El poder del enfoque – Parte 2

José R. Hernández

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Predicas Cristianas Prédica de Hoy: El poder del enfoque – Parte 2

Base Bíblica: 1 Reyes 19:19-21; 2 Reyes 2:1-11.

Introducción

Quiero comenzar esta prédica, recordándoles que esta es la segunda parte de la prédica llamada el poder del enfoque. En aquella ocasión, les comentaba que según el DRAE, una de las acepciones de la palabra enfocar es: dirigir la atención o el interés hacia un asunto o problema desde unos supuestos previos, para tratar de resolverlos acertadamente.

Pero enfocar tiene otros significados. También según el DRAE, enfocar es: hacer que la imagen de un objeto producida en el foco de una lente se recoja con nitidez sobre un plano u objeto determinado.

Quizás el concepto es algo técnico para aquellos que no somos conocedores del mundo fotográfico, pero sabemos que nuestros smartphone enfocan de forma automática al momento de hacer una foto. No lo hacen inmediatamente, hay que esperar unos segundos, hasta que la cámara del celular recoja con nitidez el objeto, persona, o paisaje, al cual queremos tomarle una foto.

Cuando tomamos una foto con nuestro smartphone, y no esperamos a que el celular realice el enfoque de forma correcta, la foto puede que salga borrosa. En cambio, cuando esperamos que el celular realice el enfoque, la calidad de la imagen aumentará considerablemente con respecto a una foto donde no le damos tiempo a la cámara para que enfoque bien.

Hay una notable diferencia entre una foto enfocada, y una desenfocada.

Quizás usted no reconocería una foto de su esposa, de su hijo, o de su padre, si esa foto estuviese bastante desenfocada. Y es en casos como estos donde entendemos el poder del enfoque.

De forma similar, el poder del enfoque tiene ese efecto en nuestra vida. Una vida enfocada en las cosas de Dios, se ve muchísimo mejor que una vida enfocada en cualquier otra cosa. Hay situaciones en nuestra vida donde todo parece borroso, nos falta claridad, hay ausencia de brillo, el contraste es muy bajo, y simplemente todo se ha tornado opaco.

Es aquí donde debemos revisar qué tan enfocados estamos en aquellas cosas que Dios quiere que nos enfoquemos, y descubrir lo beneficioso que resulta para nosotros el poder del enfoque.

Esta prédica cristiana es la segunda parte del poder del enfoque, porque sencillamente algo hacen mejor aquellas personas que se enfocan en lo que Dios ha determinado para ellos.

El poder del enfoque – Desarrollo.

En la primera parte, nos basamos principalmente en la relación que hubo entre Elías y Eliseo. Estos dos grandes profetas del antiguo testamento, son protagonistas de grandes milagros narrados en la Biblia, en los libros de primera y segunda de reyes. Como muchos conocen, Elías fue a buscar a Eliseo a su casa para seguir la instrucción que Dios le dio, cuando le dijo que Eliseo sería el profeta que le reemplazaría (1 Reyes 19:16).

De este suceso aprendimos la primera enseñanza que fue: enfócate en tu llamado. A través de los estudios biblicos y predicas cristianas aprendimos de Eliseo que cuando Dios llama, no importan las cosas, o las personas que debamos dejar atrás. Eliseo dejó a su familia, dejó su negocio, dejó su tierra, dejó todo por seguir el llamado que Dios le hizo.

Cuando leemos 1 Reyes 19:21, la biblia dice que Eliseo fue tras Elías, “y le servía”. Al leer este versículo, aprendí la segunda enseñanza que es la siguiente:

I. El poder del enfoque: Enfócate en tu líder.

Muchas de las personas relevantes que aparecen en la Biblia, tuvieron a una persona que los guió por el camino que Dios quería. Podía ser su padre, un amigo, un pastor, un anciano, un profeta, un sacerdote, un rey, o un levita; sin importar el título que tuviese, el hecho es que generalmente estas personas tuvieron a alguien cerca para instruirle, educarle, enseñarle, guiarle, influenciarle, corregirle, y posicionarle como Dios quería hacerlo.

Josué tuvo a Moisés, Samuel tuvo a Elí, Saúl tuvo a Samuel, Joás tuvo a Joiada, los discípulos tuvieron a Jesús, Timoteo tuvo a Pablo, y Eliseo tuvo a Elías. Tengo la seguridad de que así como estas personas tuvieron a alguien que les facilitara el camino con sus consejos y enseñanzas, Dios ha colocado a alguien que pueda cumplir esa función con nosotros aquí en la tierra. Algunos de ellos, ocupan puestos de liderazgo en nuestras congregaciones, y generalmente, son nuestros pastores.

En Hebreos 13:7 se nos exhorta a acordarnos de nuestros pastores que nos hablaron de la Palabra de Dios. El pastor de una congregación es a quien Dios colocó para guiar a ese grupo de personas por la dirección que Él quiere.

Lamentablemente, las redes sociales como Instagram, y Youtube, nos han acercado tanto a otros líderes, predicadores, y pastores de otras congregaciones, que pareciera que valoramos más a otros pastores, que a los propios. Olvidamos que son nuestros pastores las personas que Dios destinó para guiarnos.

En Josué 1:1 encontramos un versículo que generalmente pasamos por alto. Cuando se habla de Moisés, se utiliza la expresión “siervo de Jehová”, pero cuando se habla de Josué, se utiliza la expresión “servidor de Moisés”. Esto me hizo formularme la siguiente pregunta: ¿es que acaso Josué no era un siervo de Jehová también?, ¿o es que el título de “siervo de Jehová” solo era para Moisés?

En este pasaje, aprendí que muchas veces para servir a Dios, debes servir a alguien aquí en la tierra. Que a Josué no se le identificara como siervo de Jehová no quiere decir que no lo fuese, sino que la forma en que Josué servía a Jehová era sirviendo al siervo de Jehová, en este caso, Moisés.

La Biblia dice en 1 Timoteo 5:17 que los ancianos que gobiernan bien, sean dignos de doble honor, especialmente aquellos que predican y enseñan. No creo que hayan personas que nos prediquen, y enseñen tantas cosas sobre el camino de Dios como lo hacen nuestros pastores.

El servir es una característica intrínseca en aquellos que se han enfocado en el llamado que Dios les ha hecho, y por lo general, estas personas se enfocan en las personas que les han enseñado, y guiado por el camino correcto, como lo son los pastores y líderes de sus congregaciones.

Es productivo el enfocarse en nuestros pastores porque el querer seguir a varias personas puede generar confusión. Por ello es necesario estar seguros de que estamos en la congregación donde Dios quiere que estemos, la cual es pastoreada por la persona correcta, que Dios quiere que nos guíe, ayude, corrija, y enseñe.

En Mateo 13:57, Jesús dijo algo que lamentablemente muchas congregaciones siguen practicando: no hay profeta sin honra sino en su propia tierra y en su casa. Es triste que al pastor de una congregación se le valore más en otro lado que en su propia congregación.

Es simplemente no entender que estas personas que trabajan para Dios al frente de una iglesia, hacen una obra muchas veces poco valorada y remunerada, que demanda un sacrificio sumamente grande como ningún otro oficio u profesión puede exigir.

Sería sabio preguntarnos si servimos a nuestros líderes como Josué servía a Moisés, o como Eliseo servía a Elías, y qué tan lejos somos capaces de seguir a nuestros líderes. Digo esto porque Eliseo fue un ejemplo de como se debe servir y seguir a un líder, a un mentor, o un pastor, del cual tú entiendes que Dios lo puso en tu camino para tal fin.

En 2 Reyes 2:1-6, se narra como Eliseo siguió a Elías a donde este fuese. Elías iba a Bet-el, entonces Eliseo iba a Bet-el. Elías iba a Jericó, entonces Eliseo iba a Jericó. Elías iba al Jordán, entonces Eliseo iba al Jordán.

Llama la atención en ese pasaje que, en los lugares que visitaron, habían profetas que le hablaban a Eliseo, pero Eliseo estaba tan enfocado en Elías que no le importaba lo que decían los demás profetas. 

Cuando estás enfocado en tu líder, no te importa lo que digan los demás. Siempre habrá personas que hablen de más sobre tu líder o pastor, sin embargo, confiemos en que esa es la persona que Dios destinó para guiarnos, y entendamos que vale la pena seguirle.

En 2 Reyes 2:7-8, dice que Elías golpeó las aguas del Jordán, y estas se separaron. Fue exactamente lo que hizo Eliseo un tiempo después (2 Reyes 2:14). Pensando en esto, entendí que enfocarte en tu líder hace que no te despegues de él, hasta que te capacite con lo que Dios tiene para ti.

Hay cosas que necesitas aprender, y que solo lo vas a lograr si estás cerca de esa persona que Dios colocó para guiarte.La tercera, y última enseñanza que puedo extraer de la relación entre Elías y Eliseo es:

II. El poder del enfoque: Enfócate en la palabra.

Cuando leemos 2 Reyes 9:9-10, vemos que Elías le pregunta a Eliseo qué quería que hiciese por él, y Eliseo le respondió que quería una doble porción de lo que él tenía. Entonces Elías le respondió que era algo difícil, pero que sería hecho si Eliseo lo viese cuando él se fuera.

Esa palabra fue lo que mantuvo a Eliseo enfocado en aquello que él quería, que era una doble porción del espíritu de Elías. Muchas veces lo que necesitamos es una palabra, una dirección, una guía de parte de Dios para poder transitar por la vida exactamente en su voluntad. Una promesa de parte de Dios es suficiente para cambiar nuestra vida completamente. Enfocarse en la Palabra de Dios puede hacer que una vida cobre sentido.

En 2 Reyes 2:11-12, dice que Elías iba caminando junto a Eliseo cuando de repente apareció un carro con caballos como de fuego, que separaron a Elías de Eliseo, y un torbellino se llevó a Elías. 

Mucha gente piensa o recuerda de forma incorrecta que Elías se fue al cielo en un carro de fuego cuando no fue así. La biblia dice que Elías se fue en un torbellino, y que el carro de fuego lo que hizo fue separar a los profetas.

Es increíble que Eliseo, a pesar de la distracción que significaba ver a un carro de fuego venir desde el cielo, no apartase la vista de Elías. Eliseo estaba tan enfocado en la palabra que había recibido, que algo tan sobrenatural y extraño como lo era un carro de fuego, no lo hizo desviar su atención.

Es necesario entender que en nuestro camino enfrentaremos elementos distractores. Habrá situaciones, cosas, y personas que de una u otra forma, podrán convertirse en un obstáculo para que la palabra o promesa que Dios nos hizo se cumpla.

Sin embargo, es necesario que como Eliseo, nos mantengamos enfocados en aquello que Dios nos prometió. En la vida de Jesús encontramos casos donde Él daba únicamente una palabra, y con esa palabra era suficiente para cambiar toda la situación de la persona que necesitaba una intervención divina.

Uno de los casos más emblemáticos es el de la hija de Jairo (Marcos 5:21-43). Aquí la Biblia nos dice que Jairo, siendo un principal de la sinagoga, se acercó a Jesús para implorar un milagro para su hija que estaba gravemente enferma.

En el trayecto, se consiguen a una enferma a la que Jesús sana, y cuando siguen el camino, llega alguien para decirle a Jairo que no molestara más a Jesús porque su hija ya había muerto. Es aquí donde Jesús aparece y le dice: “no temas, cree solamente” (Marcos 5:36).

Esa palabra, hizo que Jairo pudiese aferrarse a su fe a pesar de que en el camino le habían traído pésimas noticias. Siempre habrán elementos distractores, sin embargo nuestra fe es lo que hace que no perdamos el enfoque.

Si queremos ver el milagro de Dios en nuestra vida, necesitamos hacer como Jairo, y enfocarnos en aquello que Dios nos ha dicho; y al igual que Eliseo, podamos ver los resultados de vencer la tentación de distraernos de aquello en lo que Dios quiere que nos concentremos.

Conclusión

Quiero finalizar esta predica cristiana recordando los tres consejos que se extrajeron de la relación entre Elías y Eliseo. Enfócate en tu llamado, porque Dios te eligió para hacer algo en particular, y no cualquier cosa.

Enfócate en tu pastor o líder, porque es necesario aprender a servir a alguien en la tierra si de verdad queremos servir al Dios del cielo, y enfócate en la palabra, porque es la palabra de Dios aquello que nos da esperanza cuando nada ni nadie más la puede dar.

Si quieres hacer que tu vida sea fructífera y productiva, entonces es momento de aplicar el poder del enfoque. Dios les bendiga.

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El poder del enfoque – Parte 1

José R. Hernández
Autor

José R. Hernández

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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