estará el Señor para consolarte.

El Señor estará presente para decirte: “Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿no te soy yo mejor que diez hijos?” (vers. 8). Tener el Espíritu Santo es nuestra bendición pues es nuestro paracleto. El Espíritu Santo es el consolador que nos dejo el Señor (Juan 16:7) para que nos ayude en el tiempo de aflicción.

Allí es donde debemos fortalecernos en Cristo, y levantarnos como poderoso gigante en medio de la tribulación, en medio de la lucha. “Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en silo; mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová. Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente” (verss. 9-10). Descansa en el Señor y pon tus problemas ante el estrado de Cristo que será Él quien abogue por tu causa.

Ora, clama y llora en Su presencia

Ora, clama y llora en Su presencia, con amargura en el alma, pero con gozo en tu espíritu. La bendición está sobre ti. Recuerda que aún antes de que abras tu boca para pedirle, el Señor ya ha respondido la petición y ha desatado la bendición en el cielo, para que a su tiempo puedas recibirla aquí en la tierra por tu confianza en Cristo. Recuerda que el tiempo es del Señor.

Debemos mirar nuestras bendiciones, aún aquellas que no han llegado a nuestras manos pero que clamamos por ellas al Señor, a fin de que no pesen demasiado las cruces que llevamos, piensa que las cruces nos las merecemos y que a través de ellas seremos fortalecidos en nuestra fe, en tanto que no tenemos derecho de reclamar nuestras bendiciones pues éstas son dádivas de Dios y vienen a nosotros por su gracia y misericordia; si queremos mantener un equilibrio en nuestro espíritu, debemos mirar con los mismos ojos, debemos medir con la misma vara tanto lo que está a nuestro favor como lo que está en nuestra contra. Si así no lo hiciéramos, seríamos injustos y desagradecidos con el señor y nos dañaríamos a nosotros mismos.

Cuatro cuernos

Leamos la palabra de Dios en Zacarías 1:18-21 “Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos. Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos? Y me respondió: Éstos son losa cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén. Me mostró luego Jehová cuatro carpinteros. Y yo dije: ¿Qué vienen éstos a hacer? Y me respondió, diciendo: Aquéllos son los cuernos que dispersaron a Judá, tanto que ninguno alzó su cabeza; mas éstos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para dispersarla”.

Hablamos anteriormente de las Peninas que solo buscan traernos tristezas y aflicciones; que bien pueden ser los cuernos a que se refiere este pasaje. Pueden ser los problemas, las habladurías, chismes o celos que se mueven dentro de las congregaciones o dentro de nuestras familias. Cosas que hacen dispersar a las ovejas, rompiendo o aún destruyendo congregaciones o familias completas. Pero quizás podríamos profetizar en este tiempo la restauración, pues es el tiempo en que han venido los artesanos dispuestos a destruir las obras del maligno.

Los cuernos son símbolos de fuerza que actúan poderosamente en el campo espiritual. Son cuatro y vienen de los cuatro puntos cardinales. Así son las luchas y ataques que sufrimos como creyentes. Así fueron los poderes paganos e idolátricos que atacaron por siempre al pueblo de Dios, y que aún hoy lo siguen haciendo para destruir, dispersar o sacar de la iglesia a aquellos que no estando firmemente parados sobre la roca que es Cristo, se tambalean ante el embate de éstos cuernos de maldad.

Pero allí están también los artesanos, los obreros del Señor que sin mirar sus propias situaciones o necesidades, ponen todas sus fuerzas y el instrumental necesario del que les ha provisto Dios, para destruir, para derribar los muros con que el enemigo cerca o separa de Dios a aquellos que escuchan aún el susurro de Satanás que les hace desviar la mirada de Cristo para posarla en las pequeñeces, en las cosas superfluas.

En nosotros está la sabiduría de distinguir claramente a nuestro enemigo

Recuerda que es el engañador y que actúa siempre con sutileza. Ten cuidado pues el enemigo es como el tero que grita lejos de su nido para que no le descubran. El enemigo aparenta estar en cualquier sitio menos donde realmente está, y puede que lo tengas mas cerca aún de lo que podrías imaginar, agazapado y esperando a quién devorar.

Pero alcemos nuestros ojos al cielo como lo hizo Zacarías y esperemos confiados en Cristo que es quien nos ha de defender. Él será quién destruya los muros y los lazos que el enemigo tienda en nuestros caminos.

Profeticemos ahora la caída de los muros, y éstos caerán como cayeron los muros de Jericó por la obra poderosa de Dios. Profeticemos nuestra libertad de la opresión y el cautiverio en que nos tenía sometido Satanás y el pecado. “Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de ella” (Zacarías 2:4b).

Profetiza ahora tu libertad, pues Cristo ya te ha hecho libre y te limpió de todo pecado con Su sangre derramada en la cruz. Este es el tiempo en que debes vivir tu liberta, es el tiempo en que deben volver los cautivos a Jerusalén. Es el tiempo en que toda la humanidad debería volverse al Señor y buscarle en santidad y adoración.

Jerusalén será habitada sin muros

La palabra nos dice que Jerusalén será habitada sin muros a causa de la multitud de hombres y del ganado. La multitud de hombres la deberemos traer cada uno de nosotros desarrollando nuestros talentos para hacer la obra de Dios aquí en la tierra, predicando el evangelio a toda criatura.

Pero no se trata solamente de hablarles sino que debemos traerles a la casa del Señor para que ellos le conozcan en profundidad. Debemos comprometernos con el Señor a generar esa multitud que le adore y que le sirva. Luego vendrá la abundancia, el ganado en medio de ella del que habla la palabra, es símbolo de abundancia, de riqueza, de bendición de Dios y nos dice que estará en medio de Jerusalén. La bendición de Dios estará en medio de Su pueblo que le adora en espíritu y en verdad.

Él será muro de fuego

Y en el vers. 5, nos dice el Señor que Él será muro de fuego en derrededor. Cuando estés firme en Jerusalén, cuando estés firme y consolidado en las cosas de Dios, nadie ni nada te podrá dañar pues será el Señor quien te defienda.

Él te protegerá de todo ataque, Su gloria estará siempre en medio de su pueblo. “Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca la niña de su ojo… he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojos a sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió. Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová” (Zacarías 2:8-10).

Volvamos a Ana, en el vers. 19. Dice la palabra que Jehová se acordó de ella. El Señor se acordará de ti también si clamas como Ana, desde tu corazón, sin importarte qué piensan los demás. A Ana el sacerdote la tuvo por ebria, y a ti tal vez te tengan por fanático, por iluso o por loco. Pero bendita locura si es en Cristo Jesús. Clama que el Señor leerá tu corazón y concederá tu petición. Hallarás gracia delante de Dios cuando te humilles y le busques en santidad.

Conclusión

Leamos los verss. 26-28Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová”. Ana clamó y su oración fue escuchada por Dios y recibió la respuesta.

Ana hizo voto, se comprometió (vers.11) y cumplió entregando a Dios lo que había prometido. Ahora, “Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” dice el Señor en Jeremías 33:3. Pero ten cuidado de cumplir todo lo que prometes. Porque “Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?” (Eclesiastés 5:5-6).

© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.

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Luis Alberto Coria
Autor

Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, soy un Pastor jubilado. Estoy casado con Nora Griselda Correa; tenemos cuatro hijos. Tuvimos una iglesia en Córdoba, Argentina, que formaba parte del ministerio El Nuevo Pacto. Somos fieles seguidores de la palabra de Dios.

1 comentario en «El clamor de sus hijos»

  1. aleluya excelente predica nos gozamos las dos IGLESIAS aca en Nayarit México con sus predicas igual los centros de rehabilitación usted es un hombre de Dios que maravilla haberlo conocido Dios me guío asta usted hay fiesta por qué usted se ha levantado con poder en JEHOVÁ

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