Mi bendición estará sobre mis generaciones | Predicas Cristianas
INTRODUCCIÓN
Gálatas 3:13-14 “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.”
Cristo nos redimió de la maldición de la Ley para que alcanzáramos la vida eterna, pero también para que recibiéramos la bendición de Abraham mientras vivimos en esta tierra.
Génesis 12:1-3 “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”
Dios ha derramado bendición sobre la vida de sus hijos a través del sacrificio de Cristo y hemos obtenido la promesa de bendición que Dios le hizo a Abraham.
Debemos entender que vivir en el favor de Dios es vivir bajo la bendición de Abraham, debes saberte un bendito de Dios a donde quiera que vayas y cual sea que fueren tus circunstancias actuales.
Esta bendición de Abraham está sobre ti y deberás pasarla de generación en generación, por eso es tan importante que tus hijos aprendan a vivir en el favor de Dios, y saberse que son benditos de Dios y que además ellos mismos son una bendición.
De aquí que este mensaje lleva por título: Mi bendición estará sobre mis generaciones.
I. LA BENDICIÓN INTANGIBLE ES MAYOR QUE LO TANGIBLE
Hay un proverbio popular que dice: Más vale pájaro en mano que ver un ciento volando. Este proverbio enseña que es mejor asegurar algo en tu mano que esperar a que suceda algo mejor más adelante, pero este no es el pensamiento de alguien que se sabe bendito de Dios.
Vamos a conocer como pensaba Abraham al respecto:
Génesis 3:5-9 “También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. 6 Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. 7 Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra. 8 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. 9 ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.”
Usted sabe la historia, Dios le pidió a Abraham que saliera de su tierra y de su parentela y así lo hizo, aunque terminó cargando con su sobrino Lot, cosa que Dios no le pidió, por cierto. Lot terminó teniendo hijos de sus propias hijas, de donde descienden los Moabitas y los Amonitas, quienes fueron archienemigos de Israel. Deje de cargar con gente que Dios no le ha mandado a cargar. Tal vez su propósito no se va a dejar de cumplir, pero lo más seguro es que se va a meter en problemas.
Llegó un momento en que Dios bendijo tanto a Abraham y a Lot que sus ganados se estorbaban y sus pastores se comenzaban a pelear.
Quiero que vea cual es la actitud de uno que se sabe bendito de Dios:Abraham le dice a Lot, no peleemos entre nosotros, separémonos, escoge tú primero donde quieres habitar. Y Lot escogió la llanura junto al río, la mejor porción de tierra, y Abraham se fue a las montañas, a la tierra de Canaán. A Abraham no le preocupaban las posesiones materiales porque sabía que tenía la mejor posesión: La bendición de Dios.
Dice la historia que Lot se acercó hasta Sodoma y estuvo a punto de perder la vida en ese pueblo que vivía una gran degeneración. Y Abraham fue prosperado.
II. LA BENDICIÓN CONTINUARÁ POR GENERACIONES
Dios bendijo a Abraham, y también a Isaac, su hijo, porque la bendición era para él y sus generaciones.
Génesis 26:12-24 “Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.13 El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.14 Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia.15 Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra.16 Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho.17 E Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Gerar, y habitó allí.18 Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado.19 Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas, 20 los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del pozo Esek,porque habían altercado con él. 21 Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna. 22 Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra.”
A Isaac no le preocupó que le quitaran uno y otro pozo, él sabía que la bendición de Dios estaba sobre él.
La gente a veces peleamos porque alguien nos quiere quitar algo que creemos es nuestro y contendemos por ello, alejándonos de la bendición, pues ese comportamiento de pleito nos lleva a pecar en nuestros corazones, con nuestra boca, a desearle mal a la gente, a sentir ira, enojo, etc. y esa actitud está muy lejos de saberse un bendecido.
Hebreos 12:15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;”
Debemos cuidar de no pleitar con nadie por posesiones materiales, porque eso puede traer amargura a nuestro corazón y podríamos perder el favor y la bendición de Dios, porque la amargura en el original griego significa rencor y terrible envidia.
Le hemos dado más importancia a la bendición material que a la bendición intangible, que es la que provoca las bendiciones materiales.
IIII. LA BENDICIÓN DE LA INTEGRIDAD
Hace unas semanas le conté la historia de Jacob, hijo de Isaac, nieto de Abraham. Él y su madre Rebeca pelearon porque su padre Isaac pronunciara palabras de bendición sobre él. Algunos han llamado Jacob tramposo, aunque yo no creo que haya sido un tramposo, pues su hermano Esaú le había vendido su primogenitura por un plato de lentejas, y la primogenitura, en ese tiempo, implicaba recibir la bendición del padre.
Génesis 25:32-34 “Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? 33 Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. 34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.”
Esaú prefirió la bendición material de un plato de lentejas y despreció la bendición intangible de las palabras de su padre.
Esaú quiere matar a Jacob.
Esaú quería matar a Jacob y Jacob dejó todo lo que tenía en la casa de su padre y se fue solo a buscar a su tío Laban.
Génesis 28:10-12 “Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. 11 Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. 12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.”
Tener por almohada una piedra y por sábana las estrellas, no suena muy bendecido. Pero Jacob tenía mente de bendito, pensamientos de un bendito de Dios, Jacob dejó todo lo material que tenía en la casa de su padre porque sabía que tenía lo más importante: La bendición de su padre.
Jacob era íntegro.
Génesis 28:18-22 “Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.19Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero. 20 E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir ,21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. 22 Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.”
Oiga, Jacob no era un tramposo como muchos piensan, estas palabras más bien son de alguien que se sabe bendito de Dios y por lo tanto se comporta con integridad. Dese cuenta que la iglesia que tenía Jacob era una piedra ungida con aceite. Le ofreció a Dios todo el diezmo de lo que ganaría. Así habla alguien íntegro, no alguien tramposo. Dios no bendice tramposos y Dios bendijo a Jacob.
Jacob trabajó con integridad y paciencia y Dios lo bendijo.
Génesis 31:38-42 “Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas. 39 Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas. 40 De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos. 41 Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces.42Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.”
Dios bendijo a Jacob, salió sin nada de su casa, durmió la primera noche con una piedra por almohada, pero al final, Dios cumplió su promesa.
Ten paciencia, los resultados toman tiempo, no es inmediato, pero Dios cumple Sus promesas sin duda. Ten paciencia y fe, y vive con integridad porque el Señor conoce tu corazón, como conocía el de Jacob. Lo mejor que te puede dar tu familia es su bendición y su sabiduría, así que no pelees con ellos, y si busca reconciliarte si hubo contienda.
IV. TRANSMITE BENDICIÓN A TUS HIJOS
¡La bendición que trasladamos a nuestros hijos es la mejor herencia!Si están bendecidos, no importa qué en algún momento pierdan, siempre podrán recuperarse. Aunque tus hijos se encuentren en rebeldía, jamás pronuncies algo en su contra, siempre bendícelos. Trasládales la bendición de Dios. Nunca les digas: “Ese sueño no se puede realizar”, al contrario, diles: “Sigue soñando, es posible, tú eres capaz”.
Cuida a tu familia, no veas lo que no tienes, pide que tus hijos sean como Jacob, que aprendan a valorar la bendición intangible aunque todavía sea una promesa que no se puede ver. Dile a tu Padre: “Gracias por bendecirnos, gracias por mis hijos. Guárdalos en su entrada y su salida, multiplica el fruto de sus manos, que te entreguen su corazón, que sus palabras sean edificantes y sus obrar productivas, en el nombre poderoso de Jesús. Amén”.
V. MINISTRACIÓN
Bendice a tus hijos. Hijos agradezcan que sus padres los bendicen. Deje ir las cosas materiales que lo han atado a pelear con su familia. Pida perdón si no ha sido íntegro y prometa serlo a partir de hoy.
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