Impactando al mundo

Pastor Jose R. Hernandez

Predicas Cristianas.. Predicaciones Cristianas

Deseo iniciar el servicio de hoy haciendo una pregunta: ¿cuántos han sido impactados por los acontecimientos que están tomando lugar recientemente? Alrededor del mundo hemos visto cómo el terremoto que ocurrió hace un mes atrás dejó a más de 69.000 muertos y a 15.000.000 de familias sin hogar en China. La hambruna mundial está impactando a personas desde Haití hasta la India.

Aquí en los Estados Unidos, lugar donde muchos piensan estar completamente seguros de muchas de las cosas que afectan al resto del mundo, hemos visto cómo varios Estados han reportado inundaciones catastróficas. Estaba viendo las noticias el otro día y las casas de dos plantas estaban cubiertas casi hasta el techo por el agua.

También hemos visto cómo en otros Estados los tornados han causado gran devastación; tormentas que han creado daños de millones y millones de dólares y que han causado la muerte de numerosas personas. Y por si todo esto fuera poco, recientemente la Corte Suprema del Estado de California por votación de 4 a 3 ha adoptado legislación que legaliza el matrimonio de parejas del mismo sexo [1].

Esta ley tomó efecto el 16 de junio del 2008 y se espera que miles de homosexuales y lesbianas contraigan matrimonio en los próximos tiempos.

Pero California no fue el primer Estado que adoptó este tipo de legislación. El Estado de Massachusetts tiene la distinción de ser el primero en el año 2004. Pero sepan que esto no es algo que se limita a los Estados Unidos solamente; permítanme dejarles saber unos detalles bastante impactante acerca de este asunto.

En el 2001, los Países Bajos (Holanda) fue el primero en adoptar legislación declarando el matrimonio de parejas del mismo sexo legal. En el 2003 Bélgica también adoptó estas leyes; y en el 2006 parejas de homosexuales y lesbianas recibieron el derecho de adoptar niños. En diciembre del 2004, la Corte Suprema del Canadá adoptó legislación para legalizar el matrimonio de parejas del mismo sexo.

En el 2005, España votó para extender derechos matrimoniales completos a los homosexuales y lesbianas. En el 2006, Sur África legalizó el matrimonio de parejas del mismo sexo y es el país que posee la constitución más inclusiva que provee derechos iguales para los homosexuales y lesbianas.

Yo diría que todos estos acontecimientos son bastante impactantes, ¿no creen? Todas estas noticias y acontecimientos deberían causar que muchos despierten a la realidad de que estamos viviendo en tiempos proféticos; estamos siendo testigos de eventos que impactan nuestra vida y tratan de desviarnos de los caminos de Dios, pero más importantes aún, tratan de alejar a la futura generación de Dios.

Los acontecimientos que están sucediendo y que estamos presenciando son cosas que nos impactan; son cosas que impactan nuestra manera de pensar y en ocasiones nuestra manera de ser. Pero ahora la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué debemos hacer nosotros ante todas estas cosas? Este es el tema que estaremos explorando en el día de hoy. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Mateo 28: 18-20: – Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.

En este punto de la historia Jesús había cumplido Su ministerio aquí en la tierra. Él había sanado a numerosos enfermos; como encontramos ilustrado en Mateo 15:30 cuando leemos: “Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó.”

Él había dado de comer a las multitudes hambrientas; algo que encontramos declarado en Mateo 14:19- 20 cuando leemos: “Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. 20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.”

Él había liberado a los endemoniados; como encontramos bien ilustrado en Mateo 8:16 cuando leemos: “Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos.”

Y Sus enseñanzas habían sido sin reproche, aún por aquellos que buscaban desacreditarle; esto es algo que queda bien reflejado en Mateo 7:28-29 cuando leemos: “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

Y la señal más importante de todas, Él había resucitado después de morir en la cruz por los pecados del hombre, como encontramos declarado en Mateo 28:5-6 cuando leemos: “Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6 No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.”

¿Por qué es necesario saber estos detalles? Es necesario que estemos conscientes de estos detalles porque ellos nos revelan Su deidad y autoridad suprema, y nos aseguran Su presencia divina en la vida de todo creyente fiel. Así que manteniendo estos detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Lo primero que encontramos aquí es que el Señor dice: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”, pero, ¿qué significa esto para nosotros? Para poder entender completamente el significado tan grande de estas palabras, primero debemos fijarnos en cuándo fueron dichas.

Estas palabras fueron dichas a los discípulos antes de que Él les entregara la gran comisión, y fueron en forma de respuesta a la duda que Él vio que existía en el corazón de algunos de ellos. Fíjense lo que sucedió en Mateo 28:17 cuando leemos: “Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban.”

En otras palabras, con esto el Señor aquí habló para eliminar toda duda, y para fortalecerles, para que ellos se pudieran enfrentar a este mundo hostil y continuar la misión que Dios les había encomendado.

Estas palabras sirvieron para fortalecer el espíritu y la fe de estos hombres, y de igual manera sirven para fortalecernos a nosotros. La potestad que Jesús recibió del Padre es la que nos asegura a nosotros la victoria en toda situación.

El poder de nuestro Señor y Salvador, y Su presencia en nuestra vida es la que hace que el enemigo tenga que huir de nosotros.

Esto es algo que queda bien ilustrado en Romanos 14:11 cuando leemos: “Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla. Y toda lengua confesará a Dios.” Así que tenemos la seguridad de la suprema autoridad de Cristo para poder cumplir todo lo que Él nos ha mandado a hacer. Esto nos conduce al segundo punto del mensaje de hoy.

Continuando leemos: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” Antes de proceder lo primero que debemos hacer es examinar la palabra “discípulos”.

Tenemos que examinar esta palabra más de cerca porque existen muchos dentro del pueblo de Dios que confunden o intercambian el significado de esta palabra con líder, pero la realidad del caso es que existe una gran diferencia entre ambas.

Existen muchos dentro del pueblo de Dios que dicen: “no, yo no soy un discípulo, los discípulos son los maestros, los pastores, los diáconos…; yo solo soy un creyente”; otros dicen: “para ser un discípulo se tienen que pasar unas clases extensas de discipulado, yo no tengo tiempo para eso.”

Pero ahora pregunto, ¿pueden tener ellos la razón? Bueno, según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra discípulo es definida como: “1. Persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un maestro. 2. Persona que sigue la opinión de una escuela, aun cuando viva en tiempos muy posteriores a los maestros que la establecieron.”

Yo creo que con solamente seguir esta definición no es difícil llegar a la conclusión que toda persona que verdaderamente sigue los pasos de Jesucristo, que toda persona que genuinamente busca agradar a Dios en todo momento es un discípulo suyo.

Así que podemos decir confiadamente que este mandato que Jesús les entregó a los discípulos de ese entonces continúan vigente para nosotros hoy en día.

Al tener un buen entendimiento del significado de esta pequeña palabra llegamos a la conclusión que este mandato del Señor no está dirigido a un pequeño número de personas, es decir a los líderes de las congregaciones, sino que este mandato está dirigido a toda persona que genuinamente busca seguir los caminos de Dios. Así que dile a la persona que tienes a tu lado: fuiste llamado.

Continuando leemos: “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

Aquí encontramos el propósito de nuestro llamado. La Palabra aquí nos dice que tenemos que enseñar las cosas que Él nos ha mandado, pero esto es algo que la mayoría del pueblo de Dios no está cumpliendo. La mayoría del pueblo de Dios está permitiendo que una minoría de legisladores liberales impacte su vida, y la vida de las futuras generaciones.

Pensemos en esto por un breve momento para determinar si lo que yo digo tiene sentido. Según el Departamento de Censo de los Estados Unidos, el 76.5% de los ciudadanos norteamericanos declaran ser cristianos y el 1.3% es judío. ¿Por qué les he dado este dato? Les he dado esta información para que todos estemos muy conscientes del hecho que de todo el pueblo norteamericano, un 77.8% proclama seguir los mandatos de Jehová.

En realidad es un número bastante impactante; ¿no dirían ustedes esto? Sin duda alguna, podemos decir que los creyentes de Jehová y Su palabra formamos la mayoría de este país lo que significa que nosotros debíamos estar impactando al resto de la población, la mayoría debería ser la que dicta los pasos a seguir, pero desdichadamente este no es el caso.

Permítanme proveerles otro pequeño detalle que también encontré publicado en el Departamento de Censo de los Estados Unidos[2]. Según el reporte, el .70%, es decir, menos de un 1% de los hombres son homosexuales y el .32%, es decir, menos de un medio por ciento de las mujeres son lesbianas; en otras palabras ambos grupos combinados ni tan siquiera representan un 1.5% de la población.

Sin embargo esta insignificante minoría ha forzado a que el 77.8% de los ciudadanos americanos reconozcan y tengan que aceptar el matrimonio de parejas del mismo sexo. ¿Saben por qué está sucediendo esto?

La razón por la que estas y otras muchísimas otras cosas que todos sabemos que son abominaciones a Dios están sucediendo es porque la mayoría del pueblo de Dios no está conectándose con Dios y usando el poder que Cristo nos ha entregado.

El temor de lo que se pueda decir o hablar de nosotros al tomar determinaciones firmes basadas en la Palabra de Dios detiene a casi toda persona. Es por eso que cuando se forman esas conversaciones que tratan con estas cosas, la mayoría de las personas optan por no decir palabra alguna y dicen: “es que es un tema muy delicado y yo no quiero ofender a nadie.”

Pero la realidad del caso es que no es un tema muy delicado, la realidad del caso es que es algo inmoral, perverso y completamente en contra de la Palabra de Dios. Esto es algo que queda completamente claro en Levítico 18:22 cuando leemos: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación.”

También queda bien declarado en Romanos 1:26-27 cuando leemos: “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.”

También existen otros que dicen: “bueno, pastor es que nosotros no debemos juzgar a nadie”; esto es verdad.

Nosotros no estamos aquí para juzgar a nadie.

El único digno de juzgar es Jesucristo y es Él exactamente quien juzgará a toda persona en el día del gran juicio, pero la Palabra de Dios es la que juzga y da convicción de pecado mientras esperamos Su presencia.

Lo que juzga y condena estas cosas es la Palabra de Dios, y al pararnos firme en oposición a estas cosas, lo único que nosotros estamos haciendo es llamándole la atención a todos aquellos que puedan estar eternamente perdidos para que puedan recibir la verdad y ser liberados de esas pasiones desordenadas que son abominación a Dios.

Para concluir. Como el pueblo de Dios que somos tenemos que cumplir con la misión que nuestro Señor nos ha dejado; tenemos que asumir la responsabilidad de ser Sus discípulos e impactar a aquellos que nos rodean.

Si no estamos impactando a todos aquellos que nos rodean, entonces no estamos cumpliendo con lo que Dios nos ha encomendado. Tenemos siempre que recordarnos que nuestro Señor nos ha conferido el poder para que podamos cumplir nuestra misión.

En Lucas 10:19 encontramos que el Señor nos dice: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.” Cristo es quien reina en nuestra vida y no existe poder alguno que pueda afectar la vida de un siervo fiel.

Tenemos que depender del poder de Dios y no podemos detener que de nuestro interior fluya ese río de agua viva. En Juan 7:38 encontramos que el Señor nos dice: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”

Tenemos que conectarnos al poder de Dios para impactar a este mundo lleno de maldad. Tenemos que conectarnos al poder de Dios y permitir que ese río de agua viva fluya con una corriente de autoridad en nuestra manera de expresarnos, nuestra conducta, nuestra fe y nuestro sincero deseo de servir a Dios.

El ministerio de Jesús causó un gran impacto en este mundo y por dondequiera que Él pasó nada quedó igual. Ahora la pregunta que queda es, ¿seguirás siendo impactado ó comenzarás a impactar?

1. Los Angeles Times – May 16, 2008
2. Composite U.S. Demographics 2002

Predicado: 22 de junio 2008

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José R. Hernández
Autor

José R. Hernández

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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