Predicas Cristianas
“Es una promesa de Dios, su gracia vendrá sobre todos aquellos que han aprendido a confiar en Él. Pero siendo un Dios justo, su promesa y bendiciones alcanzarán solamente a quienes soportan las pruebas confiando en su justicia; a quienes se dejan guiar por su voz aún sin verle, pues saben de su rectitud; y sobre todo, a quienes han roto con la idolatría materialista, para abrazar la fe de la promesa que es en Cristo Jesús.”
Predica de hoy texto biblico: “Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él. Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá”. Isaías 30:18-19
Desde la creación
Desde la misma creación, desde Adán, y hasta el día de hoy, una gran parte del pueblo de Dios, fue, y sigue siendo rebelde; están en el camino, permanecen en la iglesia pero continúan haciendo su propia voluntad sin tener temor a Dios en su corazón.
“Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mi de boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que le ha sido enseñado” Isaías 29:13.
Como no hay temor, consideran que se trata solamente de una regla impuesta por el hombre y que se puede quebrantar sin que les traiga consecuencias.
Muchos se preguntarán cómo es posible que estando en la iglesia, perseverando por años en el camino del señor, y sabiendo que las señales están dadas para la venida del Señor, aún persista en su corazón la rebeldía.
Esto sucede porque se toma la Palabra de Dios solamente en parte como una nueva forma de vivir, siendo que el Señor lo que busca de nosotros, lo que Él nos da, es una vida totalmente nueva, “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” Juan 3:3.
Predica de Hoy – Apocalipsis
En Apocalipsis 3:20 habla el Señor para decir: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Son muchos los que escuchan el llamado a la puerta de su corazón y le abren, el problema está en que solamente le dejan pasar al comedor, solamente les interesa mostrarle la parte mas limpia de la casa y cenar con Él.
Estos son quienes llegan al Señor solamente en busca de sus bendiciones y luego, para no alejarse demasiado, continúan con una vida cristiana a medias, en la cual se congregan pero no dejan la idolatría, ni la mundanalidad como parte integrante de su vida; son quienes tienen apariencia de cristianos pero en su interior siguen manteniendo los lugares sucios por el pecado.
El Señor está a la puerta porque quiere entrar, pero no tan solo al comedor, sino a cada rincón de nuestra vida, para limpiarlo profundamente ya que solamente así es posible decir que hemos nacido de nuevo, que tenemos una nueva vida y no que hemos remendado la antigua para corregir aquello que no afecte nuestros propios deseos o intereses, aún cuando no sean los de Dios, (Efesios 4:21-24).
Nacer de nuevo
El nacer de nuevo significa vivir en la sabiduría de Dios, y “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” Salmo 111:10. En aquellos que toman a medias la Palabra de Dios no hay temor y por eso es que viven en apariencias cristianas, creyendo que las malas obras pueden quedar en oculto cuando el Señor dice en su Palabra: “¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién me ve, y quién nos conoce?” Isaías 29:15.
Puede que no te vea tu hermano o tu pastor, pero quien seguramente te conoce es el Señor, que mira tu corazón y tus acciones por ocultas que estén para hacer justicia sobre ellas.
Cuando hay un nuevo nacimiento es porque hubo un verdadero arrepentimiento, y si te has vestido del nuevo hombre, conforme a la verdad y santidad de Dios, no puede existir en ti mentira, murmuración o queja contra el Señor, su iglesia o los miembros de la congregación.
Si en verdad hay un nuevo hombre en ti, es porque has dejado tus propios pensamientos para seguir los de Dios; si eres un hombre nuevo, en tu vida hay consagración, y esto significa que no hay nada mas importante que el Señor, a pesar de las circunstancias particulares que pudieran afectarte en un momento determinado.
Predica de Hoy – Confiar en el Señor
Confiar en el Señor significa esperar en Él cuando parece que no hay esperanzas alguna en la situación, e incluso cuando pareciera que Él mismo ha desaparecido; si hablamos del pueblo de Israel, que no se había arrepentido a pesar de haber tenido la oportunidad de hacerlo, la misericordia tendría que esperar hasta que se complete la justicia.
Y si hablamos del actual pueblo de Dios, de esa parte que teniendo la oportunidad de arrepentirse de sus malos actos, corrigiendo su vida para hacer solamente lo bueno, y aún no lo ha hecho, recién después de la justicia divina, aparecerá la misericordia y la bendición de Dios.
Hemos hablado bastante de quienes dicen haber abrazado la fe y la verdad de Cristo, cuando en su interior aún conservan tinieblas y lo mas triste es que no hay voluntad en ellos de desprenderse de las mismas, por esto es que las ocultan bajo esa apariencia de cristianos que se destruye cuando el Señor saca a luz sus malas acciones; verdaderamente no hay temor y deberán soportar el trato de Dios hasta su verdadera conversión.
La gran mayoría del pueblo de Dios esta conformada por aquellos que se arrepintieron de corazón y abrieron todas las puertas de su vida para que el Señor les limpiara totalmente.
Estos son los que aprendieron a vivir la nueva vida en Cristo y bajo el temor santo al Señor, entendiendo que el amor de Dios no puede vencer a su ira porque la personalidad de Dios exige que sea satisfecha la justicia; aún así, Dios no libera su ira como algo incontrolado y caprichoso, sino para mantener íntegra su santidad.
Predica de Hoy – Promesa de Dios
Es una promesa de Dios que aquellos que vivan en la justicia y santidad de Dios, “ciertamente morarán en Sion, nunca más llorarán; el que tiene misericordia se apiadará de ellos y al oír la voz de su clamor les responderá” (vers. 19).
Cuando aprendamos a confiar en el Señor, dejando de lado nuestros criterios para seguir sus consejos, puede que tengamos pruebas, luchas y dificultades en nuestra vida.
Pero “Con todo, tus maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus maestros” (vers. 20). Siempre tendrás quien te guíe de parte de Dios para que permanezcas en su justicia y santidad, haciendo lo bueno a la luz y en lo oculto también.
Quienes se convirtieron verdaderamente, han aprendido a confiar en el Señor, no necesitan verle pues saben que está siempre con ellos y simplemente se limitan a escuchar su voz y hacer su voluntad. Solamente cuando te conviertas y entregues tu vida completamente al Señor.
“Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda” (vers. 21).
Y cuando escuches esta voz, no dudarás de hacer lo que te manda, abandonarás tus propios deseos, criterios o pensamientos pues habrás comprendido que lo que ésta voz te indica, es lo mejor para tu vida, (2 Corintios 9:8).
Cuando te has convertido y escuchas la voz de Dios, “Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de plata, y las vestiduras de tus imágenes fundidas de oro; las apartarás como trapo asqueroso; ¡Sal fuera! Les dirás” (vers. 22).
Es entonces donde nada ni nadie te impedirá seguir al Señor, es allí cuando habrás comprendido que es mejor estar en la casa de Dios que en cualquier otro lado, (Salmo 84:10). Recién allí estarás listo para recibir las mas ricas bendiciones que el Señor quiere derramar sobre tu vida, (1 Corintios 10:16).
CONCLUSIÓN
Las señales están dadas para la venida del Señor. Es tiempo de que su pueblo adquiera la sabiduría que origina el temor al Señor, dejando de hacer lo malo a sus ojos y para hacer solamente lo bueno, lo que está escrito en su Palabra, permaneciendo en sujeción a ésta, de manera que “Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio” 1 Corintios 3:18.
Es el tiempo en que los verdaderos hijos de Dios abandonen el camino de sus propios deseos o pensamientos para tomarse de la mano de Jesús y dejar que sea éste quien les guíe por la buena senda; sin la hipocresía de decirse un buen cristiano cuando sus actos demuestran lo contrario y en lo oculto pretenden engañar a Dios creyendo que nunca saldrá luz su inequidad, sin darse cuenta que solamente se están engañando a si mismo.
“Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” Santiago 1:22.
Predica de hoy – Un Dios justo y santo
El pueblo de Dios debe comprender que por ser un Dios justo y santo, no puede pasar por alto las inequidades de su pueblo; la satisfacción definitiva de la ira de Dios contra el pecado tuvo lugar al morir Cristo en la cruz, pero su justicia y santidad permanece para siempre, afectando a quienes se encuentran fuera de ellas.
Son éstos los que se preguntan: ¿Por qué no termina mi padecer, será que el Señor no me escucha o se ha alejado de mí? Se preocupan por qué no reciben las bendiciones, pero no se preocupan por vivir en la justicia y santidad de Dios; no se preocupan por cumplir integralmente con su Palabra.
Cuando apartes de ti todo lo malo y toda idolatría; cuando te conviertas integralmente y hagas solamente la voluntad del Señor, entonces vendrá sobre ti la promesa:
“Entonces dará el Señor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dará pan del fruto de la tierra, y será abundante y pingüe; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en espaciosas dehesas. Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra comerán grano limpio, aventado con pala y criba” (vers. 23-24).
Además te alcanzarán todas las promesas establecidas en la Escritura, serás bendecido y llamado tierra deseada por aquellos que aún no comprenden lo que significa ser un verdadero cristiano, (Isaías 62:12).
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