Encendiendo la zarza con tu adoración | Predicas Cristianas
INTRODUCCIÓN
La semana pasada que me tocó predicar, hablamos acerca del poder sobrenatural que tiene la adoración, entendimos que todo nuestro cuerpo está diseñado para expresar adoración a Dios, arrodillándonos, levantando las manos, danzando y cantando.
Y vimos el pasaje donde Pablo y Silas, que estando presos y atados los pies con cadenas, adoraban a Dios cantando himnos y la prisión se abrió y las cadenas cayeron.
Hechos 16:25-26 “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. 26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.”
Yo estaba queriendo preparar el mensajero hoy y en medio de un momento de adoración a Dios, yo le preguntaba ¿Señor, qué tenía el Apóstol Pablo para que al adorarte cantando himnos, temblaron los cimientos de la cárcel, se abrieran todas las rejas de las prisiones y se rompieran las cadenas que los ataban a ellos y a los demás presos? Y me respondió con una visión, vino a mí la imagen de la zarza encendida delante de Moisés y me hizo saber que ahí estaba la respuesta de lo que le estaba preguntando.
Así que hoy quiero que vayamos a escudriñar un poco este pasaje, para descubrir juntos, de donde viene el poder que tiene la adoración. De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Encendiendo la zarza con tu adoración.
I. ¿QUIERES SER UNA ZARZA PARA SUS PROPÓSITOS?
Éxodo 3:1-3 “Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. 2 Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. 3 Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.”
Lo que le llama la atención a Moisés y por tanto la llama “esta grande visión”, no es que la zarza ardiera en fuego, sino que la zarza no era consumida.
Era común que las zarzas ardieran en el desierto por el extremo calor que hace ahí, pero lo normal era que la zarza comenzara a hacer ruidos, a tronar y a consumirse, tanto hojas como ramas y quedar reducida a cenizas por el fuego.
Pero lo impactante de esta visión, era que esta zarza no era consumida, ardía el fuego sobre ella, pero no era consumida, porque era el Ángel de Jehová el que estaba en medio de ella.
No era un fuego natural el que estaba sobre ella, era el fuego de la presencia de Jesús en ella.
Sigamos con el pasaje, Dios le dice a Moisés:
Éxodo 3:9-12 “El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. 11 Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? 12 Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.”
Dios le estaba mostrando a Moisés a través de la zarza que lo utilizaría a él igual que estaba utilizando a la zarza.
Moisés sin Dios hubiera sido consumido por Faraón. Si los planes de Moisés hubieran sido de él, Faraón lo hubiera consumido, por eso Moisés le dice: ¿Quién soy yo para ir contra Faraón? Pero Dios le contesta, mi presencia irá contigo y todos sabemos lo que pasó con Faraón y el pueblo egipcio.
Seamos como esta zarza.
Este pasaje lo he escuchado predicar siempre desde el punto de vista de Moisés diciendo: No importa quién eres tú, lo que importa es quien va contigo.
Pero hoy no te quiero predicar de Moisés, sino de la zarza. La zarza me sirve para ejemplificar lo que es la vida de un cristiano. Como cristiano podemos ser sólo dos tipos de zarzas, la primera es como esta zarza delante de Moisés, una zarza que recibe el fuego de Dios para que otros puedan ver la gran visión que Dios tiene para ellos.
Esta zarza sabía que era un árbol que sin la presencia de Dios no tenía mucho valor, pero lleno del fuego de Dios, servía, no para sentirse bien ella delante de Dios, ese no era el propósito de la zarza, sino su propósito era que Moisés se acercara y entonces conociera cual era el propósito de Dios para su vida.
Tú y yo como cristianos debemos de ser como esta zarza, debemos buscar estar llenos del fuego de Dios, pero no para sentirnos bien nosotros, ni siquiera para que Dios se sienta bien con nosotros, esa debe ser una consecuencia, nuestro principal motivo para estar llenos del fuego de Dios debe ser que otros se acerquen a ver el fuego de Dios en nosotros y entonces conozcan el primer gran propósito de Dios en ellos: La salvación.
Dios le mostró a Moisés a través del fuego de la zarza, el gran propósito que tenía Dios para él: Sacar a su pueblo de la esclavitud de Egipto.
Dios sigue teniendo el mismo gran propósito: Sacar a su pueblo del gobierno de Faraón. Faraón es figura del diablo y Egipto figura del mundo. Y Dios sigue teniendo el mismo propósito, salvar a su pueblo, que su pueblo sea salvo.
Juan 3:16-17 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.”
Dios está buscando zarzas dispuestas a arder con el fuego de su presencia para que otros se acerquen a Él y pueda salvarlos.
Por eso cada célula o tierra de reino tiene la misión de abrir casas para que llegue la gente que quiera conocer más de Dios y ser salvos.
II. UNA ZARZA QUE ESTORBA
Pero de la misma forma que no todo lo que brilla es oro, no todas las zarzas tiene la actitud correcta. Te voy a enseñar de una zarza que se equivocó de actitud.
Jueces 9:8-15 “Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. 9 Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? 10 Y dijeron los árboles a la higuera: Anda tú, reina sobre nosotros. 11 Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles? 12 Dijeron luego los árboles a la vid: Pues ven tú, reina sobre nosotros. 13 Y la vid les respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? 14 Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: Anda tú, reina sobre nosotros. 15 Y la zarza respondió a los árboles: Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo de mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.”
Todos los árboles, el olivo, la higuera, y la vid, no quisieron reinar sobre los demás árboles, porque ellos eran productivos para Dios y para los hombres, los dones que Dios les había dado los usaban para servir a Dios y a los hombres, pero esta zarza “se la creyó”, y quiso abrigar a los demás árboles debajo de su sombra, cuando la zarza es un arbusto que no da sombra, porque es muy pequeña y dijo: Y si no vienen a mí, salga fuego de mí y los devore a todos.
Esto le pasa al cristiano que está desenfocado de por qué es cristiano. Si creemos que Dios nos rescató para que ahora tengamos una buena vida, estamos desenfocado como esta zarza.
Dios nos rescató para que le sirvamos a Él y a la gente, para que lo bendigamos a Él y a la gente, no para que nos bendiga a nosotros primero, después bendigamos a Dios y si nos da tiempo, bendigamos a la gente.
Tu vida y la mía no pueden abrigar a nadie bajo nuestra sombra, porque sin el fuego de Dios somos como una zarza natural, no podemos abrigar a una esposa y menos a una familia, o a una empresa o a un negocio o a nuestros estudios, porque una zarza no da sombra y el fuego de las pruebas nos consume.
Pero con el fuego sobrenatural de la presencia de Dios en medio de nosotros, somos como la zarza del monte de Horeb, del monte de Dios, somos usados por Dios para que Jesucristo hable a la gente con la que nos vamos topando, de cuál es el gran propósito de su vida, primero su salvación y después, la salvación de los que están a su alrededor.
III. ¿POR QUÉ TEMBLÓ LA CÁRCEL DONDE ESTABA PABLO Y SILAS?
¿Quiere ver lo que realmente pasó dentro de la cárcel y del por qué tembló, por qué se abrieron las prisiones de todos y se cayeron las cadenas de todos, con unos, déjeme llamarlos, “simples cantos de adoración a Dios”?
Vamos a ver donde radicó el poder de la adoración del apóstol Pablo a la luz del mensaje de hoy, veamos de nuevo este pasaje:
Hechos 16:27-34 “Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. 28Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. 29 El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; 30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. 33 Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. 34 Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.”
Porque ellos no estaban cantando himnos para pedir la liberación para ellos, ellos estaban cantando himnos que predicaban a Cristo como salvador del mundo, por eso el carcelero supo que Jesucristo era el único que podía salvarlo. Si se da cuenta, lo primero que el carcelero le pregunta a Pablo es ¿qué debo hacer para ser salvo? Después ellos le predicaron la palabra de Dios a toda su casa, pero el carcelero conoció a un Jesús Salvador por los cantos de Pablo y Silas.
Pablo y Silas aun encarcelados injustamente seguían apuntando al propósito principal de Dios en sus vidas, predicar el evangelio para que otros fuesen salvos.
Ya sé que puedes pensar que Pablo a eso se dedicaba, pero no es así, Pablo tenía un oficio del cual vivía: Hacía tiendas.
Hechos 18:1-4 “Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. 2 Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos, 3 y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas. 4 Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos.”
Pablo no era un hacedor de tiendas que tenía el ministerio de ser un evangelista, no, Pablo era un evangelista con el oficio de hacedor de tiendas. Su enfoque era el propósito de Dios y además tenía un oficio. Algunos teólogos historiadores apuntan que los romanos compraban muchas tiendas para sus ejércitos, y eso le permitía a Pablo, en el inicio de su ministerio, ir a donde fuese con su oficio y vivir de él, mientras predicaba el evangelio.
El problema de muchos cristianos hoy es que siguen desenfocados, como esa zarza de la parábola, creen que son empleados que sirven a Dios en sus tiempos libres y no, lo que realmente son, es que son siervos de Dios, hijos de Dios que le sirven, que fueron rescatados para servir a Dios, con el oficio de empleado, de gerente, de empresario, etc.
MINISTRACIÓN
Enfoquémonos en buscar la presencia del fuego de Dios en nuestras vidas, no para nosotros, sino para que otros vengan y vean esta gran visión de su fuego en nosotros y conozcan el verdadero propósito de sus vidas: ser salvos y convertirse en zarzas ardiendo para que otros conozcan su propósito.
Levantemos nuestra adoración a Dios anhelando que si fuego arda en nuestro interior para la salvación de millares.
La vez pasada usted pasó al altar, se arrodilló delante del Padre para que sus prisiones se abrieran y cayeran las cadenas, la pregunta que sigue es: Una vez liberado, ¿Qué vas a hacer? Vas a salir para hacerte el rey de los demás, vas a salir para sentirte bien tener una buena vida, o vas a salir para llenarte del fuego de Dios y ser esa zarza que usa la presencia de Dios para que otros sean salvos y sepan los grandes propósitos que tiene Dios para sus vidas.
© Luis David Meza. Todos los derechos reservados.
Plenitud en Cristo, Centro Formación, A,C.
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