El nombre de Jesús

Ricardo Hernandez

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Predicas Cristianas Prédica de Hoy: El nombre de Jesús

Predicas Cristianas Texto Biblico: Isaías 9:6

Introducción

Durante toda nuestra vida se nos llama por nuestro nombre, ese que nuestros padres eligieron cuando nacimos. Ese nombre nos identifica para siempre. También por nombre  conocemos a otras personas, a nuestra familia y amigos.

Conocemos lo que hicieron otras personas en la historia y los nombres que quedan escritos para la posteridad. También hay calificativos que nos identifican como buenos, malos, fuertes, débiles, etc.

Es nuestro esfuerzo que el nombre tenga significado para los demás. Queremos que nuestro nombre signifique todo lo positivo posible en la sociedad. Queremos tener éxito en todas las cosas que emprendamos y nuestro nombre cobra relevancia. Relevancia  que no la tenía cuando éramos niños. 

Pensemos por un momento en el significado de nuestro nombre. ¿Estamos satisfechos con este ejercicio? estoy seguro que podemos mejorar eso un poco. También se nos conoce en la fase relacional como hijos de alguien, padre de alguien, esposo o esposa de alguien. El nombre nos identifica y define ante los demás. 

Pero hay un nombre que lo cambia todo. Un nombre que está en lo más alto y ninguno puede estar arriba de el. El nombre de Jesús.

I.  El nombre de Jesús conocido desde siempre

a. Fue anunciado (Génesis 3:15)

El plan de que Jesús viniera a este mundo fue anunciado desde el principio de la creación.  También encontramos en el antiguo testamento, en diferentes partes, como sería su nacimiento y su vida en esta tierra (Isaías 9:1-7). Las escrituras lo indican, los profetas lo gritaban, el Salvador vendría a la tierra.

b. Jesús es Dios (Juan 1:1)

Jesús fue desde el principio y ha estado con Dios desde siempre. Jesús es Dios. Cuando lo nombramos estamos nombrando al Dios creador y formador de todo lo que hay. Debemos hacerlo con reverencia y respeto. En este mundo tratamos con respeto a aquellos líderes, presidentes o reyes, ¡cuánto más al Rey de Reyes!. 

II. Su venida

Su venida era esperada, más todos pensaban que el Rey de Gloria vendría con fuerza y violencia a salvarnos. 

a. Le esperaban (Mateo 2:1-12)

Encontramos en la biblia como los entendidos de las escrituras esperaban al Señor. Le llevaban regalos y buscaban las señales que los llevaran hasta el maestro. Imagínese usted, conociendo ellos las escrituras sabían que la promesa del Mesías estaba desde Genesis. Muchísimo tiempo pasó y ellos supieron que en su generación sus ojos habían de ver al Cristo. Debemos como ellos estar atentos para conocer los tiempos de Dios.

b. Circunstancias adversas (Mateo 1:18-25)

Las circunstancias en las que nació Jesús no fueron para nada las ideales. Desde antes de su nacimiento el enemigo buscaba cómo destruirle. María y José tuvieron que correr, esconderse y sufrir persecución por esta causa. Pero los planes de Dios no pueden ser detenidos.

c. Se hizo hombre (Filipenses 2:7)

Dios mismo bajó a este mundo como hombre. Se despojó de su gloria celestial y no le importó venir a este mundo lleno de pecado y corrupción. Filipenses dice que tomó forma de siervo pues el mismo Jesús indicó que no había venido a este mundo a juzgar sino a salvarnos.

III. Su vida

Al comprender todo lo que Jesús alcanzó al andar en la tierra nos quedamos sorprendidos del tiempo que le tomó. Antes de ser cristiano y conocer las escrituras, pensaba que Jesús estuvo en la tierra predicando por décadas. Pero fue sorpresa el conocer que solo fueron tres años y medio de ministerio. En solo ese tiempo cambió la historia de la humanidad.

a. Varón perfecto (Hebreos 4:15)

Jesucristo fue todo Dios, pero también todo hombre. La biblia dice que fue tentado en todo, como cualquier hombre, pero con la diferencia que Él no pecó. Fue tentado como cualquiera de nosotros actualmente es tentado, pero logró vencer cada una de las tentaciones y no conocer el pecado. Es nuestro ejemplo a seguir, el llegar a ser como Cristo.

b. Jesús lloró (Juan 11:35)

El versículo más corto de la biblia nos muestra una gran característica del corazón de Jesús. Él ama a sus amigos. Se alegra con nosotros, se regocija. Se entristece también cuando no hacemos lo correcto y sufre con nuestras tribulaciones. 

c. Jesús hace milagros (Lucas 7:21)

Jesús Predicaba el mensaje de salvación, pero acompañado de los milagros Él hacía muchos milagros y maravillas. Para que toda la gente creyera en sus palabras. Vemos a Jesús compadecerse de los ciegos, de los cojos y sordos. También de los que tenía espíritus inmundos. En su mensaje Jesús siempre tuvo en cuenta a los más necesitados (Lucas  4:18-19).

d. En el nombre de Jesús (Lucas 10:17)

Jesús mismo comisionó a algunos de sus discípulos para predicar y estos se gozaban cuando hasta los demonios se sujetaban al nombre de Jesús. También leemos en Hechos como los demonios conocen el nombre de Cristo y temen. Su nombre tiene poder. Si nos refugiamos en su nombre tenemos la protección divina y nada puede hacernos daño. 

IV. Su muerte

Jesús predicó con autoridad y de igual manera hizo milagros. Sufrió cuando supo que su tiempo en la tierra había terminado y que su obra debía concluir. Lo que inició en esta tierra con circunstancias desfavorables debía terminar con una muerte humillante.

a. Como cordero (Isaías 53:7)

Jesucristo fue apresado de forma injustificada. Un testigo falso se levanta desde sus mismos discípulos y le entrega a prisión. Otros discípulos intentan liberarlo por la fuerza pero Él se los impide. 

El Rey de gloria, quien tenía a su disposición legiones de ángeles que pelearan por Él decide no resistirse y acompañar a los soldados. Durante el juicio, sabiendo lo que le esperaba también decide no defenderse de las acusaciones. Como describe el profeta Isaías Él enmudeció. Y como un cordero fue llevado al matadero. A pesar de la aflicción que sentía, por amor decidió dar su vida.

b. Y muerte de cruz (Filipenses 2:8)

No bastó vivir como hombre siendo Dios y venir a la tierra en condiciones adversas. No bastó con dar su vida por una humanidad desagradecida. Sino que se hizo obediente hasta la muerte. Leemos los relatos de su muerte, una muerte sobre todo humillante.

Nuestro maestro sufrió la más grande humillación por amor a nosotros. Pablo lo remarca en el libro de Filipenses como cristo se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la cruz. Y debemos imitar su obediencia, y ser obedientes a la palabra de Dios.

V. Su salvación (Romanos 5:10)

Con su muerte Cristo cumplió con su plan en la tierra, proveernos una manera de acercarnos a Dios. En romanos vemos que fuimos reconciliados con Dios por medio de la muerte de su hijo. Jesús nos enseñó cómo vivir en esta tierra y con su muerte nos dio la salvación de nuestra alma.

Un hombre perfecto, sin pecado, entregó su vida y derramó hasta la última gota de su sangre para redimir todos nuestros pecados. El velo del templo se rasgó, no existen más sacrificios por el pecado, ya Cristo murió una vez y para siempre por nuestros pecados.

Este es el regalo más grande que una persona puede recibir y fue gracias a ese gran sacrificio que Jesús hizo. Ahora en su muerte tenemos el perdón de nuestros pecados. Un perdón que no merecemos pero que de todas maneras Él nos lo regaló.

Cuando Él se fue de la tierra envió al Espíritu Santo para acompañarnos en nuestro caminar con Dios. Hoy en día podemos acercarnos confiados a Dios, sentir su presencia y ver milagros gracias al poder de Dios. Dios sigue siendo bueno con nosotros y nos continúa dando de su gracia y mostrando su poder.

VI. Su segunda venida (1 Tesalonicenses 4:14-17)

Cristo se marchó pero prometio que volveria. Volverá por su pueblo con poder y gran gloria. Ya no volverá en las mismas condiciones de su primera venida, sino vendrá lleno de luz y poder a traer a su pueblo, a los que creen en su nombre. A los que le hayan recibido en su corazón y hayan aceptado ese sacrificio que Él hizo para el perdón de pecados.

Todos queremos verle algún día. Hoy solo podemos imaginar limitadamente cómo será ese día. Podemos fantasear en su aspecto, pero nuestra mente no tiene la capacidad de comprender toda su gloria.

Esperemos pacientemente esa segunda venida del señor.

VII. El nombre de Jesús

La biblia dice que ante ese nombre toda rodilla se doblará (Filipenses 2:10). Jesús es el autor y consumador de nuestra fe (Hebreos 12:2) a Él solo adoramos y sólo por medio de Él y su sacrificio podemos tener entrada al trono celestial. Ya que no nos fue dado otro nombre, por nadie más podemos ser salvos (Hechos 4:12).

Conclusión

Conociendo la vida y muerte de Jesús comprendemos por qué su nombre es el más alto. Conociendole nos damos cuenta perfectamente por qué debemos llamarle Admirable. y es que faltan los calificativos al mencionar su nombre, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Conociéndole comprendemos que no existe ninguna razón para dejar de adorarle.

Él es digno de recibir toda la adoración. Es digno de que nos postremos sobre nuestras rodillas y permanezcamos a sus pies. Es digno que le confesemos como nuestro rey y señor. No se nos ha dado otro nombre para poder ser salvos. No se nos ha dado otro nombre en quien encontremos consuelo. No se nos ha dado otro nombre a quien adorar. 

A Él sea toda la gloria, el honor, el poder y la adoración desde la eternidad hasta la eternidad. a Él y solo a Él adorad, Su nombre es Jesús. Que el sea tu Dios y salvador. Amén.

© Ricardo Hernández. Todos los derechos reservados.

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Autor

Ricardo Hernandez

Soy Ricardo Hernández, un apasionado estudiante de la Palabra que busca inspirar a otros a renovar su mente en Cristo. En un mundo que nos impulsa a conformarnos a sus valores, siento el llamado de guiar a mis hermanos y hermanas a una transformación profunda, basada en la verdad de Dios.

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