En la predica cristiana de hoy, exploraremos el tema del nuevo pacto entre Dios y sus hijos. Este pacto divino implica la promesa de Dios de escribir sus leyes en nuestros corazones, concediéndonos libertad y acceso al Lugar Santísimo. A través de la reflexión en las predicas cristianas y la enseñanza bíblica, comprendemos que la bendición de Dios se recibe mediante la fe y la obediencia, no a través de sacrificios o pactos humanos.
Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Predica de Hoy: Nuevo Pacto
Predica Cristiana Texto Bíblico: Hebreos 10:16-23
Introducción
Hay muchos que dicen ser hijos de Dios, se congregan en las iglesias, pero no conocen a Dios. Escuchan las predicas cristianas, la palabra pero no la entienden. Como no la entienden no pueden cumplir la voluntad de Dios.
Es por eso que con frecuencia se transforman en incrédulos, rebeldes y desobedientes. Lo que les hace andar errantes como las olas del mar, sin una dirección clara. Eso les impide proyectarse al futuro que el Señor les presenta como Su voluntad, a fin de recibir la plenitud de sus bendiciones.
Esta bendición que comenzó antes de la fundación del mundo, es la que nos lleva al conocimiento de la voluntad de Dios. Y nos permite heredar la gloria futura haciéndonos coherederos con Jesucristo. Haciéndonos ser partícipes del evangelio de la salvación y nos posibilita ser sellados con el don del Espíritu Santo, que es quien nos aferra a nuestra herencia hasta que estemos en la presencia del Señor.
Enseñanzas biblicas: Nuevo Pacto
“Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.“
Nuevo Pacto de Bendiciones
La bendición es una ofrenda de Dios que nadie se puede ganar. La primera y gran bendición que nos da a sus hijos, es la salvación. De manera que ésta, como todas las demás que nos regala, se desarrollan y reciben cuando hay fe.
De las enseñanzas biblicas aprendemos que en la creación, Dios bendijo a todas las criaturas y les entregó la ley de la multiplicación.
En el antiguo pacto la bendición de Dios se manifestó sobre todo en lo terrenal. Pero las enseñanzas biblicas nos revelan que finalmente Jesucristo bendijo al hombre con Su Palabra. Jesucristo bendijo al hombre con la entrega de Su vida sin pecado como sacrificio para la reconciliación de la humanidad.
La plenitud de bendición implica la participación eterna en la gloria de Dios, por lo que el creyente debe saber que ha sido escogido en Jesucristo.
“sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” 1 Pedro 3:9
Y por esto deberá demostrar su agradecimiento por las bendiciones de Dios llevando una vida bajo el temor de Dios, y la obediencia en la fe.
El Nuevo Pacto
Luego la Biblia cuando habla de un nuevo pacto entre nosotros y Dios, ese nuevo pacto es la solución definitiva para la rebelión del hombre, pues:
“este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” Jeremías 31:33
A través de las enseñanzas biblicas aprendemos que esta bendición de Dios comenzó con la venida de Jesucristo en carne. El Señor bendijo a través de Su Palabra, de sus milagros, de su conducta.
El Señor impuso sus manos en los niños, perdonó a los pecadores, y la bendición llegó a su máxima expresión al ofrecer su vida sin pecado como sacrificio en la cruz para la reconciliación de la humanidad con Dios Padre. Jesucristo tomo la maldición que pesaba sobre los pecadores y poniéndosela sobre sus espaldas., por lo tanto:
“bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” Efesios 1:3.
En Nuevo Pacto Vs. El Primer Pacto
El Primer Pacto
En el primer pacto Dios hizo una promesa:
“Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho” Éxodo 24:3
En el Nuevo Pacto nos dice:
“Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel. Después de aquellos días, …: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” Hebreos 8:10-12.
Pero hay algo que debemos hacer como hijos de Dios y es tener claridad respecto de los pactos de Dios, sobre todo quien lo hace, y para eso debemos ir a la fuente, es decir, a lo que Dios mismo ha dejado escrito.
Cuando Dios hizo la promesa de bendecir a Abraham, juró por sí mismo. Dios no le hizo jurar a Abraham, “porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente” Hebreos 6:13-14.
Abraham no pactó con Dios
No fue Abraham quién pactó con Dios, sino Dios quién entró en pacto con él. Dios le dio una promesa y ni siquiera le preguntó si aceptaba o no aquello que le estaba prometiendo. Él solo le juró que la iba a cumplir y le ordenó lo que debía hacer. “Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” Génesis 12:1.
Dios nunca ha mandado al hombre pactar con Él por sus bendiciones, pero sí nos ha ordenado obedecer y confiar en sus promesas. Y si alguien cree que puede tocar el corazón de Dios con dinero, cree que puede darle algo a cambio de un milagro, o cree que puede comprar los favores de Dios, está completamente equivocado.
“porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efesios 2:10
De manera que la mejor ofrenda que le podemos dar al Señor, Él ya la preparó de antemano bendiciendo nuestro trabajo. Y el mejor servicio que podemos dar para su obra, Dios ya lo preparó de antemano regalándonos dones para hacerlo.
Preparó de antemano
Todo lo preparó de antemano para que cuando hiciéramos buenas obras la gloria sea solo para Él.
“porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos” 1 Crónicas 29:14
Entonces deberíamos preguntarnos: ¿Le damos ofrendas al Señor para recibir su bendición? La respuesta es NO. Le damos porque Él ya nos bendijo de antemano, mucho antes que se la diéramos.
Palabra de Dios
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” Efesios 1:3.
“Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. ... pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová” Ezequiel 37:12-14
“Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, Obedeciendo a la voz de su precepto. Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad. Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, En todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, a Jehová” Salmos 103:20-22
“Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos. Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído” Isaías 65:21-24.
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