Predica Cristiana Escrita de Hoy: Guerra Espiritual: Identificando al Enemigo en la Guerra Invisible
Texto Principal: “…Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes…” Efesios 6:12
Introducción
¿Has sido víctima de robo? ¿Te han amenazado de muerte? ¿Invadieron tu casa? ¿Perdiste tu trabajo? ¿Sufres acoso?
En cualquiera de estos casos siempre vemos a una o varias personas involucradas atacando nuestras vidas. Son visiblemente el punto focal de nuestra atención cuando buscamos responsables directos para cualquiera de los eventos antes mencionados.
El ladrón, el asesino, el violador, el secuestrador, el mentiroso, el calumniador, el corrupto, el estafador, el tramposo y pare usted de contar, son algunas de las figuras corpóreas que Satanás usa para dirigir su ataque en contra nuestra.
Un refrán popular dice que: “cuando el ratón se come el queso, no decimos que fue el ratón, sino los ratones”. De igual forma sucede con quienes nos ofenden; ellos adquieren instantáneamente la identidad de nuestros enemigos, pero rara vez decimos o siquiera pensamos que se trata de Satanás y sus secuaces.
Aquí es donde la Biblia nos revela una verdad profunda acerca de la guerra espiritual.
Según el léxico griego del Blue Letter Bible, la palabra usada en Efesios 6:12 para “lucha” proviene del término griego πάλη (palē – Strong’s G3823), que describe una lucha cuerpo a cuerpo, un combate intenso entre adversarios que intentan derribarse mutuamente. Esta definición nos ayuda a comprender que la guerra espiritual no es simbólica ni imaginaria; es una batalla real que se libra constantemente contra fuerzas espirituales invisibles.
Identificando al enemigo en la Guerra
En el evangelio de Mateo capítulo 16 verso 23 encontramos al Señor Jesús reprendiendo a uno de sus discípulos con una dura palabra:
“Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en la de los hombres.”
¿Se imagina estar conversando amenamente con Cristo y que de pronto te reprenda de esa manera luego de sugerirle algo que creías era una buena idea o una buena intención?
En las películas y series de televisión exacerban el horror de las posesiones diabólicas o demoníacas para una mayor exposición ante el público y generar un impacto que se traduzca a su vez en taquillas generosas, pero la realidad es que no siempre Satanás necesita poseer a una persona para convertirla en un instrumento de sus planes. En ocasiones basta con susurrarnos en el oído alguna idea salpicada de buen aroma para que se la compremos gustosos y antes de darnos cuenta, terminamos haciendo lo que él esperaba de nosotros.
El apóstol Pedro cuando todavía era un discípulo, pensó que desearle al Señor que no fuera a padecer todo lo que estaba escrito de él a causa de los ancianos, escribas y fariseos era una buena intención y su mejor manera de cuidar a su Maestro, pero lo cierto es que su deseo, traducido a su vez en una expresión verbal terminó siendo reprendida por Jesús.
¿Estaba mal desearle bien a Jesús? No. Peores cosas se ven y se viven hoy en día que definitivamente merecen el castigo tanto humano como divino, pero, ¿qué tenía de particular este deseo de Pedro que Jesús no tuvo más que reprenderlo en el acto?
I. Este deseo no provenía de Pedro.
Satanás es un artista cuando de generar influencia se trata. No puede leer nuestras mentes, pero sí puede sembrarnos ideas. Así que no piense que todos los que corren a atacarle a usted, tuvieron ese sentir en su corazón de forma espontánea y voluntaria. No se martirice pensando que hay personas en el mundo que viven y respiran para atormentarlo específicamente a usted. De ninguna manera.
Lo que existen son demonios de diferentes jerarquías que influyen en el comportamiento de uno o más individuos para lograr lo que quieren en contra suya. En otras palabras, pueden convertir a una persona común y corriente en su marioneta. Jesús, se dio cuenta de ello apenas Pedro hubo hablado.
Recordemos que el Señor Jesucristo puede conocer y reconocer los pensamientos y las intenciones de todos cuanto se le acercan y no le resultó difícil la tarea de identificar al personaje que verdaderamente estaba hablando por boca de Pedro. En tal sentido, tenga cuidado sobre quien usted lanza sus reprensiones o sus quejas porque es probable que no se trate de su prójimo, su amigo, su hermano o su vecino el que le esté hablando o haciendo esas cosas sino Satanás con ayuda de sus secuaces.
II. Este deseo iba en contra de la voluntad de Dios.
Es conocido por todos que Jesús murió en la cruz, pero lo que algunos no quieren saber ni admitir es que esa muerte fue para salvarnos del pecado y de la muerte, para reconciliar consigo mismo al mundo que estaba perdido en delitos y pecados.
Por lo tanto, desear que no fuese traicionado, azotado, enjuiciado, vituperado, maltratado, golpeado y crucificado sugería la intención de impedir que su sacrificio se consumara y en consecuencia, la humanidad siguiera cargando con el yugo del pecado y la imposibilidad de acceder al cielo.
Somete todas tus ideas y tus planes a Dios antes de ejecutarlos porque si no corresponden con el plan divino de Dios para tu vida, no sólo te vas a encontrar peleando en contra de Dios sino que también estarás disponiéndote como instrumento de Satanás para estorbar los planes de Dios.
Sé que es difícil no juzgar ni sentenciar a quien a todas luces te está causando males pero, ten presente que tu lucha no es contra sangre y carne, es decir que no se trata de esa persona que está frente a ti sino de Satanás.
Recuerda que él es padre de mentira y un maestro del camuflaje y la manipulación; nada le importa ensuciar a tu prójimo con tal de hacerte caer a ti y claro está, de destruir la vida de aquellos a quienes manipula en el proceso.
Satanás no es leal con nadie. No le debe favores a ninguno, y si promete villas y castillos a cambio de favores, tenga por seguro que le traicionará apenas reciba de usted lo que le pidió.
No sea ingenuo ni se confíe. Satanás no le desea ningún bien y lo que usted quizá esté pensando que es una buena idea, puede ser que no lo sea.
Tenga presente lo siguiente que está en el libro de Proverbios capítulo 14 verso 12:
“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.”
III. Reconociendo el ataque
¿Acaso Eva fue poseída demoníacamente por Satanás en el huerto del Edén cuando comió del árbol? No. ¿Adán estaba poseído por Satanás cuando le hizo caso a Eva y comió del árbol? No.
El libro de Génesis relata que la serpiente habló con Eva. Por cuánto tiempo no se sabe, pero lo que sí queda claro es que logró convencerla de tomar una acción que claramente iba en contra de la voluntad de Dios.
Fíjese bien que en este caso se cumplieron a cabalidad las dos condiciones que detectaban la presencia del enemigo en el campo.
Primero, la idea de comer del árbol no fue originada en la mente de Eva sino sugerida por la serpiente, que es una representación de Satanás; segundo, lo que la serpiente le sugirió hacer no se apegaba al mandato divino.
Por tal motivo, y al cumplirse esos dos requisitos fundamentales se confirmaba que el plan del enemigo estaba en marcha.
Para que una obra maligna sea consumada primero debe gestarse en el interior de la persona, el deseo y la intención de hacerlo.
En otro pasaje escribí que tener aves revoloteando sobre nuestra cabeza no es el problema sino cuando dejamos que estas aves hagan nido en ella. El libro de Santiago capítulo 1 versos 13 al 15 nos describe el procedimiento que sigue el ataque maligno cuando comienza a gestarse contra nosotros para convertirnos en marionetas suyas:
“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.”
IV. ¡Esto es guerra espiritual!
No piense que el enemigo va a darle un momento de tregua porque Satanás sabe que su fin está cerca y que su período de tiempo sobre la tierra es limitado, así que está claro que no desperdiciará ni un solo segundo en hacernos la vida de cuadritos e impedir dos cosas:
- Que el plan de Dios se cumpla.
- Que recibamos bendición.
Desde que se halló en él maldad y fue arrojado del cielo, la ha tomado en contra de la creación de Dios.
Está resentido y quiere vengarse de Dios, destruyendo lo que creó.
Está enojado, resentido y envidioso del amor que Dios muestra cada día con nosotros a pesar de nuestros pecados y debilidades.
Nos odia porque aun siendo pecadores, Cristo murió por nosotros.
Conclusión
Así que, mi querido hermano y hermana que estás leyendo hasta aquí, no te levantes en ira contra tu prójimo por lo que consideras males sobre tu vida a consecuencia suya.
Detente un momento a pensar si en verdad se trata de tu hermano o del enemigo que lo está manipulando para atacarte.
Como un perfecto camuflaje, Satanás nos quiere distraídos peleando unos contra los otros para poder lograr su cometido a nuestras espaldas.
Mientras andamos entretenidos con sus mentiras y engaños, él por su lado está arrebatándonos nuestras bendiciones.
Pero ahora que sabes cómo opera y lo que busca, ¿se lo vas a permitir o te vas a levantar en guerra directa en contra de él?
Si eliges la segunda opción, tengo el plan de Dios para ti en esa elección:
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” Efesios 6:13-18
Dios le bendiga.
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