Enseñaré a mis hijos el favor de Dios

Luis David Meza

Enseñaré a mis hijos el favor de Dios Predicas Cristianas

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Predicas Cristianas Texto Bíblico Principal: Proverbios 3:1

INTRODUCCIÓN

Usted debe saber que el favor de Dios está sobre usted porque Dios lo ama de tan grande manera, que prefirió entregar a su hijo Jesús a qué pasara por el dolor de la crucifixión, con tal de que usted tuviera en quién creer para mantenerse en los caminos de Dios y así verse con usted toda la eternidad. Esa es la razón por la cual el trato privilegiado de Dios, que es su favor, lo persigue, por su grande amor de Él hacia usted.

La semana pasada aprendimos que el favor de Dios está sobre nosotros porque Dios nos ha coronado de su favor. Su favor es nuestra corona.

Aprendimos que no somos un accidente, que formamos parte de los planes de Dios, y los planes de Dios son para nuestro bien, para darnos un futuro lleno de bienestar.

En esta celebración del día del niño, hablaremos de uno de los mejores regalos que como padres podemos hacerle a nuestros hijos, que es enseñarles a vivir del favor de Dios.

De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Enseñaré a mis hijos el favor de Dios.

I. TUS HIJOS CRECERÁN EN EL FAVOR DE DIOS

Creo firmemente que las nuevas generaciones ocuparán los lugares de influencia en el mundo, de hecho cada día aparecen gobernadores y presidentes de los países, más jóvenes que antes, pero debemos estar conscientes que quienes van a preparar a esas generaciones nuevas, somos nosotros, es nuestra generación.

Así que tenemos la gran responsabilidad de enseñar que el favor de Dios acompaña a nuestras generaciones.

(NVI) Proverbios 3:1-4 “Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos. 2 Porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad. 3 Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. 4 Contarás con el favor de Dios y tendrás buena fama entre la gente.”

Esto es lo que hacen tus enseñanzas y tus mandamientos sobre tus hijos, los harán prosperar y contarán con el favor de Dios y la buena fama entre la gente.

Debes enseñarles a tus hijos que el favor de Dios está sobre de ellos y también el favor de la gente.

(NVI) Lucas 2:52 “Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente.”

Mientras ellos ganan estatura con su alimentación, tú los debes alimentar de sabiduría para que al crecer gocen del favor de Dios y de las personas, y entonces se les abran las puertas que nadie puede cerrar, pues son puertas que Dios tiene abiertas para nuestros hijos.

II. PROFETÍZALE A TUS HIJOS EL FAVOR DE DIOS

Debemos hablarles a nuestros hijos acerca del favor de Dios. Debemos profetizarles que los hijos de Dios recibimos un trato privilegiado por el solo hecho de ser sus hijos. No por lo que hacemos o dejamos de hacer, sino por lo que Él es: Nuestro Padre.

Proverbios 31:1 “Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.”

La palabra hebrea para profecía aquí es מַשָּׂא (massa) significa: Acción de llevar a cuestas,como algo que llevan cargando en sus espaldas.

Tus hijos llevan tus palabras a cuestas como un gran cargamento que llevarán en sus espaldas toda la vida. Puede ser una carga que los alimente en el camino de su vida, como a este hombre, Lemuel, que parece ser que su mamá le decía desde niño que él sería rey, o que era un rey, o pueden ser tus palabras una pesada losa en las espaldas de tus hijos porque les has puesto cargas negativas, pensamientos de fracaso, de limitación, de derrota, de miedo o de escasez.

En griego profecía es la palabra profeteia que significa declaración inspirada por Dios. Así que inspírate en Dios, piensa lo que Dios quiere para tus hijos y profetiza sobre de ellos. No te inspires en lo que hacen mal sino en lo que Dios dice que llegaran a ser.

Números 11:29 “Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.”

Dios quiere que tú te inspires en Dios y profetices la plenitud de Cristo sobre tu vida y sobre la vida de tus hijos.

Isaac profetiza sobre Jacob.

Veamos esta historia que nos hará reflexionar acerca de lo que declaramos para nuestros hijos:

Isaac estaba ya viejo y quería pronunciar su bendición para sus generaciones, y la costumbre era dársela al primogénito.

(NVI) Génesis 27:1-10 “Isaac había llegado a viejo y se había quedado ciego. Un día llamó a Esaú, su hijo mayor.—¡Hijo mío! —le dijo.—Aquí estoy —le contestó Esaú. 2 —Como te darás cuenta, ya estoy muy viejo y en cualquier momento puedo morirme. 3 Toma, pues, tus armas, tu arco y tus flechas, y ve al campo a cazarme algún animal. 4 Prepárame luego un buen guiso, como a mí me gusta, y tráemelo para que me lo coma. Entonces te bendeciré antes de que muera. 5 Como Rebeca había estado escuchando mientras Isaac le hablaba a su hijo Esaú, en cuanto éste se fue al campo a cazar un animal para su padre, 6 ella le dijo a su hijo Jacob:—Según acabo de escuchar, tu padre le ha pedido a tu hermano Esaú 7 que cace un animal y se lo traiga para hacerle un guiso como a él le gusta. También le ha prometido que antes de morirse lo va a bendecir, poniendo al Señor como testigo. 8 Ahora bien, hijo mío, escúchame bien, y haz lo que te mando. 9 Ve al rebaño y tráeme de allí dos de los mejores cabritos, para que yo le prepare a tu padre un guiso como a él le gusta. 10 Tú se lo llevarás para que se lo coma, y así él te dará su bendición antes de morirse.”

Quiero que vea a Rebeca, madre de Jacob preocupada por las palabras de bendición del padre sobre su hijo Jacob. Pero eran tan importantes las palabras que el padre pronunciara sobre el hijo, que mire lo que dijo Jacob a su mamá:

(NVI) Génesis 27:11-12 “Pero Jacob le dijo a su madre:—Hay un problema: mi hermano Esaú es muy velludo, y yo soy lampiño. 12 Si mi padre me toca, se dará cuenta de que quiero engañarlo, y esto hará que me maldiga en vez de bendecirme.”

Jacob se las arregló para aparentar ser Esaú y sobre él fueran dichas las palabras de bendición de su padre, e Isaac le dijo estas palabras de bendición:

(NVI) Génesis 27:27-29 “Jacob se acercó y lo besó. Cuando Isaac olió su ropa, lo bendijo con estas palabras: «El olor de mi hijo es como el de un campo bendecido por el Señor. 28 Que Dios te conceda el rocío del cielo; que de la riqueza de la tierra te dé trigo y vino en abundancia. 29 Que te sirvan los pueblos; que ante ti se inclinen las naciones. Que seas señor de tus hermanos; que ante ti se inclinen los hijos de tu madre. Maldito sea el que te maldiga, y bendito el que te bendiga.»

Esaú gritó y lloró de dolor al saber que las palabras de bendición de su padre habían sido dichas a su hermano Jacob en vez de a él y clamó por que su padre recogiera esas palabras para Jacob y se las diera a él, pero Isaac no podía hacerlo, ya estaban dichas.

(NVI) Génesis 27:32-35 “Isaac comenzó a temblar y, muy sobresaltado, dijo:—¿Quién fue el que ya me trajo lo que había cazado? Poco antes de que llegaras, yo me lo comí todo. Le di mi bendición, y bendecido quedará. 34 Al escuchar Esaú las palabras de su padre, lanzó un grito aterrador y, lleno de amargura, le dijo:—¡Padre mío, te ruego que también a mí me bendigas! 35 Pero Isaac le respondió: —Tu hermano vino y me engañó, y se llevó la bendición que a ti te correspondía.”

El gran impacto de tus palabras.

Tus palabras son de gran impacto en tus generaciones, Dios nos entregó a su Hijo Jesús, Él quiere que nosotros le entreguemos a nuestros hijos, Dios quiere generaciones después de ti de hijos que le sirvan. La parábola del hijo pródigo nos enseña lo que es el favor de Dios, tanto si apenas vas llegando a Cristo como si llevas toda una vida dedicada a Él, el favor de Dios estará siempre para ti.

Busca la presencia de Dios y como al rey Lemuel, profetiza sobre tus hijos su favor, que ellos se acostumbren a vivir bajo el favor de Dios y habremos cumplido al entregarle a Dios nuestras generaciones.

Cuando tu hijo esté en rebeldía, no clames en víctima y desesperación ¿Por qué a mí Señor? ¿Por qué a mí? Más bien ora diciendo: Padre, te agradezco porque mi hijo está bajo tu favor, muy bendecido, tomará buenas decisiones. Está libre de cualquier atadura y cumplirá su propósito.

Cuando tus amigos o familiares te pregunten como está tu hijo, tú responde diciendo: Bien, está muy favorecido por Dios, bendecido en todo, está tomando buenas decisiones, es amable y respetuoso. ¡Sólo que aun no lo sabe!

Profetiza todo el tiempo sobre ellos y habremos preparado una generación para Dios.

III. TU CONGRUENCIA SELLARÁ TUS PALABRAS

Debes hablarle a tus hijos y enseñarles a vivir bajo el favor de Dios, pero debes ser congruente con lo que les hablas. Debe haber una congruencia entre lo que hablas y lo que haces.

(NVI) Jeremías 32:38-41 “Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios. 39 Haré que haya coherencia entre su pensamiento y su conducta, a fin de que siempre me teman, para su propio bien y el de sus hijos. 40 Haré con ellos un pacto eterno: Nunca dejaré de estar con ellos para mostrarles mi favor; pondré mi temor en sus corazones, y así no se apartarán de mí. 41 Me regocijaré en favorecerlos, y con todo mi corazón y con toda mi alma los plantaré firmemente en esta tierra.”

Saber que Dios hizo pacto de nunca apartar su favor de ti y además saber que Él se regocija en darte su favor, es una gran noticia,quiere decir que Él se llena de alegría y júbilo por favorecernos.

Pero Dios dice, que debe haber coherencia entre su pensamiento y su conducta, para el bien de ellos y de sus hijos.

Tú debes ser una persona que en todo tiempo declara el favor de Dios sobre su vida, que confía en que tarde o temprano llegará su favor a tu vida. No puedes ser una persona que cuando las cosas van mal comiences a preocuparte o a rezongar y después decirle a tus hijos, que confíen en el favor de Dios.

Debes ser congruente en todo tiempo.

IV. MINISTRACIÓN

Vamos a orar para quitar toda losa pesada que hayamos puesto en nuestros hijos y pedir al Espíritu Santo su ayuda para enseñar a nuestros hijos con nuestras palabras y acciones a vivir bajo el favor de Dios.

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Autor

Luis David Meza

Plenitud en Cristo es una iglesia fundada el 25 de octubre de 2009 por los pastores Luis David Meza y Olga Meza. Somos una iglesia bajo la gracia, que anuncia el mensaje de la justicia de Cristo y su favor inmerecido por fe.

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