Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Prédica de hoy: Empatía – Aportando positivamente
Predica Cristiana Lectura Bíblica principal: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es lay y los profetas” Mateo 7:12
Introducción
Hermanos hoy quiero exhórtales en el amor de Jesús, como Él lo ha hecho conmigo. Empezare haciéndote una pregunta ¿Tienes empatía? Por si no lo sabías, la empatía es la capacidad de ponerse en la situación emocional de otra persona.
Ahora que ya sabes que es la empatía, dime. ¿Te preocupas o te pones en el lugar emocional de las personas que te rodean, aunque no las conozcas?
Sé que la respuesta podría ser no. También entiendo que a veces nos encerramos en nosotros mismos, y no pensamos en como se esta sintiendo el que tenemos a nuestro lado.
Muchas veces también hablamos a la ligera, y tampoco pensamos en como se sentirá la persona con respecto a lo que le dijimos. Y quizás muchas veces actuamos de maneras que son hirientes para otras personas, pero que ni siquiera nos damos cuenta.
Nuestro texto bíblico principal nos declara que le hagamos al otro como quisiéramos que hicieran con nosotros. La realidad es que en nuestra vida cotidiana tenemos demasiados problemas, y una palabra que salga de tu boca podría ser para edificación, pero también podría ser para destrucción. Y esto es algo que no debería ser de esta forma [1].
I. Empatía – El mismo sentir (Romanos 12:15)
Como discípulos de Jesucristo llamados a obedecer la palabra de Dios, debemos estar en un mismo sentir con el que esta a nuestro lado. La realidad es que no hay nada más reconfortante que saber que alguien te esta apoyando, y que intenta entenderte, aunque no esté en tu lugar.
Eso es lo que tenemos que hacer nosotros. Siempre analizar en cómo me sentiría yo si estuviese en ese lugar, o si tuviese ese problema que tiene otra persona. Pensar en cuales son las palabras correctas que contribuyan para que se sienta un poco mejor [2]. Debemos pensar en cómo actuaria Jesús con esa persona.
Si tienen la oportunidad de ayudar a alguien aprovéchenla. Sirvamos de instrumentos en las manos de Dios. Tu no sabes si quizás esa palabra que digas cambie un corazón para bien, o a veces para mal. No te hagas ajeno a los problemas de tu hermano, sino más bien ayúdalo a resolverlos como si fuesen tuyos.
El mismo sentir es formar la habilidad de sentir, como siente mis hermanos, mis amigos, compañeros y mis enemigos. Eso es lo que nos enseñó Jesús. Sin importar Él entrego su vida por nosotros, entendiendo como humano porque Él fue 100% Dios y 100% humano. Es hora de aportar positivamente, y es la base de la palabra de Dios.
II. Empatía – Un mismo amor (Mateo 22:39)
¿Qué tanto te amas a ti mismo? Excelente, de esa misma manera debes a amar a los demás. No todas las personas se aman a si mismas. Pero eso ocurre cuando otras personas les han creado inseguridades, las cuales no permiten que se amen.
Tu que te amas así mismo debes amar al que tienes a tu lado, con amor puro y real.
Te voy a poner un ejemplo para que me entiendan mejor. Supongamos que estás en frente de una persona que sufre de un acné demasiado fuerte, ¿Sabrías que decirle? Quizás le recomendarías remedios, pero, ¿Crees que es lo correcto?
No supondrías tu que ya a intentado demasiadas cosas, pero que quizás ninguna le ha servido. O quizás le dirías: ¿Por qué no vas a un dermatólogo? Pensaste antes de eso que quizás no tiene los recursos financieros para acudir a un dermatólogo.
En muchas ocasiones ¿le harías el feo? O utilizarías palabras como: “que fea se te ve la cara así”, “ojalá a mí nunca me de eso”; “¿eso es acné? Esto solo es un ejemplo simple que ocurre con frecuencia. Un ejemplo simple de respuestas con falta de empatía. ¿Debe un cristiano hablar de esta manera? Claro que NO.
III. La empatía de nuestro corazón (1 Corintios 12:25-26)
Ahora pregunto, ¿no creen ustedes que las otras personas son igual de importantes para Dios como lo son ustedes? Claro que todos somos de igual importancia para Dios. Jesús murió por todos [3]. Su preocupación y padecimiento fue por todos, aún por los que ni siquiera habían nacido en ese tiempo cuando Él murió. Así mismo debemos ser nosotros.
Como fieles discípulos de Jesucristo debemos tener empatía. Y quizás más importante de todo, tenemos que permitir que el amor de Dios abunde en nosotros. Y si algún día no sabemos que decirle a una persona que está mal, tenemos que utilizar la palabra de Dios. Ya en la palabra es donde encontramos paz, gozo y tranquilidad.
IV. Empatía – Pensamientos que debes aportar
a. Confiar porque el Señor siempre nos acompaña (Salmos 9:10)
Tenemos que aportar tranquilidad a las personas. Expresarle que nuestro Dios siempre estará con él, como lo dice la palabra. Él es nuestro pastor y nada nos faltara [4]. Dios esta ahí aún cuando pasemos la peor situación, siempre dará fuerza y confianza.
b. Dios nos sostendrá (Salmos 55:22)
Es importante entender que solo Dios sostendrá la vida. No dejemos que el corazón se endurezca, sino que siempre este atento a la voz de Dios, para que Él obre y haga conforme a Su voluntad.
c. Dios tiene el mejor refugio contra el peligro (Proverbios 16:4)
Si el Señor es con nosotros, ¿quién contra nosotros? [5]. Debemos agarrarnos de Dios con firmeza. Nunca nos soltemos de Su mano. Recordemos que Él es el árbol de vida. Por Su amor y misericordia nos dio vida, y vida en abundancia [6]. Tenemos que entender que Dios tiene el mejor camino para combatir al enemigo [7].
d. Dios ofrece oportunidad para poder comenzar (1 Juan 1:9)
Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. No es tarde para comenzar de nuevo, mientras haiga vida hay esperanza. No eches en saco roto lo que ya se ha construido. Aún cuando nuestros pies traten de resbalar, nuestro Señor siempre estará para ayudarnos y volverá levantarnos y seguir en Él.
Para concluir
Debemos siempre pensar en el otro antes de pensar en nosotros mismos. Seamos compasivos y amenos a los problemas y dificultades de los otros, así como lo hace Jesús con nosotros. Pidámosle a Dios que podamos ser de aporte positivo para los demás. Pero ahora la pregunta que queda es, ¿cómo puedo aportar a los demás positivamente?
Hermanos, para aportar a los demás positivamente primero de todo tenemos que tener empatía. Segundo, tenemos que pensar positivamente. Pero, ¿qué es pensar positivamente? Bueno, la palabra positivo se refiere que es: “1. Cierto, efectivo, verdadero y que no ofrece duda. 2. adj. Que implica la existencia o presencia de algo.”[8].
Ahora bien; no quiero que nadie me mal interprete. Con esto no estoy diciendo ni implicando nada acerca de “el poder del pensamiento positivo” como enseñan los falsos profetas, y los cultos diabólicos.
Para los verdaderos discípulos de Jesús, pensar y aportar positivamente se refiere a tener plena convicción del Dios en que creemos. En otras palabras, tener una fe innata como la tuvo Abraham. Él siempre creyó a pesar de todas las situaciones vividas.
Abraham siempre confeso y tuvo seguridad que Dios no iba a fallar. Solo de esa forma podemos aportar con una fe fuerte impregnándola a las personas que se encuentren en una situación dura, sin animo o sin alguna razón de vivir. Esa es la fe que penetra y causa efecto.
[1] Santiago 3:10
[2] Efesios 4:29
[3] Juan 3:16
[4] Salmo 23
[5] Romanos 8:31
[6] Juan 10:10; Romanos 5:17
[7] Jeremías 29:11
[8] Diccionario de la Real Academia Española
© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.
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